Capitulo 33

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KEYLA:


Nuestros labios estaban envueltos en una batalla que parecía no tener final, pero lo tenia, y yo tenia el poder.

Esto no puede estar bien, lo se lo siento en mi pecho, por que duele demasiado por que mi estomago se ha estrujado y es mas grande el dolor que tengo ahora que la necesidad de sus dulces labios.

Lo empujo fuertemente alejándolo de un solo movimiento de mis labios, y creo que nunca había ocupado tanta fuerza en mi vida.Su cabello cayo sobre su frente a pesar de la bandana que traía puesta, su vista se volvió oscura y entorno los ojos.Casi pude tocar su furia y frustración, el quiere golpearme y probablemente matarme en este momento y me importa una mierda que lo haga.

De verdad ya no me importa quisiera gritarle mil cosas, quisiera estrangularlo con mis pequeñas manos pero de verdad eso seria imposible y estúpido y por otro lado no logro articular ya las palabras recuerdo a mi madre con los ojos abiertos, recuerdo ese maldito sonido sordo, recuerdo todo.

¡Este maldito hijo de puta!¡Maldito hijo de puta!¡Maldito!¡Maldito!

Ya no puedo mas, de verdad es mi fin, el me mira respirando agitadamente y yo ya no puedo contener mas las lágrimas ,me tiro en el suelo y jadeo con todas mis fuerzas gritando para desahogarme quisiera arrancarme el alma justo en este momento. Deseo con todas mis fuerzas estar muerta ahora, yo debería estar muerta, todo comienza a darme  vueltas, mi cabeza va a explotar y mi estomago esta revuelto, me duele todo mi cuerpo y creo que voy a vomi...

Comienzo a desechar la poca comida que tenia en el estomago, quito mis manos para que no se llenen de porqueria mientras me vació, me duele demasiado el estómago, siento como sus enormes manos me sostienen el cabello que me caía sobre el rostro evitando así que se llene de suciedad. Soy una porquería y parece que nunca voy a terminar pero cuando al fin lo hago sólo me quedo sollozando lo más bajo que puedo, me siento tan avergonzada pero eso no tiene importancia ahora no tiene comparación con cómo me siento en este momento, veo su enorme mano tenderme su bandana, la tomó para limpiarme la suciedad de mis labios enseguida siento la debilidad en mis piernas y manos, y el debe saberlo por que me toma de la cintura para ayudarme a alejarme de ahí, me guía hasta la orilla de la cama y me ayuda a sentarme, una vez que estoy sentada el se pone de rodillas frente a mi y se quita la playera que tenía para con ella comenzar a limpiar el resto de porqueria que tengo en mis piernas, lo hace con delicadeza casi con ternura y cariño mientras permanece en silencio y yo trató de contener lo más posible mi llanto.

-Así se siente Keyla, es un oyó negro- murmura con la cabeza baja mirando a los pies- se a formado un oyó negro y a partir de ahora no habrá nada que pueda llenarlo, nada será suficiente para calmar su furia y no te diré que el tiempo lo cambiará por que eso no es cierto.

Lo tomó con las pocas fuerzas que me quedan, lo tomo del cabello para obligarlo a levantar su vista y que me mire a mi, cuando lo hace observó sus ojos rojos y cristalinos.

-Keyla, escuchame - dice al mismo tiempo que toma mis manos con las suyas- Yo no...yo no mate a tus padres, yo no dispare, yo jamás apunté ,yo... ya no quería hacerte daño y menos de esa forma...menos así.

Su voz esta temblorosa como si tuviera miedo de mi reacción y en sus ojos están acumuladas las lágrimas que el se niega a dejar salir.

Lo miro directo a ellos, y justo ahora tienen algo que nunca había visto, parecen de verdad sinceros y parecen buenos. Es lo único que tengo en estos momentos.

En cuanto pronuncia estas palabras me siento perdida, trató de dejar mi mente en blanco para sólo desnudar sus ojos, lo veo y el me mira sin parpadear y sin esperanzas, se que todo lo que ha pasado ha sido por su culpa y se que el me ha hecho mucho daño, pero en este momento siento que nada importa alrededor, siento que es todo lo que tengo ¿Por que lo siento así?
Dejó esta batalla interna y doy credibilidad a sus palabras.

Le creo, de verdad le creo.

-Te creo Justin - digo con la voz rota.

El suelta la respiración que estaba conteniendo y veo como aprieta sus ojos y así se liberan las lágrimas y ruedan por sus mejillas.
Me lanzó a sus brazos y me aferró a su enorme cuerpo, aprieto con fuerza su enorme espalda, por que el es lo único que me me queda ahora, es lo que me ha quedado, mientras humedezco su hombro con mis lágrimas también lo escucho sollozar a él y no lo creería si no lo estuviera escuchando, no lo creería si yo no estuviera aquí.

- Yo también vi morir a mi madre Keyla, a mi también me la quitaron y era lo único que tenía, se como te sientes por eso jamás te quitaría a tus padres, puedo ser el hijo de puta más grande que este maldito mundo vio nacer pero jamás te dejaría sola... No a ti.
Su voz realmente lo traiciona y se quiebra mientras me aprieta con fuerza.
No digo nada mi corazón contra el suyo, nuestros pechos chocando entre si, nuestras almas desnudas aferrándose la una a la otra, nos tenemos mutuamente y nos aferramos. Lloro sobre el derrumbandome cada vez más y sintiéndome cada vez más pequeña.

-Te quiero Justin - las palabras salen sin enredarse en mis pensamientos, simplemente salen.

Me doy cuenta de que contiene la respiración y para de sollozar, me toma de los hombros y hace nos separemos para mirarme a los ojos, los de el están rojos e hinchados, su respingada nariz esta roja igual que el resto de su cara, sus ojos analizan los míos y en este momento me doy cuenta de que el siente algo similar.

-Trataré de ser el indicado si quieres que lo sea- dice con voz ronca.

-Quiero que me protejas, quiero que no dejes que nada malo mas me pase - le chillo en la cara.

-Te lo prometo, princesa. - dice y me envuelve nuevamente en sus brazos.

Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora