Sé que no podré no avergonzarme al verla de nuevo. Aunque la haya visto esta mañana y parte de la tarde.
Ruego porque Leyn entre y me diga que no podrá venir, porque no sé qué le haría luego de haberla visto con Blumer.
—Estará en un rato aquí—entra con el móvil en la mano y mostrando una sonrisa—, y no vendrá sola.
— ¿A qué te refieres con eso?—frunzo el ceño, asustado.
—Vendrá su madre y su hermano—sonríe—. Iré a avisar que vendrán visitas.
Su madre. Mierda, no. Su madre no puede venir, porque le dirá a Leyn que soy novio de Alba. Joder.
— ¿Su madre?—pregunto antes que salga—, ¿no solo puede venir ella?
—Su madre insistió. Alba no quería traerla por lo que escuché—ríe—, pero sería bueno conocer a la madre de la chica que soluciona tus trastornos mentales.
— ¿Aún no le explicas que en realidad no tengo síndrome de Asperger?—bufo.
—Creo que no es necesario, ¿o sí?—levanta una ceja y sé a qué se refiere, así que agacho la cabeza y borro una sonrisa—. No, creo que no—sale de mi habitación.
Tengo veinte minutos, o menos, para poder inventar una excusa y salirme de esta; pero a medida que pasaban los minutos no podía concentrarme y terminé por ducharme lo más rápido que podía para cambiarme y dar una buena impresión.
Por segunda vez.
— ¿Harry?—llaman a mi puerta—, ¿puedo pasar?
—Pasa—sonrío y frunzo el ceño al ver a Perla—, ¿qué pasó?
—Vine a pasar un rato con mi primo—me abraza—. Uhm, pero veo que estás un poco ocupada, eh. Estás oliendo riquísimo. ¿Tendrás visitar?—sonríe—. Bueno, realmente vengo a pedirte un favor. Olvidé decírtelo.
—Mientras no sea para estar de cuidante.
Perla sonríe y luego hace un puchero.
—Harry.
—Está bien.
—¡Ay, gracias!—me vuelve a abrazar—. Pero en serio, ¿saldrás a algún lugar?—frunce el ceño—. Estás...guapísimo.
—No y...gracias.
—Si no fueras mi primo—sonríe y yo hago lo mismo—. Bueno. Estaré un rato abajo y ya veo si voy a casa. Cuídate.
Me tiro a mi cama con la intensión de dormir, pero me resulta muy complicado conciliar el sueño. En solo unos minutos, que desea sean horas o días, todos en casa se enterarían que estoy saliendo con Alba, cuando en realidad, técnicamente, no es así.
En el silencio de mi habitación puedo escuchar como la puerta principal de casa se abre. Así que me levanto y abro mi puerta, viendo que Alba y su familia están en mi casa. Suspiro y dejo caer mis hombros, dándome una vista en el espejo para luego salir.
—Hola—me saluda Alba con una sonrisa.
—Hola—la saludo secamente y luego tiro la mirada a su madre—. Buenas tardes, señora Bale. Zac—sonrío y me quedo junto a Leyn—. Madre.
—Harry.
— ¿Me disculpas? Tengo que ir al supermercado a comprar algunos víveres.
—Claro que sí.
—Voy contigo—siento la mano de Alba sobre la mía y ruego porque nadie lo haya visto.
Todos me miraron y lo único que hice fue entrelazar mi mano con la de ella y salir de casa.
Federick me da las llaves de la camioneta luego que se las pido y me dispongo a no dirigirle la palabra en todo el trayecto.
No sé qué decirle, y tampoco tengo intensiones de hablarle.
Estaciono el auto y veo por el rabillo del ojo que Alba me está mirando. Y no solo ahora, sino todo el rato.
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Lovesick
Teen FictionNo pensaba que habría relación alguna entre el dolor y el amor, ni que fuera complemento para la felicidad y mucho menos para poder amar a alguien tanto. ¿Es esto en verdad lo que esperaba de él? ¿Podré soportar no tenerlo junto a mí?
