Sorprendida

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Hacía un sol esplendido y eso que no era lo usual de todos los días, Oliver y Adrián nos esperaban en un restaurante donde habían hecho una reserva, si no seria imposible comer por ahí con tantos turistas.
De lejos ya pude verlos, estaban al lado de la puerta apoyados en la pared, Oliver estaba fumando mientras hablaba con Adrián, no sabia si él le había contado a su amigo lo que había pasado la noche anterior, es más, yo ni siquiera le había explicado a Carol y a Leyla nada, sabían que cenaba con Adrián, pero no sabían nada de lo sucedido.
Leyla se acercó a su novio, Oliver expulsó el humo de su boca y la saludó con un beso, acto después me acerqué yo también a saludarle, no sabía como saludar a Adrián así que esperé a que él hiciera algo primero, y sin creer lo que estaba haciendo, me agarró de la cintura y me acercó hasta él, de manera directa, me saludó con un beso, pero no en la mejilla como lo hacía antes, me quedé sorprendida de las ganas que parecía que tenia de estar conmigo, Carol y Leyla soltaron una pequeña carcajada y Oliver nos miró sonriendo.
Oliver ya se había acabado el cigarro y nos dispusimos a entrar al restaurante, el camarero nos indicó amablemente la mesa donde teníamos que sentarnos, nos sentamos y pedimos la carta para comenzar a escoger que íbamos a comer.
Adrián estaba a mi lado, mientras yo leía la carta atentamente, él metió su mano por debajo de la mesa y la apoyó en mi muslo, mis piernas se tensaron al segundo pero continúe con la lectura de la carta sin darle importancia, él también la iba leyendo de reojo a la par que yo, finalmente me decidí por unos espaguetis a la carbonara.
Tiempo después, a cada uno de nosotros nos fueron trayendo nuestros respectivos platos, Adrián había pedido una pizza cuatro quesos que ocupaba prácticamente todo su sitio de lo grande que era.
A la vez que íbamos comiendo hablamos de una propuesta que nos hizo Leyla.
-Pues podríamos ir esta noche todos-propuso mientras pinchaba con el tenedor un poco de ensalada-.
-Por mi ya sabes que si-contestó su novio cortando ese enorme chuletón-.
-Yo no creo que salga esta noche la verdad-dijo Carol después de beber de su vaso de limonada-.
-¡Vamos Carol no seas tan aburrida!-exclamó su amiga intentándola convencer-.
-Yo si saldría la verdad, ya hace bastante de la última vez-confesé al resto-.
-Entonces yo también saldré-dijo Adrián después de mi-.
-No hace falta, tú puedes hacer lo que quieras-le dije-.
-Es que quiero estar contigo, así que si que voy a salir-dijo mirándome-además que yo no tengo ningún problema con la noche-dijo con una media sonrisa-bueno tú ya lo sabes-dijo guiñándome el ojo, y me hizo recordar esas noches que había pasado con él desde que llegue-.
-No, no, si ya se que a ti la noche…-dije con una mirada medio desafiante-te gusta, te gusta-concluí-bueno, entonces, ¿Tu no saldrás?-le pregunté a Carol para confirmar lo que había dicho anteriormente-.
-No, es que ya había quedado para esta noche-confesó con tal vez un poco de timidez-.
-¡Ui!, pues ya se con quien has quedado entonces-le dijo Leyla con una sonrisa picarona-.
-Pues si-contestó decidida-.
Al final acordamos que íbamos a salir esa noche todos, bueno, todos menos Carol que había quedado con Tom. La verdad es que me apetecía bastante salir de fiesta, además siempre me lo pasaba bastante bien.
Por la tarde Leyla, Carol y yo hicimos planes de chicas, nos fuimos de compras, Leyla quería algo para ponerse nuevo esa noche, y yo pues a lo mejor también acababa comprándome algo. Entramos en varias tiendas, las mirábamos de arriba a abajo, esquina por esquina, Leyla decía que nunca sabes cuando te puedes encontrar la mejor ganga.
La verdad es que todas acabamos comprándonos algo, y creo que todas lo íbamos a estrenar esa misma noche, Adrián me había estado escribiendo por el móvil y me había dicho que habían estado en su casa descansando.
Ya eran las once y habíamos cenado ya, estábamos arreglándonos, yo me puse una camiseta lencera negra con un escote muy pronunciado, que me había comprado esa misma tarde también me puse unos tejanos de tiro alto que ya tenia en casa y que me hacían muy buena figura, me ricé el pelo para no llevarlo como siempre y me maquillé un poco, marcándome los ojos para que me resaltaran, me puse mi colonia y las joyas que iba a llevar, junto al bolso y salí de casa con Leyla que ya estaba vestida, se había comprado un top blanco de cuello de barco muy arrapado, que le sentaba de lujo.
Adrián estaba en la portería esperando, lucía una camisera negra con cuello de pico y llevaba una tejana de ese mismo color, con algún que otro roto, el negro hacía destacar esos preciosos ojos verdes, me acerqué y le salude de manera cariñosa, él me miro de arriba abajo y me acompaño con su mano en mi cintura hasta la calle. Oliver estaba esperando en el coche, como de costumbre apoyado en la ventanilla del coche, con mirada intensa y seductora y fumándose un cigarro. Leyla y yo entramos al coche y Adrián nos llevó hacia la discoteca.
La discoteca estaba repleta de jóvenes alocados con ganas de pasar una magnifica noche, ya habían algunos que estaban bebiendo en el parking, apoyados en los coches y riéndose de estupideces, otros en la entrada fumando como si no hubiera un mañana, entramos a la discoteca, el sitio estaba llenísimo, aún así Leyla cogió la mano de Oliver y se lo llevó al medio a bailar dándolo todo, en cambio yo me esperé para ver que quería hacer Adrián.
-Vamos a tomar algo, invito yo-dijo ofreciéndome alguna de esas bebidas alcohólicas-.
-Vale-respondí-.
Nos pusimos apoyados en la barra esperando a que alguno de los camareros nos atendiera, uno de los camareros se giró y vio que estaba esperando para pedir, entonces me atendió.
-¿Qué te pongo?-me dijo mirándome a la cara y luego bajando hacia el escote-.
-Lo que tengas más a mano, no pongo muchas pegas en eso de escoger bebida-dije ya queme daba igual beber una cosa o otra-.
-Estupendo guapa-contestó con una sonrisa picarona-.
-¡Ni guapa ni mierdas, dedícate a ponerle el cubata y ya está!-saltó Adrián parándole los pies a ese camarero-.
-Vale, vale tranquilo tío-contestó y me dio mi vaso-.
-Venga vamos-dijo Adrián agarrándome y un poco molesto por el comentario-.
Nos bebimos las bebidas en otro lado de la barra mientras comentábamos cosas graciosas sobre la gente que estaba bailando, él volvió a pedir otra bebida de lo que había tomado y otra más para mi y tiempo después cuando se acercaron Oliver y Leyla pedimos unas rondas de chupitos.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora