Ya no estaba allí

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-¡Otra vez aquí Adrián!, eso si que no me lo esperaba-exclama Máximo mientras me mira-.
-He vuelto-digo pero no mirándolo a él precisamente-.
Pascual se acerca a mi, al igual que lo había hecho Máximo, mirándome fijamente con una mirada fría e intensa.
-Hola Pascual-me adelanté a saludarlo-cuanto tiempo- continúo-.
-Si, bastante la verdad, pensaba que no ibas a volver por aquí-dijo con una mirada desafiante-.
-Pues pensabas mal-contesté dándole un golpecito en la espalda mientras me alejé hacía el vestuario para cambiarme-.
Salgo del vestuario y me dispongo a ponerme los guantes y irme al saco a boxear, he vuelto aquí para tener una nueva distracción, para no pensar cosas que no quiero, para desahogarme dando puñetazos al saco, pero desde luego, que no he vuelto para pelear como hacía hace dos años, porque eso solo me trajo problemas.
Mientras estoy concentrado lanzando puñetazos, noto que alguien se me acerca y me mira desde atrás, giro la cabeza para poder observar de quien se trata, una vez me doy cuenta de quien es, continuo dando golpes al saco sin importar su presencia, él parece que no se cansa de mirarme, a la vez que se venda las manos antes de ponerse los guantes de boxeo, me canso de tener su mirada clavada en la nuca y después de un último golpe, paro de dar puñetazos al saco.
-¿Qué quieres Pascual Baudin?-le pregunté con una mirada seria-.
-Nada, solo veía como has empeorado en todo este tiempo-aprieto la mandíbula a la vez que mi puño derecho por lo que me acaba de decir-.
-Pírate de aquí y ves a perfeccionar tus movimientos-contesté guiándole con la cabeza la salida-.
Se acercó aun más levantando un poco la cabeza y centrando su mirada en mi.
-Veo que sigues siendo igual de chulo que siempre-espera a que yo le conteste-.
-No soy como antes-contesté-.
-Ya veo, eres un chulo pero con miedo-me mira una vez más- ¿Y eso de que te sirve?
-¿De que sirve que estés aquí?- digo y doy un puñetazo fuerte al saco- ¿De que te sirve eh..?-alzó la voz-.
-Me sirve para ajustas las cuentas del pasado-dijo retándome-.
-Cuando quieras no te tengo miedo Pascual-contesté mirándolo con desprecio-.
-Ahora mismo, aquí, en tu ring-la impotencia me recorría todas las venas-.
-Empecemos-le dije mientras me agarraba a la cuerda del ring y me subía de un salto-.
Él subió en cuanto estuve arriba y esta vez no teníamos que esperar a ninguna señal, Pascual me golpeó el mentón dándome con fuerza, intenté pararlo con puñetazos laterales y algún que otro derechazo, pero hacía mucho tiempo que no boxeaba, que no me subía al ring y él tenía eso más que dominado, me lanzó un directo en la cara, golpeando con todo su puño en mi sien, entonces le enganche yo un puñetazo lateral y fue entonces cuando otro puñetazo se abalanzó sobre mi cara, golpeando mi ojo, me aparte de golpe, notaba como se derramaba sangre de mi ceja y como el ojo se me hinchaba en tan sólo segundos, Pascual se dio cuenta y paro.
-Disfruta de la derrota-dijo a la vez que bajaba del ring-.
Ya no era como antes, dejé el boxeo y no podía competir, y menos con él que se pasaba los días entrenando.
Bajé del ring momentos después, me quité los guantes y fui al vestuario a curarme la ceja, me eché agua y presione hasta que dejó de sangrar y cogí mis cosas y me fui, no quería pasar más rato en aquel gimnasio.
Arranqué el coche y fui dirección a casa, sabiendo que Oliver me iba a preguntar que me pasaba, pero estaba cabreado y eso era lo que menos me importaba.
Llegué a casa y tuve la suerte de que Oliver no estaba y seguramente se habría ido con Leyla a algún sitio, así que estaría entretenido, me metí en la ducha y al salir me vi como tenia el ojo, hinchado y morado, me vestí y justo al acabar picarón al timbre, Oliver que seguramente ya había llegado y no se había llevado llaves como siempre, maldije aquel momento, me dirigí a la puerta y la abrí, y mira por donde no era Oliver, ni Leyla, ni Carol, ni alguien que esperara, no, era ella, Nicole.
Nada más verme se sorprendió y no es que pusiera muy buena cara.
-Adrián, ¿Qué es lo que te ha pasado?-me dijo preocupada mirándome-.
-Nada-resoplé-.
Nicole pasó dentro aunque yo no se lo dijera, me cogió de la mano y me llevo al sofá, me senté a su lado aun no teniendo ganas de hablar con ella.
-¿Cómo te has hecho esto?-dijo mientras pasaba su mano por mi sien cerca del ojo y la ceja-.
-No quiero hablar ¿Vale?-contesté serio y directo-puedes irte, no esta Oliver en casa-le contesté medio enfadado-.
-No vengo a ver a Oliver-dice mirándome a los ojos-vengo a verte a ti.
Miro sus ojos brillantes y como me miran, la miro a ella, que no deja de posar su mirada en mi, esta vez soy yo quien no consigo mantenerla y aparto la vista hacía otro lado.
-Y…¿A que has venido?-pregunté sin mirarla y un poco frío-.
-La verdad, no sé por donde empezar, y mira que sabia mas o menos que preguntarte, pero claro te he visto así…Y no logro entender nada-dice un tanto confusa-.
Me quedo callado esperando que me diga lo que quiere decirme o al menos a que deje de mirarme.
-Pero enserio…¿Qué te ha pasado?-me pregunta mirando mi ojo morado-.
-Te he dicho que no me ha pasado nada-digo cabreándome-.
-Nada no Adrián tienes el ojo hinchadísimo y una brecha eso sí es algo-dice insistentemente-.
-Nicole, ¿Para que coño has venido?- pregunté alzando la voz-.
-Para saber como estabas-dijo mientras agachaba la cabeza-ya que el otro día ni siquiera te quedaste con nosotros-contestó firmemente-.
-No me apetecía tener que aguantar tus malas caras, después de que pasaras de mi y de todo lo que te decía-me levante y dirigí hacia la puerta-.
-Yo también he aguantado cosas, solo tenías que esperar a que viniera-me dice mientras viene hacía mi-pero ya veo que eres igual que la última vez que te vi-dijo indignada-.
-Yo he esperado como tú querías, ahora yo quiero que te vayas-contesté muy cabreado mientras me miraba con tristeza y rabia a la vez-por favor, vete-digo intentándome relajar-.
Nicole sale por la puerta, como nunca antes la había visto, decepcionada, cabreada, sin despedirse, tan si quiera gira la cara para mirarme, se va, se va como se lo había pedido.
Cierro la puerta de un portazo y me tiro en el sofá mientras contemplo el techo, y pienso que es lo que estoy haciendo, pare de boxear porque solo me traía problemas y no necesito pelearme con tíos para sentirme mejor, ni para ganar dinero, y es por eso lo que dejé, porque no era bueno para mi, ¿Es realmente eso lo que me pasa con Nicky?, ¿No es buena para mi y quiero que se aleje de mi vida?, o simplemente, no quiero que me haga daño. No tenía nada claro, no sabía que quería y mucho menos que estaba haciendo, sólo sabía que ella ya no estaba allí, porque yo, se lo había pedido, le había pedido que se fuera, aunque eso me estuviera matando por dentro.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora