Justin
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El viento giraba en el cielo llenando la tarde de una fresca brisa, el sol brillaba con intensidad iluminando solo como el sabe hacerlo; habían unas pequeñas nubes adornando el cielo convirtiendo el día en algo encantador.
La mujer había visto al sol salir muy temprano esa mañana, contemplo cada rayo sobresaliente de este; sabia que seria un buen día y quiso aprovecharlo.
El pequeño niño no aguantó su alegría cuando supo que irían a uno de sus lugares favoritos, ayudo a su madre a guardar todas las cosas que necesitaban y sin dudar más salieron de su casa hacia lo que seria uno de los mejores días inolvidables de sus vidas.
La pequeña playa se encontraba desolada, al estar alejada de la sociedad no era transcurrida por muchas personas; convirtiéndola en un lugar de paz, silencio, tranquilidad.
La tarde se fue entre risas, bromas, sonrisas, charlas, ambos se amaban y se comprendían; más que el lugar es la conexión que tienes con esa persona para pasar un buen momento.
El sol bajo dándole el paso a la noche, las aguas se calmaron una inmensa paz se dilato por todo el lugar.
- Ya hay que irnos pequeño. - Ni siquiera ella quería abandonar el lugar con tan buena vibra pero debían volver.
- Viviré aquí por siempre. - Se cruzó de brazos el pequeño decidido. - No deberé estudiar y tu no estarás triste nunca.
- La felicidad que este lugar te entrega es temporal, en algún momento te aburrirás y querrás regresar. Si realmente quieres ser feliz debes de crear tu propia inspiración de felicidad y no depender de un lugar o de alguien.
- Tu decías que mi padre era tu felicidad pero ahora solo lloras por el. - El pequeño era tan directo que no entendía el efecto de sus duras palabras en su madre.
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Síndrome de Estocolmo
Hayran Kurgu"Me enamoré de mi secuestrador, de la misma persona que debería matar con mis propias manos." Obra registrada en Safe Creative. Licencia: Creative Commons Attribution 4.0 Código de registro: 1605087455911 Fecha de registro: 08-may-2016 2:23 UTC Se p...
