Capítulo 67

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¡holaaa! No me maten, se que el capitulo tocaba el miercoles pero es culpa de Jenny, si, porque ella tarda siglos en terminar un capitulo y se nos van agotando las reservas, si ella se apresurara tendriamos mas tiempo ¡Linchenla! No, claro que no. Pero si, si es su culpa :v Admito que esta vez me demore un poco con este capitulo pero tenia exmamenes en la Universidad y pues ¡Saque un diez en Frances! Yo se que no les importa pero ahora ya lo saben jajaja.... Les dejo este capitulo recien salido de el horno, espero sus comentarios. Y diganme

¿Se lo esperaban?

Keyla:

-¿Realmente lo ibas a hacer?- pregunta Mia asustada.
-¿Tu que crees?
-Que no.
-Es cierto, no lo iba a matar- confieso
-Drew sabia eso y por lo mismo mando a sus hombres a que lo hicieran ellos argumentando que no quería que tu te ensuciaras las manos son ninguna razón.
-Pues... Ya está, supongo que me conoce.
-Si te conoce lo suficiente para desconfiar de ti - dice en tono arrogante.
-¿Podrías traerme agua?- le pido mientras me giró mirando hacia la ventana.
Escucho como ella sale mientras yo me pego fijamente al vidrio y miro la calle sucia al mismo tiempo que pienso en las palabras que salieron de la boca de Mía. El desconfío de mi y sabía que yo no lo mataría y más bien haría algo para ayudarlo y eso no le coviene a Justin. Me golpeo mentalmente por haber pensado en traicionar a Justin y en desobedecerlo. ¡Soy tonta, soy tonta! A veces sólo no debo abrir la boca... o pensar.
-¡Que te largas! ¿Entendiste? - Escucho gritos proventientes de fuera y me dirijo hacia ahí.
-¿Pero porque?- veo a Mía preguntar
-¡Por que yo lo digo, idiota!
-¿Qué pasa Justin?- pregunto
-¡Se larga, ella se va , nosotros también nos vamos!
-¿A donde? ¿Pero porque?
-¡No, no tengo a donde ir!- chilla Mía
-¿A donde vamos, Justin?
- De donde venimos- me contesta.
-¿Londres?-exclamo.
-¡Llevenme, no tengo a donde...
-¡Toma y no quiero volver a verte nunca, no me hagas encargarme de eso!- le grita Justin mientras le arroja un fajo de dólares.
-Pe- pero...
- Uno ...  - Comienza a contar.
-Justin...
-No te metas Keyla, le estoy dando la oportunidad de largarse, cuando nadie debería salir vivo de esto, vio nuestra vida y vio quienes somos... ¡¿Aun no te has largado puta?!- Grita eufórico mientras saca el arma y le apunta- Dos...
-Adiós Keyla.- dice antes de salir corriendo.
Y cuando al fin sale del pasillo Justin entra a la habitación y comienza a sacar un maletín, luego se dirige al closet, todo lo hace muy rápido noto su enojo y frustración. Abro los ojos grandes cuando veo como saca paquetes de cocaína y los lanza a la maleta.
-¿Jus...?
-¡Keyla baja ya, nos vamos ahora mismo, lleva lo que tengas que llevar y sube a la camioneta!- me ordena.
-Sólo dime porque nos vamos
-Sé quien es el mal nacido que quiere joderme.
-¿Quien?- pregunto consternada.
-Tu amigo Seth- dice con despecho -¡Estuviste cerca de el! ¡Pudo haberte matado!
Abro la boca, ¿El? ¿Seth? Pero... el es un... parecía un...
-¿Seth?- me repito.
Su nombre era raro, recuerdo que lo vimos en la clase de literatura, en el tema de mitología egipcia, es el dios malo, asesino a su propio hermano y ¡Oh por dios!
-¡Es de lo que hablaba Harry! - grito pasmada -¡El dios de las tinieblas!¡Se todo lo malo! Y ... tu, tu eres el demonio...
-Si, y tu eres el ángel y por eso debemos irnos- dice en tono lúgubre  - Irnos y actuar rápido, conseguí esta pista y me lleva a mi antigua casa en Inglaterra, vamos a Bradford, donde mate a Franco, donde amase mi gran Imperio...
-¿Quien te dijo que debias ir hacia ahí?
-Mataron a Lucas y dejaron una nota, esta muy cerca Keyla, y es muy listo.
-¿Qué?
-Anda a la camioneta ya, a partir de ahora no te vas a separar de mi o de Alfredo ¿Entendiste?
Asenti suevemente al mismo tiempo que el me daba un empujón para que saliera de la habitación.

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El aire era gélido y ligero, observé el vapor salir de mi boca mientras al mismo tiempo empañaba el vidrio de la camioneta. Por aquí pasamos desapercibidos, vamos llegando a mi antigua ciudad donde alguna vez soñé con se reconocida por mi talento, donde ame mi vida y cada día de ella, era la época en la que no agradecía nada y aprendí a ser una malcriada, alguien inalcanzable y quien todos deseaban tocar, ahora ya no soy nada. Seguro nadie me conoce, seguro nada paso desde que me fui.
-Aquí, vamos a desayunar - le indica Justin a Shane.
-¡Yo quería pizza!- grita Alfredo.
-¡Pidela al maldito auto entonces y no bajen!
-¡Yo si quería probar la especialidad de aquí!- reclama Shane.
-Pues te jodiste, aquí te quedas con Alfredo - dice Justin mientras baja de la camioneta.
Escucho como avisan por los radios a las otras camionetas que nos escoltan cuando bajo también, ha sido un viaje muy largo, y ahora sólo quisiera dormir en una enorme cama por dos días.
Este es un restaurante de servicio intermedio, lo cual quiere decir que no es lujoso, nos sentamos en las mesas de fuera y luego de que el mesero pide nuestra orden siento la mirada penetrante de Justin.
-Lo lamento princesa, se que estas agotada pero es necesario.
-Descuida- le digo sinceramente.
-Te ves terrible- suelta - Quiero decir terriblemente hermosa, te ves agotada y aun así te ves hermosa.
Le sonrió cariñosamente.
-Que mierdas digo- murmura entre dientes.
-Me encanta que digas eso y me encanta que te preocupes por mi- le digo mientras me acerco a el para acomodarle su cabello tras la bandana- Me gustaría usar una bandana.
Ese comentario salió sin antes pasar por mi cerebro.
De repente de aleja de un sólo movimiento de mis manos.
-¿Qué?- le pregunto asustada.
-No digas eso ni de broma Keyla,esta bandana es una maldición  significa sangre, maldad y que estas condenado a mi para siempre... nadie quiere eso de verdad.
Sus palabras me ponen la piel de gallina y me limitó a mirar el servilletero.
-Yo voy a estar junto a ti para siempre, no como una condena si no porque de verdad quiero esto.
-Tu no quieres esto- dice con asco.
-¡No, pero te quiero a ti!- le digo apoyando mis codos sobre la mesa y sujetandole el rostro.
Luego sus labios atrapan a los míos y disfrutamos el placer que esto nos provoca hasta que llega nuestra comida y nos vemos interrumpidos. Comemos prácticamente en silencio y disfrutando sólo nuestra compañía, esta ciudad me pone nostálgica, me recuerda todo y no tengo muchos ánimos de hablar o sonreír, volvemos a la camioneta y una ligera brisa comienza a humedecer la ciudad pronto será invierno de nuevo y los árboles comienzan a tornarse amarillos y sin vida, observó las gotas tras el vidrio y siento el frío sobre mi mejilla, hasta que veo algo que también congela mi corazón.
-¡Para la camioneta!- grito con todas mis fuerzas.
-¡¿Qué?!- pronuncia Justin.

Miro a Shane y luego de nuevo a esa persona quedándose atrás, si, si es el.

-¡Para la maldita camioneta!- grito una vez más levantándome sobre el asiento trasero y lanzándose sobre el conductor sin poder controlarme -¡Para, para! ¡Detente!
-¿Qué mierda pasa?- dice Justin tratando de sostenerme pero me resbalo de entres sus manos al no ver resultado.
-¿Qué pasa?- grita Shane
-¿Keyla?- dice Alfredo- ¡Keyla!
Abro la puerta histérica y escucho a Justin decir
-¡Frena la camioneta!
Lo hace de golpe y saltó cayendo sobre un charco pero no me importa, escucho a Justin bajar tras de mi.
Mi corazón late desenfrenado, siento un enorme nudo en la garganta y corro por la acera siguiendo a aquel hombre que lleva un paraguas.

-¡Keyla,  detente!- escucho a justin tras de mi, me sujeta de el brazo en un punto pero no tengo idea de donde saco la fuerza para liberarme y seguir corriendo.
-¡Keyla!- grita una vez más.
Y cuando lo hace.... sucede.

El hombre que caminaba delante de mi en la acera, gira su cabeza y me ve por encima de su hombro, luego sus ojos extasiados se abren de par en par, gira todo su cuerpo y deja caer el paraguas en el suelo, pronto las gotas humedecer su gabardina café y me mira sin poder creerlo.
Y yo lo miro a el sintiendo un pesar inmenso, llorando y jadeando por el aire que ahora me falta.

-¿Ke -Keyla?- tartamudea, y su voz es tal y como la recuerdo y su voz vibra en mis oidos y llega directo al corazon.

-¿Padre?- pronunció yo.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora