Día 47. Por la tarde

35 5 0
                                        

Después de comer me fui a casa de Ember. De algún modo ni siquiera me acordé de que estaba enfadada hasta que piqué en su puerta.

Nadie me abrió.

Piqué de nuevo.

"Después de venir aquí, al menos debería disculparme."

Piqué más fuerte en la puerta.

—¡¿Qué?! —sobresaltado la miré sorprendido. Iba en bragas y en sujetador, con el pelo alborotado y sin las gafas— ¡JODER, ELLIOT! —cerró la puerta y dejó al descubierto solo su cara, estaba roja.

—¿Qué pasa, nena? —una voz masculina se escuchó desde dentro.

—Yo... solo quería disculparme, pero veo que estas ocupada —di media vuelta algo avergonzado.

—¡No, espera! —me cogió de la muñeca, no pude evitar fijarme de nuevo en su sujetador blanco con lunares—, tu espérate un momento.

Cerró la puerta y me dejó fuera. Escuché unos gritos.

"No tendría que haber venido."

—¡Bah, que te den! —un hombre joven con aspecto desaliñado abrió la puerta de golpe— ¡luego no me llames rogándome!

—¡Vete Logan! —Ember estaba de fondo también gritando.

Pasó por mi lado, no sin antes mirarme mal, claro está.

—Vaya... —dije cuando ya estábamos solos.

—Puedes pasar —se había puesto una camisa que le iba enorme y parecía más bien un vestido. Le quedaba bien.


Cinco minutos habían pasado y no habíamos dicho nada.

—Yo... —dijimos a la vez y nos callamos.

—Tu primero —dije nervioso.

—No, no, primero quiero escuchar tus disculpas —sonreí.

—Pues eso, que lo siento —alzó las cejas sonriendo victoriosa.

—"Pues eso, que lo siento" —Ember a diferencia de Owen me imitó con voz grave.

—¿Qué quieres que diga? —continuo sonriendo y renegó con la cabeza mientras se acomodaba en el sofá.

—Nada, no tendrías que haber dicho nada.

—Pero estabas enfadada, me sentía mal y entiendo que me regañaras —pasé una mano por mi cara estresado—, pero ahora mismo necesito aclarar todo esto, a pesar de todo.

—Solo contéstame a una cosa, ¿Por qué lo haces? —la pregunta que me llevo haciendo yo mismo desde hace semanas.

—Creo que tengo miedo —Ember rápidamente se incorporó y se sentó más cerca de mí—, no estoy seguro, pero puede que sea porque todavía no soy consciente de que ya he salido del agujero de mierda.

—¿Y por eso vas directo a meterte a otro? —preguntó con sarcasmo.

—Puede ser, no tengo ni idea de cómo funciono —me abrazó apoyando su cabeza en mi hombro.

—Yo tampoco sé cómo funcionas, si no ya habría resuelto el rompecabezas que eres —reí sin poder evitarlo a pesar que el tema me dejaba triste.

—Siempre puedes devolverme si te cansas de mí, hay más peces en el mar —nunca había entendido porque de pequeña se quedaba conmigo. Desde siempre mis amigos  eran pocos e iban cambiando constantemente, Ember a diferencia se mantenía allí, en el pasado y todavía en el presente.

—Nunca te cambiaría, por nada del mundo —dijo entre suspiros. Su tono lastimero me preocupó—, pero yo también tengo que decir que fui una estúpida.

Se separó de mí y cruzó los brazos.

—Lo que más me enfadó fue cuando Owen te defendió —confesó avergonzada.

—¿Por qué? —rió como si fuera obvio.

—Desde siempre ese papel era el mío, ya sabes que no soy buena compartiendo —ese gesto me pareció adorable. Sí, adorable.

"Este pensamiento es algo nuevo."

—Owen es mi amigo, y tú eres mi amiga, es diferente —asintió con una sonrisa siniestra que no entendí.

—Al menos en eso creo que puedo sacar algo más... —dijo en voz baja.

"El día que me comprenda a mí, creo que podré entender al resto de la gente, y cuando ese día llegue, Ember podrá dejar de ser tan confusa." 

ElliotDonde viven las historias. Descúbrelo ahora