Justin
La vida no es hermosa eso lo sé...
Mis manos temblaban de una manera incontrolable, jamás me había sentido así, jamás ni en los peores momentos o los que yo creí que eran los peores.
A cada exceso le sigue una explosión.
No puede ser esto posible tiene que ser un sueño un maldito sueño una pesadilla y necesito que alguien me despierte ahora.
Mi pecho esta hecho una mierda, oprimido y tengo un inmenso nudo en la garganta todo gira, todo paso tan rápido, todo se mueve a mi alrededor, el mundo es pequeño, la vida es corta pero el peso de mis pecados me ha aplastado por completo.
-No deberíamos estar aquí...Drew, yo creo que esto no te hace nada bien y no traerá nada bueno...
La ligera brisa que cae afuera humedece todo... No sé que día es hoy, pienso que es domingo, los domingos siempre son días tristes. Perdí todo y el tiempo no fue la excepción, no tengo idea de cuantos días han pasado yo podría decir que son más de cinco o una eternidad; pero si pienso con claridad...No sé, la cabeza me pesa el cuerpo me duele, pero no más que el alma... creo que han pasado sólo dos días.
Me olvide de todo y lo único que recuerdo fue que ordene venir a Inglaterra, seguir el cadáver de Keyla, porque yo necesito tocarla por última vez, necesito despedirme... A lo lejos observaba a ese pequeño grupo de personas vestidas negro sosteniendo sus respectivos paraguas, las gotas de lluvia hacían ver todo más lúgubre, el pasto estaba verde y húmedo y en el centro un ataúd, rodeado de miles de rosas blancas, baje la mirada a mi mano y observé la rosa que sostengo.
Una rosa.
La única rosa que le regalaré, ahora que esta muerta.
Me sentí estúpido, estoy hecho lo peor de mi, soy lo peor del mundo.
-Justin...
-Voy a bajar- articule y apenas tuve la fuerza necesaria para mover la palanca y salir de ahí.
Me pregunto si alguien se ha sentido así de miserable en su vida. Es que yo creía haber probado lo peor de ella hasta hoy.
Pise el césped tan cuidado, y conforme avanzaba a pasos lentos mis zapatos se cubrieron por gotas de agua.
Princesa, no soy un príncipe y nunca te mereci, pero hoy quise que pensarás que fui al menos un poco digno de ti. ¿Sabes que estoy arrepentido verdad?
¿Podrás perdonarme por todos mis pecados?
Tengo puesto un smoking, este cubre todo, mis tatuajes, mis cicatrices, no vengo armado y no traigo puesta mi bandana, quería sentirme un poco menos sucio, me supongo.
Veo al señor Bell a lo lejos, cerca de el ataúd, esta agachado llorando desconsoladamente sobre el hombro de una señora rubia que trae puesto un sombrero. Un par de personas levantaron la mirada y me vieron.
Una de ellas me sonrió de manera reconfortante, me estoy acercando tan lento que parece que no avanzó, tengo miedo.
Miedo. Y hacia tanto tiempo que no lo sentía.
He derramado muchas lágrimas, jamás pensé que podría llorar de esa manera casi hasta quedar seco.
Un hombre de traje negro y gafas me da un saludo discreto, el esta un poco alejado del grupo.
-¿Qué día es hoy?- le pregunto.
Me mira un tanto desconcertado pero luego responde:
-Domingo.
Entonces tenía razón.
-¿Conocía a la chica?- me pregunto enseguida.
Asenti y el formó una "O" con sus labios.
-Yo acompañó a mi esposa- y luego señaló a una mujer esbelta que sostenía una rosa Blanca cerca del ataúd.
Hice la observación de que no había ningún padre y que solamente habían no más de diez personas.
¿Donde esta el amor?
¿Donde están todos lo que solían ser su amigos?
ESTÁS LEYENDO
Síndrome de Estocolmo
Fanfiction"Me enamoré de mi secuestrador, de la misma persona que debería matar con mis propias manos." Obra registrada en Safe Creative. Licencia: Creative Commons Attribution 4.0 Código de registro: 1605087455911 Fecha de registro: 08-may-2016 2:23 UTC Se p...
