Llegaron las dos enfermeras y pidieron a todos que abandonaran la habitación.
La Sra. Hoffman se despidió de Amy y de Lucy deseándoles mucha suerte, los agentes asignados para escoltar a la pareja Lorenzo y Jenifer esperaron afuera.
El primer día en California para Amy y Lucy todo aquello era nuevo, entre aclimatarse al nuevo hospital, al nuevo horario, a la nueva cultura, al nuevo equipo médico.
El hospital era pequeño y muy lujoso, contaba con quince grandiosas habitaciones individuales, en las cuales no faltaba ni un sólo detalle para hacer la obligada estancia de los pacientes lo más agradable posible, aquellas habitaciones no tenían nada que envidiar a cualquier suite de un hotel de cinco estrellas.
Amy tenía a su disposición las veinticuatro horas del día un grupo compuesto por tres enfermeras, un auxiliar y un cirujano.
Para hacer al hospital aún más coqueto e interesante, estaba situado a pie de playa, en uno de los distritos más vibrantes y eclécticos de Los Ángeles, en Venice, en Muscle Beach.
Lucy alquiló una pequeña casita a menos de quinientos metros del hospital donde permanecería ingresada su amada, no pensaba separarse de ella ni un solo instante.
La cirugía fue todo un éxito, volviendo así la movilidad del brazo, en unos días estarían de vuelta a casa, no sin antes disfrutar juntas de su amor en aquella hermosa playa.
Los días pasaron relativamente rápidos, Lucy cuidaba con tanta delicadeza y amor a Amy logrando así que esta se recuperara completamente, cada día había valido la pena, las caminatas, los ejercicios y su alimentación.
Amy había regresado al servicio, la capitana Coleman con los demás agentes le habían preparado una fiesta de bienvenida, mientras que Lucy había fundado un hospital para niños y jóvenes discapacitados, ejerciendo como directora, pasando así horas y horas ayudando y cuidando a los niños.
Ya habían pasado diez meses desde que ocurrió aquel ataque en el casi muere la joven agente, en todo ese tiempo no habían vuelto a saber nada del paradero de Franklin y Gabriela, aunque el temor prevalecía en ambas.
Las dos amantes disfrutaban felices día con día de ese gran amor, cuando no estaban juntas hablaban por teléfono contándose como transcurría su día, Amy estaba muy emocionada pensando en los acontecimientos que se avecinaban, dentro de cinco días, Lucy estaría de cumpleaños y quería celebrarlo de una manera especial.
El día esperado llegó, Amy había pasado todo el día preparando aquel momento, tenía que salir todo perfecto. Se había levantado temprano, había reservado una cena para dos en el mejor restaurante de la ciudad. Quería darle a su amada la cena más maravillosa y exquisita que jamás hubiese probado.
La mesa estaba lista con un mantel rojo y pétalos de rosa en una esquina, dos velas en el centro, de fondo música romántica, el ambiente era perfecto. Todo estaba preparado para que pasaran una de las noches más hermosas de sus vidas, después de cenar a la luz de las velas, llevaría a la mujer de sus sueños a su casa y harían el amor durante toda la noche.
Sonrió nerviosa e impaciente, Lucy estaba a punto de llegar.
Pasaron unos minutos, Amy estaba tan sumergida en sus pensamientos que no había notado la presencia de Lucy quien se acercaba con una diminuta sonrisa.
A Lucy el corazón le latía salvajemente en el pecho, nunca había estado más nerviosa. Se acercó aún más a su compañera quien la veía hipnotizada.
En aquel momento sus ojos se encontraron y el tiempo se detuvo, aquellos ojos marrones y azules brillaban con luz propia, como fuegos artificiales, más intensamente que nunca.
Amy sonrió levemente...se levantó de la silla sin decir palabra alguna, Lucy eligió un traje de noche entallado de pantalón y chaqueta negro, camisa blanca y chaleco que rompía con la imagen dulce y resaltaba su parte sexy y seductora.
Estás... estás preciosa, en realidad más que eso, estás... irresistible "Amy se acercó a ella"déjame que te abrace o perderé la razón " se acercó un poco más y se abrazó a aquella mujer perdida en sus ojos.
Se abrazaron como si la vida las hubiera separado algo más de una eternidad y de repente todo cobró sentido. La tierra dejó de girar y retomó su sentido normal, en el que dos personas enamoradas se dirigen en una misma dirección.
Tu también estas preciosa, "estoy tan feliz Amy" le dijo aferrada a su abrazo " te lo mereces amor, te amo demasiado".
"Y yo a ti mi vida"sujetó su cara entre sus manos "no dejes que nada nos separe, quédate conmigo "se acercó a sus labios para besarla pero Amy detuvo el beso.
Justo en ese momento entra el camarero con una bandeja, "señoritas la cena esta lista, que lo disfrutéis", ambas chicas sonrieron agradeciendo al camarero quien servía los platos. Las dos amantes disfrutaban de la deliciosa cena, contando historias graciosas que habían vivido en su infancia. Fueron interrumpidas por el camarero quien llevaba una canasta con una botella de vino, "disculpen señoritas, han enviado esto para ustedes", quien lo envía? Preguntó Amy sorprendida "un caballero "..... un caballero! Amy veia asombrada a Lucy y al camarero, pero si nadie sabía de esto, y en dónde esta? "Se ha marchado"
Lucy sorprendida tomó una carta que estaba en la canasta en la cual había una frase escrita de color rojo que decía: Que comience el juego!
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Solo cuando estoy contigo
RomansaLucy una joven pintora enamorada del hombre de su vida, todo cambia cuando matan a alguien dentro de su casa, y para hallar al responsable aparece Amy una joven oficial altamente capacita en el tema de crimenes, de la cual Lucy se enamora, pero p...
