Justin
Baje las escaleras sosteniéndome de la baranda de esta, mi pecho dolía con cada esfuerzo que hacia pero ya había pasado días en esa estúpida cama y ya es hora de que todo vuelva a la normalidad.
- ¿Pero qué mierdas...? ¿Just...?
- Ni se te ocurra llamarme así de nuevo en tu maldita vida. - Todos en la habitación se quedaron mas que sorprendidos, en especial Alfredo.
- ¿Y que mosca te pico ahora? - Pregunto Kora.
- ¿Que mierdas están haciendo? - Pregunté al fijarme en el contenido de unas cajas junto a ellos.
- Estamos sacando las decoraciones para adornar la casa, para cada navidad siempre lo hacemos y además compr...
- Ni mierdas. - Dije riendo. - Esas malditas cursilerías no pueden ser parte de nosotros ¿Una pandilla de asesinos-narcotraficantes celebrando navidad? Denme un tiro en los...
- Pero hasta nosotros lo celebrábamos Justin. - Saque mi arma y le apunte a Shane justo en la frente.
- Sera la última maldita vez que me llamas de esa manera ¿Entiendes? Y de paso te dejo claro quien es el que manda aquí ya que al parecer lo has olvidado cabrón. - La tensión en la habitación creció, nadie decía nada. Una sonrisa se deslizó por mi cara cuando vi a Shane tragar difícilmente.
- Entendido Drew. - Mi sonrisa creció.
- Perfecto. Ahora, necesito las llaves de mi auto.
- El doctor dijo que no puedes salir y que debes guardar reposo.
- Y a mi me importa un carajo. - Camine hacia afuera de la casa dejando a todos con las palabras en la boca. Al salir me encontré a mis perros haciendo guardia.
- Entrenguenme las llaves de cualquier camioneta. - Ordene.
- No hace falta, yo te llevo. - Alfredo apareció con MIS llaves de MI camioneta diciendo que me llevaría.
- Estas pendejo si...
- No. No se a que se deba esa ridícula actitud, pero acabemos con esto de una vez. - Con un poco de dificultad me subí a mi camioneta en el lado de pasajero mientras Alfredo se subía en el asiento de piloto.
- Hacia la casa de Eduardo.
- ¿A qué? Apenas puedes mantenerte en pie.
- Sin preguntas. Solo conduce. - Note que esa respuesta no le gusto para nada pero obviamente no me importó.
Pasaron aproximadamente veinte minutos en un jodido silencio incómodo, de vez en cuando sentía su mirada sobre mi pero estaba muy ocupado pensando mi siguiente movimiento como para prestarle atención. De repente nos estacionamos frente a una casa verde, grande, y muy cuidada; no podía calcular cuanto tiempo había pasado desde la última vez que había visitado esa casa pero al ver a un hombre salir de esa casa a nuestro encuentro pude adivinar que habían pasado muchísimos años como para que me hubiera sido difícil reconocerlo.
- Maldita sea ¿Drew? - Dijo al verme de pie frente a el.
- El mismo.
- Demonios ¿Dominik? Pasen, pasen. - Entramos a su casa, y un sentimiento de nostalgia me inundo. Pude notar como algunas cosas habían cambiado pero la casa no habia perdido su esencia.
- Escuche que el gran Bieber habia regresado pero si no lo veo, no lo creo.
- ¿Cómo esta tu esposa? - Preguntó Alfredo interrumpiendome de contestar.
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Síndrome de Estocolmo
Fanfiction"Me enamoré de mi secuestrador, de la misma persona que debería matar con mis propias manos." Obra registrada en Safe Creative. Licencia: Creative Commons Attribution 4.0 Código de registro: 1605087455911 Fecha de registro: 08-may-2016 2:23 UTC Se p...
