Capitulo 50

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Drew:

Despertar sintiendo el calor que emana el cuerpo de Keyla podía ser mi nueva adicción. Un suspiro bien marica se escapó de mi garganta al poder apreciarla con cuidado... Esta vez debo cumplir mi promesa, tengo que dejar de hacer pendejadas que terminan lastimándola y terminan separándonos cada vez. 

 - Hmmm... - Se removió entre mis brazos ganándose que la estrujara acercándola a mi cuerpo. 

 - Buenos días... - Susurré sin saber que decir realmente. 

 - Demonios Justin... Esta haciendo un calor infernal ¿Podrías...? - La calle con un beso y no solo porque se veía peligrosamente bella adormilada, sino que no pienso soltarla aunque se este rostizando entre mis brazos.

 - Primero se dan los buenos días princesa mal educada. 

 - Buenos días... - Susurro haciendo que la besara de nuevo.

 Al diablo lo marica, yo me quiero quedar con ella en esta posición todo el día... 

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 - Estará allí en un par de días Drew. 

 - Perfecto Lucas, avísame cualquier cosa. - Colgué el teléfono e iba a llamar a otra persona pero al levantar mi vista del teléfono me encontré a una hermosa Keyla observándome con curiosidad.

- He hablado con Lucas. - Dije al ver que no decía nada. - Mandará el piano de mi madre. - Un brillo cruzo sus ojos haciéndome sonreír.

- Eso es asombroso... - Se acerco a mi, tomo mi rostro entre sus manos y me beso.

¿Ya he dicho como me encantan sus besos? Pues si ya lo dije lo vuelvo a repetir. En un principio cuando la besaba a la fuerza no sentía nada, su cuerpo era deseable y al besar su piel corrientes despertaban a mi amiguito. Al pasar el tiempo sus besos me estremecían, me hacían desear mas en cada momento, su piel quemaba bajo mi tacto, todo empezaba a ser un juego adictivo.

Un juego el cual ya perdí.

- ¿Tienes hambre? - Le pregunte al terminar el beso. - Alfredo me comento que Kora y los demás quieren llevarnos a un restaurante para almorzar.

- Claro. - Se encogió de hombros. La tome de la mano y juntos salimos de la habitación hacia la sala.

- ¿Listos para salir? - Todos giraron sus rostros hacia nosotros, se que era raro verme de la mano junto a Keyla pero nos veían de una manera tan rara que me preocupo.

- Harry llévate a Keyla.

- Le tocas un cabello y te mato. - Todo mi cuerpo se tenso al igual que todo el ambiente ne la habitación.

- Drew debemos hablar. - Dominik estaba muy serio para mi gusto y eso solo hizo que me tensara mas.

- Lo hablaremos después...

- ¡Maldición Drew! ¡Es solo un puto segundo! - Kora parecía mas que todo nervioso.

- Keyla vete a tu habitación. 

- Per... 

- ¡Espérame allí! ¿Si? - En su mirada vi algo que no pude descifrar pero ni me importo, ver a todos tan serios me tenia bastante nervioso la verdad. Keyla se giro sobre sus talones y se dirigió a las escaleras.

- Me entero que le tocas un pelo y no dudare en volarte la cabeza. - Harry me dio una ultima mirada antes de seguir a Keyla por las escaleras.

- Drew esto es serio.

- Hablen de una puta vez perros. - Todos se voltearon a ver entre si creciendo mas mis nervios.

- Acabamos de encontrar esto en la entrada. - Me mostraron una bolsa de jardín, Dominik me la entrego y no dude en ver su contenido.

- Santísima mierda... - Tome la punta de la soga y la levante sacando al perro que se encontraba degollado por esta misma.

- Había una nota junto a el perro y...

- ¿Qué decía la nota? - Pregunte sin apartar la vista del perro.

- Decía: "El perro mayor esta a punto de caer". - Volví a meter el perro en la bolsa ya que no podía soportar mas su hedor; se lo entregue a Dominik y este lo tomo de vuelta, cabe destacar, con mucho asco.

- Les seré sincero, esto es pura mierda. - Pase mis manos por mi rostro y por mi cabello despeinandolo completamente.

- Tenemos pensado cancelar la salida, al menos por hoy. 

- Esta bien, pero esto no debe quedarse así, Kora debes darnos el listado de todas las bandas del país, quiero encontrar al hijo de puta que esta haciendo todo esto.

- No quiero asustarte Drew pero sabemos que esto no es de aquí. - Esa observación me saco una sonrisa, por las miradas de todos me di cuenta que les asustaba el significado de esa sonrisa. 

- Exactamente Dominik... El pendejo que esta haciendo todo esto no es de aquí, no es de aquí y me conoce lo suficiente para saber que punto tocar; pero por mas pendejo que sea no se metería en tierras ajenas arriesgándose, este pendejo esta asociado con alguien de aquí.

- Me perdí un poco. - Intervino Scotter. - ¿Qué quieres decir exactamente con eso Drew?

- Nos iremos de caza esta noche. - Afirme con una sonrisa. - Y no sera una caza como otras antes. 

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- Keyla necesito de tu parte para esto.

- Justin, enserio no entiendo nada. - Aferre mis dedos al volante haciendo que mis nudillos quedaran totalmente blancos.

No podía dejar a Keyla sola en casa, es muy arriesgado así que decidí traerla pero como siempre siendo la "señorita coqueta llamando la atención", se puso un vestido que le queda fantástico resaltando cada una de sus curvas.

Maldición, necesito agua fría.

- Mira estamos en otro país. - Empecé a explicarle. - Aunque haya dejado una gran huella en este lugar años atrás, este no es totalmente mi territorio. He cambiado mucho y no saben de lo que soy capaz ahora si intentan siquiera molestarme. Al punto al cual voy es que quiero que seas muy cuidadosa esta noche, no hables con nadie, no aceptes bebidas de nadie, y si alguien intenta molestarte basta con que me llames.

- Esta bien... - Susurro con la voz entre cortada. Estacione el auto frente al bar el cual es conocido por las reuniones que hacen todas las bandas de todo Puerto Rico. Bajamos del auto y tome de la mano a Keyla dándole un ligero apretón como apoyo.

- Bienvenidos a "Kaz"  el bar mas peligroso de todo Puerto Rico.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora