Adrián y yo estábamos sentados en unos taburetes que había cerca de la barra, él comenzó a reseguirme con el dedo el borde de encaje de mi camiseta, haciendo lentamente todo el recorrido, a la vez me tocaba la piel de la clavícula y del pecho y eso hacía que se me erizara la piel.
-¿Te he dicho que estas…-paró un instante mientras me miraba de arriba abajo con ganas-preciosa-acabó-.
-Ahora si-respondí a la vez que le acariciaba el hombro y bajaba por el brazo-.
Leyla desde la pista mientras cogía a Oliver y bailaban pegados, alzó el brazo y nos llamó para que fuéramos a bailar nosotros también, así que cogí a Adrián de la mano y le llevé hacía la pista. Nos pusimos al lado de ellos, pero había tanta gente que había momentos que los perdíamos, y otros que los volvíamos a encontrar.
Adrián se acercaba bastante a mi, de agarraba de la cintura y parecía que no me soltara ni un solo segundo, me peinaba el pelo hacía atrás cuando quería decirme algo a la oreja, eso hacía que toda mi piel desde la del cuello a la de todo el cuerpo se me erizara en un segundo, también me besaba, mucho y sin pensarlo como antes, o sin buscarme para que yo cediera, me daba besos intensos, una mezcla de rápidos y lentos, mientras lo hacía me acercaba mucho a él, nos rozábamos, mi cuerpo estaba encendido y no por la calor de ese local, cuando me quise dar cuenta Adrián me había puesto apoyada a una pared, mientras me seguía besando de aquella manera tan suya, le puse la mano encima de su abdomen, incluso con la camiseta podía notar su musculatura. Después de ese rato tan excitante fuimos con Oliver y Leyla para ver que hacían, ellos se estaban tomando algo en la barra, estuvimos con ellos, después volvimos a bailar otro rato más y nos fuimos a casa cuando ya estábamos cansados.
Adrián nos llevó a casa, se despidió de todos y se fue con Oliver. Al llegar a casa vi como Adrián me había escrito un mensaje dándome las buenas noches de manera muy cariñosa y diciéndome que se lo había pasado muy bien, la verdad es que yo también había disfrutado mucho esa noche, siempre que estaba con todos los del grupo disfrutaba, pero sobretodo con él, cada día tenía más y más ganas de estar con él.
Me desperté a eso del medio día, a causa del cansancio de la noche anterior, bueno eso y que me gustaba dormir como la que más. Además me quedaba una semana de clases y ya comenzaba el verano, y con el trabajo aún menos me quedaba media semana y comenzaba mis vacaciones, estaba eufórica ya que el verano era la estación del año que más me gustaba y creía que ese verano iba a marcar la diferencia entre los otros.
Salí de mi cuarto dispuesta a hacerme un café con leche cuando de repente oí su voz, me froté los ojos pensando que aún no estaba despierta del todo y de golpe sin asomarme aún al comedor para ir a la cocina, lo volví a escuchar, rápidamente me miré en el espejo del descansillo para intentar peinarme un poco el pelo, pero era imposible, tenía un moño desbaratado por completo, los ojos medio achinados y los labios hinchadísimos, ya que se me hinchaba la cara siempre de buena mañana, desistí de intentar arreglar ese careto y fui a la cocina como quien no se ha enterado de nada. Y evidentemente no me equivocaba, ahí estaba él sentado en el sofá, medio apoyado en el brazo del sofá y mirando a Leyla, eso hasta que entré yo, porque la verdad es que estaba para que me vieran.
-Buenos días dormilona-me dijo Adrián con una sonrisa de oreja a oreja-.
-Buenos días-dije con la voz medio ronca-¿Qué haces aquí?-le pregunté-.
-He venido a buscarte, hay que aprovechar el domingo-dijo incorporándose-.
-¡Ah!, Pues una buena noticia-respondí-pero te tendrás que esperar a que me arregle porque así yo no voy a ninguna parte-confesé mirándoles-.
-No si ya me lo temía-respondió y soltó una amplia carcajada-.
-Perfecto, dame quince minutos y estaré lista-dije mientras volvía de nuevo a mi cuarto sin ni siquiera haberme hecho ese café-.
-¡Vale Nicky!, ¡No tardes!-me dijo alzando la voz para que le escuchara-.
Cogí una toalla y fui al baño pasando otra vez por donde ellos estaban, me duché rápidamente y salí del baño y ellos seguían en el mismo sitio, pasé con el pelo mojado y medio goteando y con la toalla liada al cuerpo, al pasar Adrián me miro de arriba abajo detalle por detalle, continué caminando y me metí en mi habitación cerrando la puerta tras de mi. Me sequé el pelo y una vez lo tenía seco me hice un moño para que me fuera más fácil maquillarme, de ropa me puse unos pantalones blancos tejanos un poco anchos pero arrapados a la cintura y un top sin tirantes de color gris, al soltarme ese moño de bailarina que me había hecho se me quedó el pelo ondulado y con más volumen del que yo tenía de normal, me lo atusé para un lado colocándolo en la posición que a mi más me gustaba , me puse mis pulseras y mi colonia y salí de mi habitación.
-¡Ya estoy lista!-dije-.
-Perfecta-dijo levantándose del sofá-.
-¡Pues vamos va!-dije sin saber a donde íbamos, algo muy usual en las salidas que hacía con este chico-.
Salimos de casa después de habernos despedido y nos pusimos rumbo a lo desconocido, y yo una vez más esperando a que Adrián me sorprendiera o intentara hacerlo.
Una vez en la calle Adrián me cogió de la mano, nunca antes lo había hecho, pero no me importaba que lo hiciera. Esa vez caminamos dos calles más allá de mi casa, supongo que ese día Adrián no había encontrado sitio para aparcar cerca de la portería y sabia que íbamos hacía el coche porque él me lo acababa de decir.
ESTÁS LEYENDO
Quédate conmigo
Fiksi RemajaUn viaje de cuatro días, se puede convertir en todo un curso. Un chico desconocido, se puede convertir en algo especial. Es difícil hacer daño a una persona que quieres, es difícil contarle la verdad, pero cuando la verdad salga a la luz, resurgirá...
