Capitulo 14

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Locas... aqui para avisarles que hubo un cambio ... como esto es una Fanfic de Justin oficialmente hemos cambiado el nombre de Max por el segundo nombre de Justin que es Drew (La pronunciacion es Dru) Asi que refieranse a el como Justin  o Drew, porque ese es su nombre ahora... Muchas gracias a las que leen y nos dejan comentarios productivos :3 

Drew

Maldita sea ¿¡Y ahora qué!?

Cubría con uno de mis brazos a Keyla y con el otro sostenía el arma. Escuche como estaban forcejeando la puerta principal y la trasera así que tome a Keyla bruscamente y la levante llevándola a la cocina, tome uno de los gabinetes de abajo y lo abrí metiéndola allí. 

- Escuchame perra, voy a dejarte aquí y aquí te quedaras ¿ok? Atrás tuyo encontraras otra puerta, si te llegan a ver te metes allí y esperas a que yo venga por ti. Escuchame Keyla, ni por tu puta madre pienses en escaparte ¿Entendiste? A comparación de ese imbécil yo te estoy tratando como una reina. - Escuche como tiraron la puerta abajo y esa fue mi señal para irme. Prácticamente le tire la puerta del gabinete en la cara pero eso es lo de menos ahora.

Salí hacia la sala escondiendo mi arma, mi sorpresa fue notoria al ver a los hombres de Franco irrumpiendo mi casa.

- Solo devolviéndote el saludo. - Dijo el muy imbécil hijo de puta.

- Que quieres hijo de puta.

- Espere mi mercancía y nunca llegó Drew, así que preferí venir a recogerla...

- Eres un imbécil. - Escupí con asco. - No encontraras a nadie aquí, solo pierdes tu tiempo...  - Agregué burlándome de el. En respuesta solo hizo una seña ordenándoles que revisaran la casa. 

Puse la mejor sonrisa engreída mientras por dentro maldecía para que no la encontraran.

Maldición, si llegan a llevársela...

Me dieron ganas de darme un tiro a tal pensamiento, carajo estamos hablando de mi ¡De mi! Me importa una mierda si se la llevan, si le sucede algo, que la maten si quieren. 

Pero que mierda, si me importa.

- Pero que tenemos aquí... - Sonrió de una manera picara y esa fue mi perdición.

No tuve que molestarme en girar a ver ya que uno de esos idiotas traía agarrada bruscamente del brazo a la rubia. Se notaba asustada, débil, sucia, maldición tan indefensa.

- Mira la joya que me he venido a encontrar...

- No la toques. - Gruñí al ver como se acercaba a ella, pero al escuchar mi voz se detuvo con esa mirada retadora.

Sentí un extraño movimiento en mi estómago al ver el miedo en sus ojos, esos ojos tan bonitos que ahora solo demuestran miedo y carajo ¿¡Qué estoy diciendo!?

- Entiendo que no quieras compartirla Drew, esta reina esta que arde. - Acaricio su rostro con sus asquerosas manos, Keyla volteo la cara asustada y asqueada y pues... Maldito hijo de puta.

- ¿Recuerdas lo que te dije hace unos minutos? - Me dirigí a Keyla. - Olvidalo. - Sin importarme su cara de confusión decidí hacer la siguiente locura.

Tome mi arma y le dispare al sujeto que sostenía a Keyla, justo en la cabeza por puto, Franco como muy estúpido que es decidió lanzarse al suelo para proteger su cabeza. Tengo aproximadamente cuatro segundos antes de que empiece la lluvia de plomo. 

Sin pensármelo dos veces tome a Keyla y la saque de esa casa.

Cuando empezó todo. No se como putas logre esquivar las balas pero lo hice, asegurándome de que no le dieran a Keyla. Al estar en la calle vi los cadáveres de todos los idiotas que trabajan para mi. Bueno, lo hacían. Me subí al auto junto a Keyla y arranque a toda velocidad.

Desee que los pendejos se quedarán en la casa o que me perdieran el rastro al salir conduciendo; pero ni una, ni la otra, los muy hijos de puta me están siguiendo en carros y motos mientras me disparan.

- Toma. - Le lance el arma a una muy asustada Keyla. - Disparale a las llantas, así sera mas fácil.

- ¿¡Quieres que les dispare!?

- ¿Estas sorda o qué? - Por un instante deje de ver el camino para observarla. Esta en una posición fetal en el asiento del auto, lágrimas inundan sus mejillas rosadas, todo el pelo lo tiene enmarañado y enredado, la ropa que le compre esta manchada, huele mal, esta asquerosa. Y joder, aún se ve preciosa. 

- Yo-o... No puedo... - Susurro con miedo a lo cual golpee el volante con fuerza. No llegaríamos a nada así.

- Conduce perra. - Solté el volante haciendo que el auto se desnivelara de la carretera, pero luego Keyla tomo el control y estuvimos bien de nuevo; mientras tanto yo ya estaba saliendo por la ventana del conductor para poder sacarme de encima a esos imbéciles.

- Aguanta. - Ya había derribado a dos motocicletas, me hacia falta una y dos vehículos. En algún momento en donde me desespere al ver que no lograba darles, así que se me ocurrió una idea. Espere el momento ideal y ¡Bum! Logre darle a una de las camionetas haciendo que perdiera el control y chocara con la moto y el otro vehículo. 

Soy increíble perras.

- Ehh... Drew.

- Mierda ¡Salta! - No había digerido nada aun cuando ya había tomado a Keyla de la cintura y nos había empujado del auto haciendo que rodáramos en la tierra. Minutos después de haber saltado escuche una explosión sabiendo que era mi hermoso auto.

Nos levante a ambos viendo el gran desastre en la carretera: Los dos autos volcados, destrozados, y sin señales de vida, y la moto volcada a unos pasos de nosotros.

- Maldita sea ¡Date prisa! No tenemos todo el día. - Levante la moto y la revise asegurándome de que nos pudiera llevar hasta la ciudad. 

- ¡Cuidado! - No reaccione a tiempo ya que estaba siendo lanzado al suelo.

Me levante viendo al imbécil bien machito de pie a unos pasos pero fue a parar al suelo cuando una bala le cruzó el cráneo.

Se lo merece por estúpido.

Al estar un poco mas concentrado me di cuenta de lo que Keyla había hecho. Se había interpuesto entre la bala y yo. ¡Maldición!  Acaba de salvarme la vida la estúpida.

- Eres una estúpida. - Dije acercándome a ella.

- Acabo de salvarte la vida, imbécil. - Escupió con odio.

- Y por eso lo eres tonta.




Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora