Capitulo 44

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Drew:

Santísima mierda...

MATE A FRANCO ¡COÑO! ¡Al fin! El hijo de puta hasta eterno parecía ya.

- ¡Justin! Alfredo esta perdiendo mucha sangre... - oh maldición...

Caí en la realidad.

- Hermano ¿Estas bien? - Quise golpearme ante tan estúpida pregunta. - No cierres los ojos. - Me quite mi casa y la rasgue para después amarrarla al rededor de su torso para detener la hemorragia.

- Justin...

- ¡PERROS! ¡ACÁ, RÁPIDO!

- Justin...

- Alfredo, no hables, guarda esas energías para cuando te recuperes.

- Yo-o... Ya es hora Justin, cuidala y sean felices, tengas muchos hijos y por lo menos a uno ponganle mi nombre. Tambi-en antes que me marche quiero dejar como último des-eo tu ración de tequila oro en mi tumba...

- Maldito hijo de puta, ni aunque estés grave no dejas tus estupideces. - No pude evitar una sonrisa al escucharlo reír débilmente. - Ni aunque porque te estés muriendo voy a darte mi tequila. Además imbécil estarás bien y lo sabes.

- Jefe, capturamos a tres idiotas que venían con Franco, otros huyeron y otros están muertos. - Dijo uno de mis perros mientras todos aparecerían en la sala.

- Me vale verga eso ahora, Alf... Dominik esta herido, llevenlo a su habitación y llamen al doctor, los demás limpien la casa y escondan los cuerpos. - Empezaron a levantar cuidadosamente a Dominik y lo llevaron hacia su habitación.

- Jefe ¿Qué hacemos con los capturados?

- Matenlos. - Asintieron y empezaron a levantar los cuerpos para llevarlos a la parte de atrás.

- Justin... ¿Alfredo estará bien?

- Te dije que te fueras. - Apreté mi mandíbula recordando como le apuntaron con el arma. - Mierda Keyla, te dije que te largaras y no lo hiciste.

- N-o podía dejar a Alfredo...

- ¿Y si te hubieran disparado? ¿Eh? ¿¡Qué mierdas hubieras hecho si te hubieran disparado!?

- ¡Habría muerto y te hubiera hecho un favor! - Me acerque rápidamente a ella y tome con ambas manos su rostro tomándola por sorpresa.

- Escucharme bien Keyla. No lo vuelvas a repetir ¿Entendido? Maldita sea, aprende a quedarte callada y a seguir mis ordenes por una pinche vez en tu vida.

- No tengo porque seguir tus ordenes. - Estando a centímetros de distancia escuche la dubitación en su voz sacándome una sonrisa.

- ¿Ah no? Pero si tu me perteneces. - Mis labios rozaron tímidamente los de ella.

- Jef-e. - Maldita sea...

- ¿Qué? - Me separe de keyla para ponerle atención a mi perro.

- El doctor ya esta en camino y Dominik esta preguntando por usted.

- Ve a tu habitación Keyla. - Sin esperar respuesta alguna empecé a caminar hacia la habitación de Dominik.

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- ¿Todo bien?

- Me llamaron a tiempo. Extraje la bala y cerré la herida, el estará bien; sólo que me ha pedido que te dijera que esta tan grave que tienes que darle su ración de tequila. - Negué divertido.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora