Capitulo 18

330 25 12
                                        

Drew

- ¿Princesa?

Mierda, mierda, mierda...

- Cierra la puta boca Dominik. - Gruñi enojado al ver como se burla el muy pendejo.

- Tranquilo, no le diré a nadie sobre tu princesa. - Siguió burlándose. Sin aguantar mas saque mi arma y le apunte a su cabeza.

- Una puta palabra mas y una bala te cruzara la cabeza ¿Fui claro?

- Este juego es de dos. - Saco una arma de su pantalón, una que no había visto antes, y me apunto también. 

- Dispara. - Sonreí burlón. - ¡Vamos! Tan machito que te crees. - Cargo el arma y me disparó.

- ¡MALDITO HIJO DE PUTA! - Dije limpiándome mi cara. - INFANTIL DE MIERDA ¡QUE TE DEN! - Le arrebate su estúpida arma de agua y la lance a algún lugar quebrando alguna cosa. Al muy pendejo le valió madres y empezó a reírse frenéticamente.

- Dre-ew.

- ¿¡Qué putas quieren!?

- Escuchamos que alg-o se quebro y...

- Todo esta bien ¿Qué no ven? ¡Desaparezcan! - Los tres perros miedosos escaparon de la escena como si fuera a matarlos si no cumplían mis ordenes.

E iba a hacerlo.

- Estas muy estresado Drew. - Dijo dándome unas palmadas en la espalda. - Ven, yo invito. - De no saber a que se refería ni le hubiera hecho caso pero aquí me ven, siguiéndolo hacia la cocina.

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+

- Ah ¡Pedazo de imbécil! - Me reí a carcajadas.

- ¡Te lo juro! - Arrastro las palabras al hablar. - Me dijo que si no quería perder un brazo debía de quitarme la ropa. - Seguí riendome imaginándome la vergonzosa escena.

- Por favor díme que no hiciste semejante maricada ¡Ese tipo si estaba bien drogado!

- Me ves con ambos brazos ¿No? - Ambos empezamos a reír maldiciendo cada uno a su manera.

- Eres un pendejo Alfredo.

- Y así te encanto Justin. - Hizo un intento de guiño seductor pero pareció mas una cara de "necesito ir al baño".

- No se como mierdas eres mi amigo, ni se como carajo termine aquí contigo... - Dije intentando señalar la mesa con todas las botellas vacías y cigarros acabados pero era una misión muy difícil para mi mano. 

- Ay que imbécil ni señalar puedes.

- Ay que pendejo habla bien mierda. - Empezamos a reír como por vigésima vez chocando nuestras manos. 

- Drew... - Dijo poniéndose de repente serio. - Te quiero amigo.

- Marica de mierda. - Empecé a reír pero esta vez reí solo así que pare viendo a mi borracho amigo.

Maldita sea, el marica esta llorando.

- Eres mi única familia... Eres mi hermano, lo sabes ¿No? Te quiero ¡Te quiero cabrón! Me choca que seas así de hijo puta pero... Te quiero. - Susurro entre lágrimas. Si maldición, estaba llorando el marica.

- Sabia que la hierba haría efecto con el trago. - Me dije a mi mismo para recordarlo la próxima vez.

- ¡Seras pendejo! - Dijo riéndose dejando las lágrimas atrás.

- Tu eres el pendejo de mierda, mal nacido...

- ¡Es éxtasis! - ¿Que mierdas? - Es el delicioso y magnífico éxtasis...

- ¿Has estado drogándome con éxtasis sin mi consentimiento? - Asintió efusivamente.

- ¡Dame esos cinco Alfredo! - Chocamos manos

- ¿Otra ronda? - Me pregunto sacando otro cigarro.

- Ni drogado...

- ¡Ya lo estas!

- ¡Exacto! JAJAJAJAJA. - Nos reinos de ese estúpido chiste y encendimos otro cigarro.

- Emm...  Drew. - Dijo entrando dudoso. - La chica esta pidiendo comida.

- Ah chingada ¡Que aguante! Estamos...

- Dejenla, yo voy a darle de comer a la perra. - Apague el cigarro dejándolo sobre la mesa y salí de la cocina ignorando los gritos de Alfredo. Ya estaba frente a la habitación de la perra cuando escuché sus gritos.

- ¡Ayuda! ¡Tengo hambre! ¡Por favooor! Ayudenme... ¡Alimentenme! Alfr...

- ¿Que ibas a decir? - Entre a la habitación entre emputado, encabronado y confundido.

Hasta la borrachera me había bajado.

- Eh... Tengo hambre. - Susurro asustada. Ah perra. Me acerque hasta quedar a su altura y la tome del mentón haciendo que me viera.

- Termina la frase. - Susurré entre dientes.

- Yo-o, no... Por favor. - Dijo de la misma forma, demostrando todo su miedo que solo termino excitandone.

- ¡Hazlo maldita sea!

- ¡Alfredo! - Grito derramando un par de lágrimas.

Y fue su peor error.

- Eres una estúpida. - Le di una bofetada. - Eres una estúpida perra que merece un castigo...

Sin darle la oportunidad de decir algo mas la tome de la nuca besándola bruscamente, metí mi lengua explorando su cavidad bocal para terminar mordiendo su labio inferior; metí mis manos bajo su blusa acariciando cada centímetro de su piel, con mis labios me apodere de su cuello, besando, lamiendo, mordiendo asegurándome de dejar una marca. Sentí sus manos en mi pecho intentado alejarme pero eso solo logro encenderme mas. Deje su cuello un momento para devorar sus labios una vez mas, en algún momento empezó a corresponderme el beso tímidamente, y esa fue mi señal para perder el control.

Le quite la blusa lanzandola a alguna parte de la habitación.

Ella gimio. Gimio, de dolor o de placer  ahora no puedo saberlo.

- Dre-ew... - Gimió mi nombre.

- Keyla. - Gemí de la misma manera.

- Me...me du...- Dijo trabándose con sus propias palabras.

-¡¿Que te pasa?!- pregunte enloquecido.

-Aun... Me duele, me lastimas - se quejo a lo cual me aleje despeinando mi cabello al recordar su herida.

Mierda, soy un imbécil.





Síndrome de EstocolmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora