No podría decir cómo me sentía, le había metido bastante prisa para que viniera pero todo era por no pensar en Adrián, tampoco es que estuviera súper emocionada, pero sí que me apetecía verlo.
Se acercó y me abrazó, seguidamente me besó, un beso cálido y con sentimiento, al menos por su parte, no sé si por mi era recíproco.
Eden había cogido el mismo hotel que la vez anterior, le acompañé a dejar la maleta. Una vez la habíamos dejado, le pregunté si le apetecía pasear un rato.
-¿Nos vamos a dar una vuelta por dónde la Torre Eiffel?-me sonrió, le brillaban los ojos-.
-¡Por supuesto!-nos dirigimos hacía el sitio acordado-.
Estuvimos disfrutando de todo de lo que llevo yo disfrutando estos días, y exhalando este aire que es muy diferente del de dónde él viene.
Después pensé, no le había enseñado dónde vivía. Así que le conduje hasta mi piso para que pudiera verlo.
-¡Aquí es!-le expliqué, abriendo la puerta-.
Nada más entrar vi a Carol, y a Leyla con Oliver, estaban todos, bueno todos a los que le quería presentar y de los que quería saber algo en aquellos momentos.
Se presentaron entre ellos, no hizo falta mi ayuda, de lo que sí me di cuenta es que Leyla parecía muy impaciente por soltar algo, ya sé cómo es ella y miedo me daba que lo soltara ahí delante. Disimuladamente me acerqué a ella, supuse que se imaginaba porque me acercaba.
-¿Tu novio sabe lo de Adrián?-cómo no Carol ya se lo había contado todo a Leyla y no me importaba pero no quería acordarme más de él y no hacían más que recordármelo-.
-No, no lo sabe-dije un poco enfadada y mi amiga me pillo rápido ya que solamente sonrió un tanto incómoda por mi reacción-.
Me llevé a Eden a mi habitación y se la enseñé, estaba muy contento por mí, por que tuviera trabajo, las clases, mis nuevos amigos, a los que acababa de conocer. Todo iba muy bien, y quien iba a ser yo para estropearlo todo, para fastidiarle los dos días y una noche que iba a pasar en París. Estaba decidida, de momento no le contaría nada, era un error, un tremendo error que me saldría caro, pero de momento no me quería enfrentar a las consecuencias así que simplemente aparté todo hacía un lado.
Nos despedimos de ellos y fuimos a comer al restaurante de su hotel. El restaurante era diferente al mío, no era buffet, cada uno cogió su carta y la revisó de arriba a abajo para decidir que pediría.
Una vez escogimos y cada uno se terminó su plato, nos fuimos a descansar a su habitación. Eden estaba muy cariñoso conmigo, a la vez que atento, era normal de verme cada día, a de tanto en tanto, era un cambio abismal.
Nuestra relación siempre ha sido diferente, llevo un año y algo más con Eden y no hemos pasado de los besos, y en parte es lo que me gusta de él, me deja mi espacio, no me presiona, hace que me sienta a gusto, siempre me ha estado ayudando en todo lo que estaba a su alcance, cualquier problema que yo podía tener, ya estaba ahí para solucionarlo y es por eso que aún sigo con Eden.
No es lo mismo que antes, esa llama que teníamos al principio se ha ido apagando, lo único que perdura es el cariño, pero no me había dado cuenta hasta ahora, yo seguía pensando que lo quería, pero no lo quiero de esa forma que pensaba. Y me cuesta pensar que todo esto ha sido al conocer a Adrián, al principio evidentemente que no, pero me fue atrayendo y me fui fijando en él, y me gusta su forma de ser, su actitud conmigo, en general muchas de las cosas que tiene Eden que también me gustan, pero con Adrián hay algo más que con Eden nunca ha habido.
Antes de salir aquella noche, volví a casa para arreglarme y salir a cenar. Me puse un vestido rojo, tacones y me ricé el pelo, me maquillé, perfumé y bajé a la puerta dónde estaba Eden esperándome.
-¡Estas espectacular!-sonreí tímidamente-.
-Tú también estas muy guapo-lucía unos vaqueros y una camisa negra bastante elegante-.
Me llevó a cenar a un restaurante muy lujoso, no supe como sabía justamente que ese era el ideal para cenar.
-¿Cómo que sabias que aquí había un restaurante?-pregunté-.
-Le he preguntado al recepcionista y me ha aconsejado este-sonreí y me aclaro las dudas esas que tenía-.
La noche fue perfecta, justamente como él siempre hacía las cosas, hablamos de todo, nos reímos y disfruté mucho aquel anochecer a su lado.
Esa noche sí que dormí con él, pero no hubo ninguna diferencia a cuando dormí con Adrián, cada uno dormía en su lado y ya está, así hasta la mañana siguiente.
Me desperté antes que Eden, y pude aprovechar, volver a casa y cambiarme ducharme rápidamente y vestirme, se despertó antes de que yo hubiera acabado y me llamó.
-¿Dónde estás?-continué poniéndome aquellos estrechos tejanos-.
-En mi casa, he venido a pegarme una ducha y cambiarme-continué con la camiseta negra de hombros caídos-.
-Vale, quedamos a las once en la Torre Eiffel-me propuso-.
-Perfecto allí nos vemos- y colgó-.
Me acabé de arreglar y todavía tuve un tiempo para mirar mi móvil. Ninguna llamada. Ningún mensaje. No me escribía desde lo ocurrido en la discoteca, y no creía que me fuera a escribir.
Se hicieron las once y me dispuse a encontrarme con Eden, muy puntual estaba sentado en un banco esperando mi llegada. Andaba mucho más cómoda en esas deportivas blancas y no en los tacones de la noche anterior.
Estábamos tan bien haciéndonos fotos con ese maravilloso fondo, riéndonos, mostrando el cariño que nos teníamos cuándo pasó lo inexplicable, tan inexplicable que no tendría palabras para contaros como surgió todo.
Estaba yo tan tú, hasta que apareció él, el que me crea nuevas emociones, el que me remueve las situaciones.
Todo esto comenzó cuando apareciste, me tendiste una de tus mejores trampas, y caí, aturdida, ida, perdida y todo por ti. Me duele observarte desde otra parte, o hablarte y susurrarte lo primero que se me pase por la cabeza, que ahora mismo es solo una pieza, formada por unas letras, que forman tu nombre. Tan difícil es aguantarme, que intentas amarrarme, pero no soy tuya, ni suya, ni de nadie, pero soy mas suya, que tuya en este instante.
ESTÁS LEYENDO
Quédate conmigo
Teen FictionUn viaje de cuatro días, se puede convertir en todo un curso. Un chico desconocido, se puede convertir en algo especial. Es difícil hacer daño a una persona que quieres, es difícil contarle la verdad, pero cuando la verdad salga a la luz, resurgirá...
