Keyla
¡Que rayos!
Mi corazón latía fuertemente pero no entendía muy bien lo que pasaba...
-¡Nos vamos!- ordenó Justin subiendo a la camioneta, me quede en shock cuando me llevo con él.
Todos subían a un ritmo impresionante al vehículo y escuche el motor encenderse.
-No-o- tartamude.
-¡¿Qué?!
-Llévame a casa- dije.
-Keyla, mierda- murmuró Justin apretando las mandíbulas.
Luego soltó un suspiro.
-Vamos a su maldita casa de una vez- ordenó a Shane que iba tras el volate.
Nos movimos con rapidez por las calles casi vacías, no sabía que pensar, yo deseaba con toda el alma nunca separarme de él, pero mi padre, mi padre...
Los semáforos apuntaban su color rojo pero para Shane era verde todo el tiempo, bien pudimos haber muerto, hasta que escuchamos las sirenas de algunas patrullas.
-¡Mierda, mierda, mierda!- exclamo Alfredo.
Gire mi cuello. ¡Cientos de patrullas aparecieron por las avenidas!
-¡Alguien le dio aviso a la puta Policía! - exclamó y luego me miro con odio.
-¡Yo no lo...- estaba a punto de defenderme de Alfredo, cuando sentí la mano de Justin sobre mi boca.
-¡Tengo que desviarme! - dijo Shane.
-¡Son demasiadas!
Estaba asustada, muy asustada, apreté la mano de Justin y el apretó su arma, estaba callado, mirando al frente, seguramente pensado que hará.
Se escuchaban maldiciones a través de los radios en la camioneta, Shane respondía que lo siguieran y que siguieran el protocolo.
-¡Demonios Justin! ¿Qué vamos a hacer?
-La puta Policía me pela los huevos- exclamo al fin.
Se escucho una larguísima carcajada por parte de Shane.
Alfredo suspiro y busco bajo el asiento sus armas de más alto calibre.
Sólo verlas intimidaban.
Vi una negra brillante y hermosa.
¿Hermosa?
Un arma no puede ser hermosa.
No tengo idea de porque calle caminábamos pero no era cerca de mi casa, luego sentí una adrenalina correr por mi cuerpo... comencé a sentir fuerza. De pronto ya no quería ir a mi casa, a esa maldita vida aburrida, todo ese dinero junto con personas huecas e hipócritas nada es real, recordar lo que me dijo Adam acerca de que sólo quería mi dinero, y pensar que lo único real que tengo ahí es el amor de mi padre; mire a Alfredo con su cara de preocupación, era real, es el hermano de Justin, el nunca lo abandonaría, mire Shane sudar mientras sujetaba con fuerza el volante, mire a Justin morder su labio. Ellos eran reales.
El mundo de Justin es real.
Real y divertido.
¿Cómo puedo pensar eso?
De pronto paramos en seco, las llantas rechinaron, y mi cara de estrelló contra el asiento del frente.
Se escucharon maldiciones.
Me recompuse y mire al frente tres patrullas y policías salir de ahí armados apuntandonos.
-¿Aun quieres volver a casa?- pregunto Justin.
-No- murmure ensimismada viendo el show delante de mi.
Gritaban que bajaramos sin resistencia.
Justin beso mi frente, del bolsillo de su smoking sacó su bandana y la ató a su frente.
-¿Juegas conmigo?- pregunto mirandome a los ojos.
Sus ojos mieles brillaban ante las luces de las patrullas.
-Si- le dije.
-Sabes que no te haría daño, no más-murmuró.
Alfredo y los perros del frente que iban junto Shane, se preparaban sujetando sus armas.
Asenti con mi cabeza, confiando en el de nuevo. Porqué soy idiota.
-¡Salgan ya y hagan que desaparezcan esos policías!- grito Justin.
Shane dio aviso por el radio y de la camioneta de atras salieron más de diez perros a la defensa. Baje mi cabeza y Justin observaba, comenzó una lluvia de plomo. Con fuerza, retumbaban los disparos, como una cancion de rock que estropea los tímpanos.
Justin sacó su móvil y marco un número.
-Código 13, rastrea la camioneta, te necesito en menos de diez minutos.
-Son demasiados, es hora- me dijo Justin.
Con su mano izquierda levantó una gran arma, la cargo y luego me sujetó con su mano derecha de el cuello, con fuerza, casi lastimandome, abrió la puerta de la camioneta y me obligó a bajar.
No sabia que pensar, sólo de pronto estaba expuesta.
Justin disparó a algunos policías y luego se detuvo para poner el arma sobre mi cabeza.
Sentir el frío metal ya no causaba tanto miedo sobre mi, pero luego Justin me sacudió con fuerza lastimandome y grité.
-¡La voy a matar si no paran!- grito con fuerza.
-¡Tiene un rehén! - avisaron los policías por sus radios.
Presionó con fuerza el arma y sentí dolor.
-¡Tengo a la reina!- grito con ironía- ¡Y hay dos opciones! ¡La mató ahora o me dejan ir con ella sana y salva!
-¡Entregala!- grito el que iba al mando.
-¡Quiero que abran el puto camino, quiero que me dejen ir o la matare ahora mismo!
-¡Ayudenme por favor!- grite con fuerza.
-¡Estas rodeado maldito, entregala ya!- grito un policía y en menos de un segundo una bala cruzó por su cabeza y luego volví a sentir el metal sobre mi sien.
-¿Alguien más? - pregunto Justin.
Se escucho el sonido de un helicóptero y no me moleste en mirar hacia arriba, eran más policías. De verdad nos tenían rodeados.
Luego se escucho reanudarse una nueva lluvia, los policías iban cayendo poco a poco, a excepción de los que nos rodeaban a mi y a justin, ellos estaban apuntandonos y sus colegas los protegían, de todos lados salían los perros de Justin, llevaban bandanas en los brazos, pude ver más camionetas llegar, y cuando los disparos estaban más cerca Justin me hizo bajar al suelo y el lo hizo junto conmigo sin dejar de apuntarme y mirando a los policías, de pronto llegaron hasta nosotros; eran los hombres de Justin quienes ganaban campo, eran demasiados y me sorprendió de verdad la organización.
Los policías pedían refuerzos, escuche el helicóptero sobre nosotros y escuche una risa por parte Justin, sus hombres llegaron hasta nosotros luego el se puso de pie y le disparó a dos de los policías que nos apuntaban
Cayeron como costales, apreté los ojos y me sujete de él.
De pronto estábamos con el camino libre, Shane y Alfredo volvían a la camioneta y encendían el motor.
Justin me miro y me dio un beso en la frente.
-Esa es mi princesa- me dijo sujetandome de la mano y llevandome a la camioneta. Salimos de el lugar a toda prisa, en un momento gire mi cuello hacia atrás y vi más de cinco vehículos seguirnos, pero todos eran de parte de Justin, note el helicóptero seguir nuestro paso.
Llegamos a un campo abierto en menos de diez minutos y ahí bajamos rápidamente, el helicóptero nos esperaba, corrí hasta él de la mano de Justin y antes de subir se detuvo.
El viento despeinada mi cabello con fuerza y sentí un escalofrío.
-¿Vienes?- pregunto inseguro.
Lo mire dudando mucho y sin responder.
-Si, decides que no, nos veremos más, ya no puedo volver aquí... pero lo entenderé y te protegere desde donde sea que esté.
No quiero separarme de él.
Mi padre.
La Universidad.
Lo miré, y luego sentí ganas de llorar por no saber que hacer, no quiero perder esos ojos de nuevo.
-¡Rápido maldita sea!- grito Shane.
Justin le regresó una mirada furiosa.
Tomé la estúpida corona que adronaba mi cabeza y la arroje al suelo con fuerza y odio y al borde de las lágrimas.
Besé al amor de mi vida con mucha fuerza.
-Llévame rápido antes de que me arrepienta.
Me apretó con fuerza mostrandome una gran sonrisa.
-A menos de que te llames Justin Bieber y estés en la lista de terroristas y los más buscados del mundo, nadie se arrepiente de ir a México.- dijo con gracia.
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Síndrome de Estocolmo
Fanfiction"Me enamoré de mi secuestrador, de la misma persona que debería matar con mis propias manos." Obra registrada en Safe Creative. Licencia: Creative Commons Attribution 4.0 Código de registro: 1605087455911 Fecha de registro: 08-may-2016 2:23 UTC Se p...
