La charla con el psicólogo fue esplendida, él estaba contento porque me notaba muy "alegre y vivo", y yo estaba feliz por poder estarlo.
Las razones no se las conté, aunque el supuso que ahora sentía libertad por lo que le había pasado a mi padre. Por otra parte estaba algo preocupado porque me lo había tomado incluso demasiado bien.
"Bah, que le den, puede pensar lo que quiera."
Tenía ganas de salir lentamente de la deprimente vida que estábamos llevando.
Deje de pensar en cuanto el timbre sonó dando a entender a todos los alumnos que era hora de entrar a clases.
—Te ves contento hoy también —me sobresaltó escuchar una voz familiar detrás de mí.
—Ah, hola Owen —me acorde de la idea que se me ocurrió ayer mientras estaba en el baño. Sí, es un lugar en el que pienso y medito, y no es mientras me ducho— ¿esta tarde haces algo?
—Había quedado con unos amigos para ir a una fiesta... aunque no es que tenga muchas ganas —asentí alegrado por eso.
—Lo decía porque yo esta tarde voy a ir a buscar testigos —me miró extrañado— sé quién puede saber algo de quien sea que le dijo a mi padre que enterrara a Harper, ¿vienes?
Miró el cielo mientras se rascaba la cabeza. Suspiró y me volvió a mirar con los ojos azules sin brillo alguno. No sé porque tardaba tanto en contestar si era obvio que no quería venir.
—Venga va, iré —con una fugaz sonrisa se despidió con la mano y entró primero a clases. Era raro.
Toqué algo pensativo la nota musical que colgaba de mi pecho. Por ahora no había podido pensar si quiera en desprenderme de ella.
"Igualmente, todavía queda un mes para el cumpleaños de mamá..."
—Voy a salir —le dije cogiendo una mochila con las llaves, dinero y un navaja, por si acaso, no iba a ir a ver precisamente a la persona más amable del mundo.
—¿A dónde? —mi madre estaba todavía con el pijama y mirando la televisión, tal y como esta mañana. Había vuelto del instituto y estaba en la misma posición que cuando me había ido.
—Con un amigo —se giró llena de curiosidad— Owen, ya lo conoces.
—Claro, claro, cómo me voy a olvidar de él —me sonrió. No era una sonrisa sincera, así que me fui incapaz de sonreírle también, tan solo pensé en porque estaba así.
Llegué donde había quedado con Owen, esta vez había llegado antes que yo.
—¿Nos vamos? —desvió la mirada de su iPhone y asintió.
Lo miré intentando saber en qué pensaba (mi aburrimiento era enorme, y nos faltaba media hora de camino como poco).
"Quizá este obsesionado con darle una paliza al tipo que mató a Harper."
"También puede que repita año por sus notas y este preocupado."
"O puede que este agobiado porque su madre es muy pesada."
—¿Quieres? —me salí de mi mundo de suposiciones y vi a Owen ofrecerme un cigarrillo.
—No fumo —se guardó el paquete y se encendió uno— no sabía que fumaras.
—Fumo desde hace poco —aaah, desde lo de Harper seguramente.
"Que dramático todo."
—¿Fumas mucho? —allá voy yo, intentando seguir la conversación, que magnifico por dios.
—Demasiado —hoy que yo hablaba él no tenía ganas. Comenzaba a creer que era bipolar.
—Bueno... pues que mal —y ahí se acabó la conversación.
Llegamos a un barrio peor que el mío, daban ganas de que fuera siempre de día allí para poder cruzarlo cuando quisieras (o mejor dicho, siempre que fuera necesario) sin temer a que te atracaran.
—¿Quién es ese supuesto testigo? —me preguntó mientras miraba el móvil.
—Un amigo de mi padre, su hija es... —piensa, piensa...— supongo que una amiga de la infancia. Nos abrirá la puerta, con eso basta.
Íbamos caminando vigilando a la poca gente que paseaba por allí. De repente desde arriba escuché una risa, miré en la azotea del edificio que estaba al lado nuestro.
—¡Cuidado! —Owen se quedó quieto mientras miraba caer un jarrón justo donde yo había estado antes— ¡joder, suerte que me he apartado! —se seguían escuchando las risas desde arriba, no era la primera vez que me pasaba.
—¿Y eso? —Owen estaba tranquilo, totalmente tranquilo.
—Tío, es un puto jarrón, nos da y nos mata —me sorprendía porque no se había movido ni un centímetro, ¿es que quería morir o qué?
—No creo que nos hubiera matado, este edificio es de dos plantas y el jarrón es pequeño —lo miré incrédulo.
—Bueno, podría habernos hecho mucho daño —asintió sin mucha convicción.
"Que mal rollo me da este hoy..."
Subimos las escaleras. Owen de mientras no paraba de mirar las humedades del techo o los trozos de pintura que parecían a punto de caerse en trozos enormes de las paredes.
"Es de familia adinerada, no estará acostumbrado."
Piqué la puerta. Nadie respondió.
—¡Ember! —grité picando mas fuerte. Unos pasos se aproximaron.
—¿Quién coño es...? —estaba tal y como la recordaba. El pelo despeinado y castaño recogido con una pinza, unas gafas enormes de pasta rotas por un lado, y un cuerpo muy delgado— ¡mira quién viene a verme! —sonrío al reconocerme y me dio un abrazo.
—Hola —le dije mientras no sabía dónde poner los brazos.
—¡Cuanto tiempo, estas igual que siempre! —esta chica era una de las pocas personas que me gustaban. Era muy transparente, y eso hacía más fácil saber cómo responder delante de ella.
—Tú estás más alta —intenté sonreír, pero creo que no me salió, estaba demasiado nervioso por su entusiasmo.
—Sigo siendo dos años más grande que tú —puso los brazos en jarra mientras me miraba contenta— ¿Cómo que estas aquí?¿y quién es tu amigo? —arrugó un poco la nariz al fijarse por fin en Owen. Sin duda eran polos opuestos.
—Ember, este es Owen, Owen, te presento a Ember —Owen sonrió sin muchas ganas.
—¿Ember de dónde viene? —me acordé cuando yo de pequeño le hice la misma pregunta.
—De September —dijo seria— mis padres tiene un don para ponerme en ridículo, me lo demostraron nada más nacer —Owen sonrió y yo hice lo mismo.
—Quería hablar con tu padre —cuando se lo dije cambio su expresión totalmente.
—Mi padre no está, ya sabes que es igual que el tuyo —se nos escapó un suspiro a la vez. Owen se giró y se sentó en los peldaños de la escalera.
—¿Puedes ayudarme a encontrarlo? —Ember miró por encima de mi hombro, estaba observando a Owen mientras ponía mala cara.
—Claro, ¿pero porque vas con ese tío? —encogí los hombros.
—Es largo de contar.
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Elliot
Novela JuvenilSupongo que debo presentarme, seré lo mas breve posible: lo que explico es solo para entreteneros, fin. ¿No tenéis nada mejor que hacer? ¿en serio? *Este es el día a día de un extraño chico llamado Elliot. Leyendo este libro iréis conociéndolo má...
