capitulo 11

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Keyla

El apareció de nuevo.

Maldito engendro, maldito marginal.

Lo mire con odio y con temor, no lo podía evitar.

Se acerco y mi cuerpo tembló.

-¿Que quieres?- pregunto.

Aparte mi cara de su mano y me soltó una bofetada.

-Mírame perra- así me dijo y yo tenia ganas de escupirle en la cara. Pero obedecí a sus ordenes. 

-Pequeña princesa- susurro y me quito la playera que tenia.

Comenzó a tocarme de nuevo, yo estoy desprotegida y con el temor corriendo por mis venas en vez de sangre.

Me gritaba que dejara de llorar pero simplemente me era imposible.

Toco cada parte de mi cuerpo y yo no hice nada salvo llorar ¡Soy una cobarde! No puedo defenderme a mi misma, fue descendiendo su mano hasta mi parte mas intima y ahí se detuvo, entre abrió la boca y no pude mas. Apreté mis piernas.

Es asqueroso, es repulsivo.

Pense que me golpearía pero solo me grito:

-¡Me cagas pendeja!

Me asuste mas. Cuando acerco su mano a mi cara, pero fue para quitar la venda de mi boca, luego me miro impasible.

Pense en maldecirlo y decirle cuanto lo odio, pero me detuve, y en vez de eso le dije lo que creí que querría escuchar, me trague todo mi ego y mi orgullo, mientras le suplique que me perdonara y no me hiciera daño y cuando le pedí que me dejara ir se mofo de mi y se marcho.

Cuando escuche que cerro la puerta explote en llanto y me abandone a los temblores que recorrían mi cuerpo.

******

Esta todo oscuro, y sin ningún ruido, mi estomago ruge.

Cuando escucho pasos hasta aquí me enderezo.

Es el de nuevo. Tiene esa bandana en la frente que le sotiene el cabello como siempre , usa una gran camiseta azul y pantalones de mezclilla bajo el trasero.

Cuando se acerca percibo su olor. Es a cigarrillo. Enciende una lampara y me ve.

- ¿Que ocurre, como te trata la vida?- ríe como loco.

Bastardo.

Se acerca y me quita la venda de la boca.

Abre un recipiente blanco con comida y se sienta frente a mi para alimentarme cual animal.

-¿No quieres hablar?- me pregunta 

-No.

-Que idiota eres.

Veo que es una clase de pasta, Espagueti con albóndigas. Odio las albóndigas.

sostiene la pasta en el tenedor y lo lleva directo a mi boca, la abro y lo pruebo, me sabe delicioso de lo hambrienta que estoy.

- ¿Cuanto estas pidiendo por mi?- Me atrevo a preguntarle.

Suelta un largo suspiro.

- Aun no me decido.

¡¿Como que aun no se decide?! No soporto estar aquí, siento que me voy a morir de la desesperación.

-De todas formas eso a ti no te incumbe estúpida.

Maldito hijo de mierda.

-Deja de llamarme estúpida- murmuro entre dientes

Suelta un carcajada larga y estruendosa. Me toma de el mentón con fuerza y hace que suelte un gemido.

- ¡Te voy a llamar como se me venga en puta gana!¡No entendiste que aquí no eres nada, ni con todo el puto dinero del mundo, ni con esa maldita cara que te cargas!¡Tu para mi no vales NADA! - me escupe mientras me grita- ¿o es que pensabas que te voy a dar un trato especial?

-No...perdóname...- digo.

Yo jamas me imagine poder ser tan humillada.

- Me gusta que entiendas rápido.- Me da mas pasta.

Como todo en silencio.

-¡Puta madre que aburrida eres!- grita y avienta el recipiente ya vació.

- Necesito ir al baño.

Pone los ojos en blanco, me desata los tobillos y me muestra un balde que esta en la esquina del cuarto.

Estiro mis piernas y me duelen a muerte.

- ¿Ahí...ahí...- Tartamudeo

-¡Si princesita ahí vas a cagar!

Necesito de verdad orinar, camino hasta ahí y el me sigue observando.

-¿Podrías...voltearte?

Creí que me iba a maldecir y tal vez lo hizo en su mente, pero se volteo y saco una cajetilla de cigarros de su bolsillo y encendió uno.

Cuando termine me quede de pie mirándolo.

La forma de su nariz respingada , tiene un perfil casi perfecto, su cabello largo y brillante, su piel... podría decir que su genética es buena. ¿De donde habrá salido?

Comienzo a llorar de nuevo ¿En donde me encuentro?¿Que esta pasando conmigo?

Estoy con un vago en un lugar del cual no tengo ni idea, acabo de orinar en un balde y comer comida barata, tengo puesto solo una camisa y estoy sucia, sin mis padres sin amigos...

-¡DEJA DE LLORAR!- me grita y se pone de pie viniendo hacia mi dirección, me mira con esos ojos perversos y doy un paso atrás.

Me toma del cabello, tira de mi y me pega a el, después me besa por primera vez los labios, mete su lengua en mi boca y me impregna su sabor a cigarrillo.

Forcejeo pero el me sostiene con mas fuerza y me toma del trasero lastimándome con sus grandes manos.

Chillo y el me avienta con tal vehemencia que caigo al suelo.

Se agacha y me vuelve a atar los tobillos con fuerza.

- ¡Mañana va a venir a cuidarte uno de mis perros, yo no vendré idiota, así que no me extrañes perra!- Me dice y sale hecho una mierda del cuarto.

Me he quedado sola de nuevo.


Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora