Capítulo 34

255 21 21
                                        

Hola guapas:3 estoy publicando el capitulo muy temprano*-* ¡En mi país son las 12:17 am! Solo dormiré cuatro horas y luego me iré a la escuela:c así que las molesto un rato y luego me voy a dormir;)

Naaaah pasen al cap 😘😘😘😘

Pd: Al final encuentran el sabias qué;)

¡A leer!

x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_x_ x_x_x_x_x_x

Drew

- Mierda ¡Esto no puede ser verdad! - Lance las maletas haciendo que cayeran de la mesa botando todo su contenido. Aunque eso no puede darme mas igual justo en este momento.

- Jefe, calmes...

- ¡HIJOS DE PUTA! ¡IMBÉCILES! ¡SON UNOS MALDITOS TODOS! ¿¡CREEN QUE PUEDEN VERME LA CARA DE ESTÚPIDO!? - Tome un jarrón que se encontraba en una mesa y lo lance contra la pared haciendo que terminara en miles de pedazos.

- Drew cálmate. - Me detuve en seco para mirar amenazadoramente al imbécil de Dominik. Con una simple mirada logró entender todo.

Necesito desahogarme de alguna manera esta furia si no quiero matar a alguien.

- ¡Maldita sea! ¡NO A MI! - Tomé un par de vasos de la mesa y los lancé a la chingada.

Seguí lanzando cosas hasta que llegó un punto en donde logre controlar la rabia que consumía toda la cordura en mi.

- Bien imbéciles. - Dije mas calmado que antes. - Expliquen de una puta vez como es esto posible.

- Jef-e... - Hablo uno de ellos con la voz temblorosa. - Con el plomo, la poli, con todo el deschongue no pudimos revisar las maletas.

- ¿Qué no pudieron? - Me reí sin gracia. - Si lo hubieran hecho pedazos de imbéciles, no estaríamos pasando por esta situación de mierda.

- Pod-emos arreg-larlo...

- ¿¡Qué pueden arreglarlo? - Explote molesto. - ¡Conviertan estos billetes falsos en verdaderos! - Tome los asquerosos papeles del piso y empecé a lanzarlos. - ¡Vamos! ¡Intenten arreglarlo! - Seguí lanzando todo a mi alrededor desahogando una parte de toda la furia que corría por mis venas.

Enserio me han visto la cara de imbécil.

Tres maletas llenas... Tres maletas llenas de billetes falsos. Parece que tomaron cartón, lo colocaron en una mala impresora, e imprimieron miles de billetes de a veinte. Maldición, hasta un niño de tres años se da cuenta de que son falsos.

- Por suerte los idiotas esos ya están muertos jefe. - Apreté mi mandíbula y lo fulmine con la mirada sintiendo como en vez de calmarme solo me estresaba mas.

- Una palabra mas...

- Pero jefe si yo sol... - No pudo terminar la frase ya que una bala cruzó su boca salpicando asquerosa sangre.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora