Cuatro años más tarde.
- Mo, ¿Está bien si la situamos aquí? -Pregunta Elliot a cerca de la cámara que tomará las fotos en este lugar.
Elliot es mi compañero de trabajo. Más que mi compañero es mi amigo y confío en él. Nos asignaron juntos este reportaje. Elliot estudió conmigo en la Universidad y fuimos cercanos desde un principio. El segundo día de clases en el comedor él iba con una chica, Alice. Y se sentaron junto a mí. Me preguntaron si había sacado sal porque ellos no y les di. Iniciamos una conversación y ahora somos inseparables.
Este es mi cuarto año estudiando periodismo gráfico y el último. Nos han asignado la sección de "Noticias Internacional" en un diario muy importante en Francia. Este es nuestro primer gran trabajo importante y del que dependerá mucho nuestro futuro como periodistas. Elliot se encarga de las fotos que irán impresas en el periódico. Alice está a cargo de la producción pero ahora ha tenido que viajar dos kilómetros al sur de este pueblo en ayuda a los niños y yo me encargo de la edición escrita y gráfica.
El caso por el que estamos aquí es gravísimo. Una nueva enfermedad nació en las costas de Africa. La enfermedad es reciente, mortal y se expande rápido. Con el pasar de los días hemos descubierto ya doce muertos. En su mayoría niños de entre ocho y diez años. Lo que más pena me da es que en esta parte del continente no hay mucho alimento. De hecho, no he comido desde el medio día de ayer. Si es que a comer se le llama beber sopa. La comida debe ser para los más débiles, los niños y los ancianos. Casi todos aquí tienen la piel morena oscura y desnutrida, seca y llena de heridas. La vida en tribus es dura.
Tenemos que llevar un reportaje de vuelta a Francia. Fotografías, anécdotas y verdades para publicarlas. En rusia ya han hecho de todo para descubrir una cura a la enfermedad. Lo malo es que ni siquiera hay síntomas de que alguien la tenga. Guagada, la han llamado.
La gente que muere del Guagaga repentinamente nunca supo que la tuvo.
- Elliot, quizá deberíamos hablar con los chicos del campamento vecino. Tal vez podrían ayudarnos. No estaríamos tan solos. -Le digo.
- Puede ser una buena idea. Déjame cargar esto a la camioneta y vamos. No podemos regresar tan tarde. Debemos bañar a Blue.
Blue es una niña de siete años que está en condiciones horribles. Tiene el cuerpo desnutrido a más no poder, ya no puede caminar sin tener que afirmarse de algo para mantener su equilibrio. Su respiración es siempre irregular y casi no habla. Con Elliot y Alice hemos decido ayudar un poco a los tres chicos a cargo del campamento en el que estamos alojados.
- Vale.
Estos cuatro años me han servido lo bastante. He crecido y me siento más segura en cada cosa que hago. No sé si antes de dejar tanta gente detrás por ir a estudiar hubiera tenido fuerzas para sobrevivir aquí. No me refiero a la falta de comida ni de agua. Si no al día a día viendo como otros sufren desconsiderablemente a falta de recursos naturales.
Con Elliot avisamos a los chicos que iremos a conversar con los otros miembros del campamento contiguo. No tardamos mucho en llegar.
Este campamento es más grande y descubrimos que hay otra camioneta de prensa. Probablemente estén en la misma situación que nosotros.
También hay jeeps y camionetas del ejército. Lo más sensato es pensar que éstete sea el campamento central.
Cuando llegamos Elliot saluda a una chica morena, alta y de contextura delgada. Es la encargada del campamento pues lleva la gorra que tienen los líderes.
Elliot comienza a hablar con la chica mientras observo todo a mi al rededor. Aquí el sol llega más fuerte, más intenso. Hay unos treinta árboles menos que en donde estábamos nosotros antes. Todos los campamentos están hechos con una carpa negra. Dentro de ellos hay camas, masas y juegos de mesa para los niños. Los adultos deben pasar el tiempo escuchando historias, tejiendo o bordando. Los más ancianos no pueden levantarse de sus camas.
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Mi Debilidad |Liam Payne|
FanfictionTenían estilos de vida totalmente distintos, eran completamente diferentes. Pero se conectaban de una manera única, incluso, podían llegar a sentir lo mismo sin darse cuenta. Ninguno sabía exactamente que esperaban de ambos, pero estaban seguros de...
