—¿Qué?—suelto en un momento de desesperación. Todo esto no puede estar pasando en este momento—.Leyn, ¿qué es todo esto?
—¿No eres lo suficientemente hombre como para tomar la responsabilidad?—masculla mi chica y siento el corazón detenerse ante sus palabras.
—Ese hijo no es mío—logro decir entre el balbuceo que mi saliva y mis pocas ganas de hablar me otorgan—. ¡No quieras venirme con estas cosas, Leyn! ¡No lo hagas!—estallo, encontrando mis pensamiento más despreciables cuando pronuncio su nombre.
—Me es tan familiar—resopla y se aparta de mí para entrar a mi habitación.
—¡Alba,por favor!—tengo el impulso de golpear la puerta tras de mí e impedir que se aparte otra vez más de mí—. Ahora no, Alb—chica rubia. No quiero hablar contigo—aparto la vista de la chica rubia y esta se detiene en seco.
—Pero qué bien tiene guardo su nombre en la mente—balbucea mi chica y puedo sentir el crujir entre sus palabras.
Sus palabras fueron aumentando y la intensidad era mayor. Mi chica se sabía un gran glosario y hasta podía sentir que me estaba insultando en latín.
Coge a Handrea entre sus brazos sin importar que esta está llorando por la brusquedad con la que la ha despertado, y empuja mi cuerpo, apartándose de mí con facilidad por la falta de fuerza que tengo de momento.
—Déjame para siempre, Holt—me saca del trance cuando siento cómo forcejea con su brazo entre mi mano. Estoy sujetándola tan fuertemente que el sólo sentir sus quejidos me hacen estremecer—. ¡Suéltame!
—Escúchame—sollozo. Ahora estoy llorando detrás de ella. Persigo su andar hasta que esta llega a la puerta y la abre de un tiro.
—No tengo nada más que escucharte. He escuchado lo suficiente y mirado lo único que era importante. Importante para ti, ¿no, Leyn?—la ve con furia y mi madrastra no agacha la cabeza y se mantiene quieta—. Por esto no querías que vea a Harry, porque querías tener la familia perfecta para tu ex hijo.
La puerta se cierra casi en frente de mí y me quedo con la palabra en la boca. Intento abrir la puerta pero Leyn me sujeta del brazo.
—Suéltame.
—No hasta que entiendas quienes son las personas que verdaderamente valen la pena.
— ¡Y una mierda contigo!—golpeo la pared y presiono el puño para liberar la cólera—, ¡¿Cómo puedes tú decirme quienes son las personas que verdaderamente valen la pena?!
—Harry—interrumpe la chica rubia y dirijo la vista a ella de inmediato.
— ¡Tú cállate!—espeto cerca de su rostro y puedo sentir su incomodidad al recibir tan bruscamente mis palabras—. Ese niño no es mío, ¿me oyes? ¡NO-ES-MÍO!
—Por más grande que sea tu deseo, lo es. Lleva tu apellido, y por si fuera poco tu sangre. Tu madre se ha encargado de eso.
—Claro, te has encargado del trabajo más fácil, el de escoger a la que mejor te parezca—río con ironía en mis palabras. No puedo evitar el mofarme de ella en su rostro, era como si mi cuerpo extrañaba formar aquellas muecas sobre mi rostro—. Pero no pudiste legalizar a mi hija con mi apellido. ¡MI-HIJA!
—No mencionaste que ya tenía una familia hecha—susurra la chica rubia mientras baja la mirada para comentárselo a Leyn—, lo más que odio es hacer esto: destruir familias. Si quieres no te hagas cargo del niño, ¿sí? Sólo quiero que tenga una visión paterna.
—Pero qué te va a mencionar esta perra—mascullo y veo directo a los ojos de Leyn. Me está mirando con odio, y por la bofetada que recibo de ella puedo notar que está molesta. Y es lo menos que puede estar. Recibo otra bofetada cuando intento hablar, así que me quedo callado durante unos segundos.
— ¡Tú eres responsable de tus nochecitas de aventura, Harry! ¿O crees que aún no lo eres? Te harás cargo de él porque tu padre así lo ha ordenado.
—Él ya no tiene mando sobre mí. Nunca más.
Aparto la vista del momento y decido salir de casa. No quiero seguir escuchando palabras que no me interesan, y no es que esté tratando de huir del momento, pero solamente no quiero seguir presente en aquella situación que no me interesa en lo absoluto.
Marco el número de Alba y me limito a esperar a que esta conteste la llamada.
— ¡Hola!—contesta. Me sorprendo demasiado, no pensaba que iba a contestar.
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Lovesick
Roman pour AdolescentsNo pensaba que habría relación alguna entre el dolor y el amor, ni que fuera complemento para la felicidad y mucho menos para poder amar a alguien tanto. ¿Es esto en verdad lo que esperaba de él? ¿Podré soportar no tenerlo junto a mí?
