¡Eres la ostia!

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Ese momento había sido especial y diferente al resto de momentos que habíamos vivido, esperaba que para Adrián también lo hubiera sido, era tan diferente como me hacía sentir él de como me había sentido con Eden todo ese tiempo que habíamos estado juntos, porque nada de esto pasó con él, Eden era más tímido, quizás no es tímido la palabra, sino comedido, a de más no tienen la misma edad, Adrián es más grande y por eso quizás lleva más trayecto, bueno por eso y por su forma de ser.

Pasamos el resto de tarde en el sofá, a gusto como siempre que estábamos juntos. Cuando se hizo la hora de cenar Adrián me propuso cenar en su casa pero le dije que iría a cenar con las chicas en casa ya que al día siguiente madrugaba para ir a mis últimas clases y a mis últimos días de trabajo. Y eso mismo hice fui a cenar con las chicas y les conté lo que había pasado entre Adrián y yo, se sorprendieron ya que sabían que yo no había hecho nada antes ni aún llevando un año de relación con Eden, pero me dijeron que me dejara llevar y cuando me apeteciera hacer algo lo hiciera, pero que no hacía falta tener mucha prisa. Leyla ya había experimentado con Oliver y Carol no se muy bien que hacía en sus citas con Tom porque es muy reservada y nunca nos explicaba que había pasado.

Esa mañana me costó mucho levantarme pronto, eso de madrugar no era lo mío. Liam como siempre me esperaba fuera para que así entráramos los dos juntos a clase, la gente nos solía mirar porque siempre íbamos juntos, no veo la necesidad en que la gente hable sobre nosotros sólo porque estoy con un chico, es decir, si pasas mucho rato con un chico es que tienes algo más que una simple amistad, es más la gente ya comienza a pensar que quieres enrollarte con él, pues no simplemente Liam era mi amigo. Porque la amistad entre chico y chica es igual de verdadera que la de dos chicas, y eso no debería ser motivo de cotilleo del resto, aunque ya se sabe que la gente hagas lo que hagas va a comentar sobre ello.

Entramos a la clase de historia francesa, no era la clase que más me motivaba de todas básicamente porque tener esa signatura a primera hora cuando estás un poco dormido todavía hacia que no te enteras ni de la mitad de las cosas que el profesor explicaba, pero al parecer al profesor le encantaba su trabajo porque se pasaba toda la hora hablando y hablando sin parar, contando una historia tras otra sin dejarse ni el más mínimo detalle.

Liam se pasaba la hora mordiendo el boli mientras miraba el reloj deseando que esa clase llegara a su fin. La verdad es que eso le pasaba en casi todas las clases, era muy vago en lo que se refería a estudiar, pero no se como lo hacía que siempre aprobaba.

Al salir de las clases comimos en la cafetería de la escuela, normalmente me iba a mi casa a comer y esperaba hasta la hora de mi turno en el trabajo, pero como solo me quedaban 3 días en el trabajo para comenzar las vacaciones me habían cambiado a un turno más pronto justo después de comer, entonces no podía demorarme mucho. Y justo ese día Liam había venido en moto, y se había ofrecido a acercarme al trabajo así que no le pude decir que no.

-Venga va este es tu casco-dijo a la vez que me lo daba-.

-Perfecto-dije y vi como él se peinaba el pelo hacía atrás antes de ponerse el suyo-.

Un grupo de unas 3 chicas se acercó a donde Liam tenia aparcada la moto y donde estábamos nosotros preparándonos para salir y nos dijo una de ellas:

-Vaya, vaya, con que al final estas con ella-dijo la morena de pelo liso y mirada desafiante-.

-No, no estamos juntos-respondí adelantándome a él-.

-Tranquila, no te preocupes, si ya lo saben todos-dijo tirándose una parte de pelo hacía atrás-no hace falta que os preocupéis por seguir ocultándolo-continuó-.

-¿Qué inventas Clare?-dijo Liam con un tono no muy amable-.

-Ah, ¿La conoces?-le pregunté a mi amigo-.

La estirada y repelente chica soltó una falsa carcajada y me volvió a mirar de manera seria.

-Claro que me conoce, y seguramente tu amiguito Adrián también sabe quien soy-dijo mirándome con una media sonrisa maligna-.

-¿Qué?-salté extrañadísima-.

-Aunque bueno no sé que pensara él, a lo de que estés jugando a dos bandas-dijo mirándome una vez más de manera desafiante-.

No sabía quien era aquella chica odiosa, de pelo moreno y liso, que parecía dispuesta a arruinar lo bien que me estaba yendo con Adrián.

-¡Ya basta!-soltó Liam- no tenemos nada, somos amigos, pero tampoco tengo que ir dando explicaciones por ahí, y mucho menos a ti-dijo subiéndose a la moto-¡Venga Nicky, vámonos!-.

Me subí a la moto y en cuanto lo hice Liam arrancó, cogió velocidad al segundo y cuando aún podía verme esa tal Clare, le enseñe el dedo anular como signo de que se fuera a la mierda. Liam me vio a través del retrovisor y no evitó sonreír y mover la cabeza como si estuviera negando y me dijo casi gritando para que le llegara a escuchar:

-¡Eres la ostia!

Al llegar a la cafetería, Liam paró justo enfrente y sin bajarse de la moto se despidió de mi, le guardé el casco, él se giró me giñó el ojo y me dijo:

-Nos vemos mañana- y arrancó la moto velozmente como lo había hecho antes-.

Durante todas las horas de mi turno en el trabajo estuve pensando en lo que había dicho aquella chica, ya sabia que no me debía de importar los comentarios de la gente, pero no sabía porque conocía a Adrián y por que sabía que él y yo teníamos algo.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora