Ya me estaba preparando todo para irme, la verdad había sido poco el tiempo, pero más vale poco que nada, recogí, un poco de ropa que tenía aburujada en la silla de mi escritorio y me dispuse a salir por la puerta una vez que tuve todo en su sitio.
Estaba ya en la puerta esperando a un taxi, ya que no hice que mis padres se despertaran tan pronto simplemente para llevarme al aeropuerto. Una vez en el taxi, espere mientras el conductor, conducía hasta mi destino. Ver mi ciudad a oscuras, con las farolas encendidas y las luces de los coches que pasaban, acompañadas de algunas viviendas, era un lujo.
Me estaban llamando, como no mi madre, entonces pensé que me había dejado algo en casa o que no había evitado volver a despedirse.
-Hola mamá.
-Cariño, tu padre esta de urgencias en el hospital, no te marches todavía, ven y así estamos con él-tenía la voz rota por llorar y estaba muy preocupada, en cuánto escuché lo que me estaba diciendo, mi cabeza no asimilaba cada una de aquellas palabras-.
-¿Qué es lo que le ha pasado?-pregunté muy alterada, necesitaba saber que le sucedía a mi padre en aquellos momentos-.
Me aparte un poco el móvil de la cara y le ordené al taxista, que se diera media vuelta y me llevara a la dirección de mi casa, urgentemente.
-No lo sé todavía, dirígete hacía casa y vamos al médico juntas-el aire se me había entrecortado, solté todo el aire, pero no conseguí sentirme mejor-.
-Ya voy de camino, llegare en unos diez minutos.
Al llegar encontré a mi madre dentro de su coche, esperando a que yo me subiera para salir pitando de camino al hospital, y eso hice, lo hice lo más rápido posible.
Una vez allí, mi madre pregunto a la recepcionista en que habitación estaba mi padre y ella le indicó cual era, esperamos fuera ya que no podíamos entrar hasta cierto aviso y en el momento de que un médico salió de aquella habitación mi madre y yo le bombardeábamos a preguntas.
Sentía miedo, estar sentada en aquella silla, nada más para mí que un trozo de plástico frío, esas luces, que solo un hospital tiene y que me repugnan y ese olor tan característico que no soporto. Quería saber que le pasaba a mi padre cuanto antes, y esperaba que no fuera nada grave y que estuviera bien.
-Señora, su marido está bien, ha sufrido un principio de un leve infarto, pero ya está mejor, simplemente tiene que obedecer de todo lo que nosotros le aconsejamos y necesita guardar reposo.
Eso fue lo que le dijo un médico que había estado con mi padre todo ese tiempo, para mi madre y para mí, fue el disparo de salida para correr a verlo.
Lo notaba sin defensas y me entristecía mucho verlo ahí, pero que estuviera bien, era lo que hacía mantenerme con ciertos ánimos.
Por mucho que mi padre no estuviera peor, todos estos días de reposo, todos los días que yo crea necesario, estaré con él, no volveré a París si no lo veo conveniente, y lo más conveniente que veo ahora es estar mucho más tiempo con mi familia y es lo que mi padre necesita en estos momentos.
Volvimos a casa los tres juntos, mi padre, se acomodó en el sofá junto a mi madre y se pusieron a ver una peli, yo llamé a Melany y le expliqué lo que había pasado y que me quedaría aquí.
Llamé a mi jefe y a mi profesor para explicarles que iba a quedarme por un tema familiar y que no asistiría ni a las clases ni al trabajo.
Se hizo de noche y me metí en la cama, simplemente miraba hacía la ventana de dónde salía la luz de la luna. Recibí un mensaje y como de costumbre lo miré.
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Quédate conmigo
Novela JuvenilUn viaje de cuatro días, se puede convertir en todo un curso. Un chico desconocido, se puede convertir en algo especial. Es difícil hacer daño a una persona que quieres, es difícil contarle la verdad, pero cuando la verdad salga a la luz, resurgirá...
