Y el comienzo de este día fue un poco de lo de siempre, me levanté, y me preparé para trabajar, tuve una de mis charlas con Tom, le apetecía demasiado salir de fiesta aquella noche y como soy la primera en apuntarme a un bombardeo le dije que sí.
El trabajo fue exactamente igual que todos los días más de lo mismo, un café, dos croissants, tráigame más azúcar, ¡Oye que yo prefiero sacarina!, uno con leche, descafeinado, alguna que otra tapa y todo eso era igual a mi excesivo cansancio.
Una vez en casa le comente a Leyla lo de salir esa noche y ella acepto como al niño que se le da un caramelo, en cambio a Carol le tuve que insistir más hasta que le terminé convenciendo.
Esta vez Leyla le dijo a su novio Oliver que se viniera con nosotras y el aceptó, pero todos sabíamos que no vendría solo, su amigo también aparecería aquella noche.
Un vestido de tirantes gris acompañado de unos tacones negros fue lo que me puse para bailar aquella noche, en aquel local se pasaba verdadera calor.
La única que tenía coche de nosotras tres era Leyla así que nos metimos en su coche y fuimos.
Estaba nerviosa, estaba muy nerviosa, ver a Adrián después de la última vez hacía que el estomago se me retorciera más que nunca. Tenía miedo a acercarme a él, más que miedo era pánico.
Cerca de la barra vimos como Oliver hacía unas grandes señales con la mano y nos acercamos a él, como ya e dicho no estaba solo.
Adrián estaba bastante atractivo a pesar de que solamente llevaba una simple camiseta de color verde oscuro que hacía juego con esos ojos, sí sus ojos, nunca antes había querido adentrarme en la profundidad de unos ojos hasta que vi los suyos.
Se les veía bastante animados, y no solo por que iban por la segunda cerveza si no porque tenían bastantes ganas de salir a bailar, bueno yo no iba con dos muermos cuando se trataba de darlo todo en la pista de baile, a Carol le costaba más venir por el simple hecho de que a lo mejor prefería estar adelantando faena o incluso estudiando pero una vez estaba en la discoteca ya no se lo tenía que pensar mucho. Poco antes de que me diera cuenta ellas ya estaban contorneándose cada una con la que acababa de escoger que era su pareja de baile que era muy probable que no acabaran así al final de la noche, Carol y Tomás bailaban juntos muy cerca de la parejita.
Yo necesitaba animarme un poco antes de bailar, me senté al lado de Adrián que a mi favor no me había dejado sola y pedí un cubata.
-Estas muy guapa-me dijo Adrián sonriendo-.
-Tu tampoco estas mal-respondí dándole un largo trago a mi vaso-.
Y se creo un gran silencio, bueno silencio si quitáramos la música y la gente gritando, aquel silencio entre nosotros se terminó a la misma vez que yo me terminé todo aquel líquido ardiente.
Fue dar un salto y de aquel taburete ya estaba meneando las caderas al compás de la música y de Adrián. Parecía ser que ese pánico había desaparecido. Me encantaba bailar y mover mi cuerpo hacía todas las partes que me permitía y supongo que a él también le gustaba.
-Te he dicho ya que estas increíble-alzó la voz para que pudiera oírle-.
-Pues creo que as mencionado algo parecido-respondí-Espera un momento ahora vuelvo.
Fui a la barra y pedí aquello a lo que mi garganta estaba más acostumbrada: una cerveza. Aluciné cuando fue poco el rato que tardé en digerírmela entera. Y como no, volví a la pista.
Y aunque Adrián estaba solo seguía bailando. Me uní a él.
En esta segunda parte tubo más confianza y me agarró, no se si fue por que me vio mucho más animada pero el lo hizo. Al notar sus manos en mi cintura todo mi cuerpo se puso tenso, cerré los ojos y intenté tranquilizarme, pude, pero sentí que no podía en el momento en el que su mano comenzó a subir y a bajar por mi muslo, de manera que sentía como cada uno de sus dedos rozaba mi piel, me acercó hacía él, yendo así al mismo ritmo, exactamente al mismo, notaba su piel, su tacto, su aliento detrás de mi oreja y eso provocaba un ardor.
Y cambiamos de postura un alivio para mi, estábamos cara a cara bailando y se fue acercando lentamente sin dejar escapar en ningún momento mi cintura.
Su nariz rozó mi cuello, y noté como se me erizó la piel, apartó una de sus manos de la cadera y metiéndose ente mi pelo me cogió de la nuca tenía parte de su cara hundida entré mi pelo y el aroma de mi colonia. Y cuando verdaderamente pensaba que ya había pasado todo lo malo abrió suavemente su boca clavándome así sus dientes en el lóbulo de la oreja, excitante, fue solo un mordisco, pero...¡Maldito mordisco!, ¡Maldito él!, que me revolucionaba las hormonas con solo un gesto, ¡Maldito el momento en que caí en sus garras!, y no caí en ese momento, ya había caído antes.
Pero en ese momento era poco en lo que pensaba. Me acerqué a su oreja y le susurré.
-No me vuelvas loca-y a continuación pose mis labios en su cuello y lo besé lentamente-.
Era la señal de que parara y me entendió.
Cuándo ya estábamos todos cansados me despedí de Tom igual que lo hizo Carol y salimos de la discoteca.
Leyla, Carol y yo volvíamos a casa juntas, aproveche el momento en el que Adrián se fue al baño y les metí prisas para que subieran al coche y Leyla arrancara ya para irnos, ella se despidió de Oliver bastante cariñosa y yo y Carol la esperábamos dentro del coche, en el momento que se sentó dije.
-¡Date prisa!-y me hizo caso-.
No quería despedirme de Adrián quería irme a casa dormirme y estar despejada a la mañana siguiente, no quería afrontarme a aquella realidad ni a la del día anterior.
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Quédate conmigo
Novela JuvenilUn viaje de cuatro días, se puede convertir en todo un curso. Un chico desconocido, se puede convertir en algo especial. Es difícil hacer daño a una persona que quieres, es difícil contarle la verdad, pero cuando la verdad salga a la luz, resurgirá...
