capítulo 83

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Keyla:

Dos meses después...

-¡Keyla, que hermoso bolso! ¡Joder!¿Es Prada, cierto?- me dijo Melanny alcanzándome en mi casillero.

-Si, claro que lo es- respondí.

Paso sus dedos por la piel y luego me sonrió, ella tenía unas uñas hermosas. Le devolví la sonrisa y caminamos hasta el aula 6 donde nos tocaba teoría de la composición, esa clase me aburre un poco a decir verdad pero es demasiado entretenida gracias a las señorita Robers, después de todo algún día me gustaría componer algo. Las clases transcurrieron de lo más normal y después de este mes me he acostumbrado a mi ritmo de vida actual. Por las mañanas clases en la Universidad y por las tardes salir con Adam, Amber o Melanny, a pasear o a comprar, los fines de semana asustó a algún Congreso, voy al teatro o al cine, trató de no tener muchos amigos pero las personas se me acercan simplemente y luego de estas semanas me he vuelto igual de popular en la Universidad como en mi escuela anterior, sólo que no me siento ningún celebridad como antes.

-Pueden nombrar a una participante de su salón para que sea la reina de este año. La Universidad festeja 60 años de trayectoria formando músicos, y este evento es destacado en la ciudad, tiene que ser una alumna aplicada y la ganadora será la cuente con más votos posteriormente tendrá que deleitar a los estudiantes con su talento, tocando una pieza o cantando- hablaba la señorita de gafas que acababa de interrumpir la clase.

-¡Keyla!- grio Melanny- nominó a Keyla.
Me sobresalte. Pegue un brinco en mi silla y apreté las manos. ¿Yo? Realmente no me lo esperaba.
-Si, ella podría ganar, es muy linda- comentó Niall.
Tragué saliva.
-Si, ella me agrada- dijo alguien más de atrás.
-¡Ella será la que represente al grupo!
La coordinadora me miro Pi encima de sus gafas.
-¿Esta de acuerdo señorita Wood?
Abrí la boca y relami mis labios.
-Mmm...- articule.
Realmente no sabía si quería esto.
-Tu podrías ganar- me animó Alex.
Y luego sólo asentí con mi cabeza.
La señorita hizo un gesto con su cabeza invitándome a acercarme.
-Pasa a registrarte- me dijo.

Me puse de pie y note un ligero temblor en mis piernas, me mantuve y llegue hasta ella.

Después de clases me dirigí a casa, pero recibí la llamada de Adam:
-Amor, mis padres te han invitado a comer.
-Claro, sólo pasaré a cambiarme y llegó en...
-Yo llegaré por ti hermosa.
-Esta bien- respondí insegura.

Me apresure a bañarme y mientras me colocaba mi vestido rosa me preguntaba el porque de la invitación, siempre los veía y a veces me quedaba a cenar improvisadamente, pero nunca nada formal desde que conocí a Adam.

Escuche la voz de Adam charlando con papá y baje enseguida.
-Te ves hermosa- me dijo mi padre sonriendo.
-Gracias- dije.

Adam me recibió con un beso ligero en los labios y luego me abrazó.
-¿Nos vamos?- pregunto.

Le dije que si y nos encaminamos.

La casa de Adam es enorme, con más lujos que la mía y más bonita. Al entrar nos recibió el mayordomo y luego una chica me acompañó hasta la mesa mientras Adam buscaba a sus padres.

-Si eres muy bonita - Me dijo la chica.
Provocó que me sonrojara, pues no me esperaba para nada ese halago.
-Gracias- contesté.
-Adam habla mucho de ti con sus padres.
-Oh, y ¿sobre que hablan?- pregunte.
-De lo valiente que eres y que también eres muy inteligente.
Sonreí mientras jugaba con la copa vacía.
Luego escuche los pasos de sus padres y la empleada de esfumó.

Comimos tranquilamente mientras ellos me preguntaban sobre la Universidad y sobre el trabajo de mi padre algo normal y casual; yo les decía que iban bien los negocios.

-Estamos contentos de que estés con Adam, eres una chica hermosa- dijo su mamá.
-Humm... yo lo quiero mucho- dije sin saber exactamente que decir- Y estoy contenta de que ustedes estén de acuerdo con esto.
-¡Venga!- dijo Adam nervioso y poniéndose de pie- ¡Vamos arriba que quiero mostrarte algo!

Agradecí la comida y acompañe a Adam hasta su habitación, tenía muchos tiempo que no estaba ahí, y la última vez que lo hice fue para ayudarlo a acomodar su corbata antes de el cumpleaños de mi madre.

-¿Qué querías mostrarme?- pregunte ansiosa.
-Nada, sólo que mis papás se estaban poniendo intensos- sonrió.

Se recostó en su enorme cama y extendió los brazos, me acerqué y me acurruque junto a él.

Comenzó a besarme, su lengua se entrelazaba con la mía, su cálido sabor me encantaba y le correspondía de buena manera, de pronto su mano entró suavemente por debajo de mi vestido y sabía lo que quería, su beso subió dos tonos y ahora mordía mi labio inferior con entre beso y beso, descendió a mi cuello; enseguida me separe suavemente.

-No, no estoy lista- dije apenada.

El me acarició el cabello y luego dijo:
-Esta bien, esperaré.

Pero su voz no sonaba muy convencida. Llevábamos apenas tres semanas de novios nuevamente y realmente me estaba costando todo esto.

-Gracias- murmure.

Y luego en mi mente apareció de nuevo Justin. Como todos los días, como todo el tiempo. Porque una no olvida al amor de su vida en un par de días.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora