Lucy escucho el timbre de la puerta y bajo las escaleras de dos, había esperado impaciente aquel momento, el momento en que por fin pudiera volver a besar los labios de Amy. Abrió la puerta con una gran sonrisa, esa sonrisa se congeló en su cara.
No tuvo tiempo de nada dos encapuchados la empujaron hacia el interior de la casa, cerrando la puerta tras ellos, la joven artista estaba aterrorizada, estaba sola, nadie podía ayudarla.
Amy conducía a toda velocidad por las calles de la ciudad con los dientes apretados, sabía que él estaba con Lucy y que era capaz de cualquier cosa, fuese como fuese tenía que llegar a tiempo; su compañera por radio pedía ayuda y mandaba a todas las unidades cercanas a casa de la artista, "código rojo, repito código rojo", insistía una y otra vez.
Lucy peleaba por zafarse del dominio de sus captores con todas sus fuerzas mientras era arrastrada hacia su dormitorio, pero fue imposible, la doblaban en fuerza y corpulencia. La joven artista al mirar a los ojos a uno de ellos reconoció inmediatamente a su ex prometido, "Franklin por favor déjame, ¿por qué me estas haciendo esto?
Una sonrisa de desprecio apareció en el rostro de este, "¿creías que iba a renunciar tan fácilmente a ti?, ¿qué iba a dejar que destrozaras mi vida, sin más? He arruinado mi vida por ti Lucy y lo vas a pagar, te voy a aniquilar. Pero antes te voy a hacer padecer el peor de los castigos, voy a hacer que desees estar muerta". Se quitó la capucha, y pasó su lengua por sus labios, "desnúdate para mi y para mi amigo, vamos a terminar lo que empezamos en taller, y después matare a la bestia para liberar la carne maldita depravada".
Lucy era incapaz de moverse, "Franklin por....".
"HE DICHO QUE TE DESNUDES", dijo él sacando un cuchillo y acercándose amenazante.
Las lágrimas de Lucy comenzaron a brotar por sus mejillas, pero siguió sin moverse un ápice.
Franklin la agarro por detrás, puso el enorme cuchillo en su garganta, presionando hasta que las primeras gotas de sangre aparecieron el cuello de la artista, "si te niegas te mato", susurro en su oído con rabia, "hazlo tú, dijo a su acompañante, seguro que le harás disfrutar más".
Lucy cerró los ojos, una imagen apareció en su cabeza, Amy, los dulces besos de Amy.
La frente de Amy estaba empapada de sudor, no quería siquiera imaginar que era lo que estaba pasando en casa de su amada. Una y otra vez se culpaba internamente por no haberse dado cuenta de lo que estaba pasando. Estaba segura, aunque no sabía exactamente como, de que ella con su llamada, le había dado todo los datos y le había permitido quedarse a solas con ella. Apretó las manos al volante, intentando mantener la calma, era una detective de policía y en aquellos momentos no podía dejarse llevar por sus sentimientos, apagó la sirena, faltaban escasos metros para llegar a la casa.
El hombre encapuchado se acercó a ella sonriendo lascivamente, "será un placer", dijo acariciándose su miembro y acercándose a ella. Introdujo unas de sus ásperas manos por debajo de su camiseta, apartó su sujetador y comenzó a masajear duramente su pecho derecho, mientras con su otra mano acariciaba su sexo.
Al sentir las manos de aquel desconocido en su cuerpo Lucy empezó a gritar, y a luchar por zafarse; en el piso de abajo se oyeron unos disparos y un grito, "¡Policía!". Franklin sorprendido empujo con rabia violentamente a la artista contra la pared y sacó su arma, "primero hare que la maten a ella y luego te mataré a ti, vas a desear haber perdido tu vida esta noche", dijo antes de salir de la habitación.
A Amy se le heló la sangre al acercarse a la puerta y escuchar los gritos de auxilio desesperados de Lucy, sin pensarlo un segundo disparó contra la cerradura y con una fuerte patada la abrió, "Policía", gritó.
Una salva de disparos procedentes de la escalera recibieron a las dos agentes, obligándola a cubrirse. Los dos hombres corrieron hacia el sótano sin dejar de disparar, era la única vía de escape.
"¡Vete a ver como está Lucy!", gritó la rubia a su compañera.
"Pero.....", protestó Jennifer.
"¡VETEEEEEEEE!", gritó Amy mientras, desaparecía detrás de ellos.
Vallejo corrió escaleras arriba, hacia el cuarto de la artista temiéndose lo peor. La encontró agazapada en el suelo, como ida, temblando, sangrando del labio inferior y del cuello, "Lucy, Lucy, tranquila, ya estamos aquí", dijo acercándose a ella y abrazándola para tranquilizarla.
Lucy la miro, aún sin reaccionar. Un intercambio de disparos sonaron en el piso de abajo, ese sonido hizo volver a la tierra a la artista, si Jennifer estaba con ella, entonces quien estaba abajo disparando era....., los disparos cesaron, "¡Amyyyyyyy! ", gritó. Apartó a su protectora y corrió escaleras abajo, hacia el sótano.
Vallejo la atrapó en el último instante, junto a la puerta, "es muy peligroso, quédate aquí. Iré yo", susurró. Coleman acompañada de cuatro policías más llegaron en aquel momento. La agente por señas les indicó donde estaba el peligro, y sigilosamente, armas en mano entraron cubriéndose los unos a los otros. No se escuchaba ningún ruido y eso no era una buena señal.
Jennifer divisó enseguida las piernas que sobresalían detrás de un armario, de un cuerpo inerte en el suelo. Un relámpago helado recorrió su espina dorsal. Hizo señas al resto del grupo y poco a poco se acercaron al cuerpo inmóvil.
Suspiró aliviada al comprobar que no se trataba de su compañera, apartó de una patada un arma que estaba en el suelo y se inclinó para tomarle el pulso. Estaba muerto, comprobaron el resto de la habitación pero no había nadie, la ventana estaba abierta, por ella entraban las luces azules de las sirenas de los coches que poco a poco iban llegando.
Volvieron a sonar disparos, los cuatro policías y la detective saltaron inmediatamente por la ventana, mientras que Vallejo volvía con Lucy y pedía por radio la presencia de un forense.
Lucy no podía parar quieta, temblaba de miedo y de nervios. Las palabras de Franklin se la habían clavado en el alma, -primero hare que la maten a ella-. Lucy era consiente de que a pesar del poco tiempo que hacía que se conocían, ella no sería capaz de seguir adelante sin la rubia, se había convertido en toda su vida.
En aquellos momentos Amy entró por la puerta, respirando pesadamente y buscándola alarmada con la mirada. La artista se abalanzo a sus brazos desesperada, perdiendo su cabeza en su cuello y aspirando ansiosamente su fragancia, "Dios mio Amy, tenía tanto miedo de que te sucediera algo malo", murmuró en su oído.
La joven detective la abrazó con fuerza presionándola todo lo que pudo contra su cuerpo. Cerró los ojos y suspiro, casi sin poder creerse que aquello era real, que la tenía sana y salva entre sus brazos, "te amo Lu, estaba tan asustada, no podría vivir si te pasara algo".
Ambas se abrazaban fuertemente, casi con desesperación, el miedo y la angustia vivida momentos antes había sido demasiado grande. Luchaban por intentar controlar lo casi inevitable, que sus sentimientos y emociones brotaran de ellas sin control.
Conforme se iba relajando, la joven artista era más y más consciente de lo que había pasado, las imágenes de aquel hombre acariciándose su miembro mientras la manoseaba, se reproducían una y otra vez en su cabeza. Se sentía sucia, invadida, inevitablemente empezó a temblar.
"Shhhhhhhhhhh", murmuro Amy aferrándola más hacia ella, "tranquila cariño, estoy aquí mi amor..... Te prometo que no dejare que nunca más vuelva a acercarse a ti", susurró suavemente la rubia, con todo el amor que albergaba en su corazón.
Poco a poco Lucy fue relajándose, Amy la separó suavemente, notaba los ojos de su capitán clavados en ella. Al mirar a su amada descubrió alarmada la sangre reseca en su labio roto y en su cuello. Tenía tanta necesidad por comprobar que estaba viva, que al entrar al salón y sentirla entre sus brazos, no se preocupó de nada más, no pensó que hubiese podido sufrir ningún daño. "¡Maldito hijo de puta!", exclamó con rabia, "¿qué te ha hecho Lu?, ¿estás bien?", preguntó angustiada, apretando los dientes para intentar controlar las lagrimas y luchando por parecer fuerte, mientras acariciaba dulcemente su labio dañado.
La joven de ojos azules se dio cuenta de que su novia estaba a punto de perder el aplomo, "tranquila estoy bien", dijo con una débil sonrisa y la más dulce de sus miradas, "podrías acompañarme a ponerme un poco de hielo artificial que tengo en el botiquín, en el cuarto de baño grande", tomó su mano y tiró de ella con intención de llevarla al piso superior.
"Discúlpeme Srta. Hoffman, pero creo que de eso pueden encargarse los sanitarios", dijo Coleman, impidiéndolo, "detective creo que va siendo hora de que usted y yo tengamos una conversación, y Srta. Hoffman necesitamos su declaración cuanto antes".
Ambas mujeres se giraron, "Karen, cinco minutos, serán sólo cinco minutos", respondió Amy, mirándola suplicante. Sabia que aquello no era profesional, pero no deseaba nada más que besar suavemente aquel labio herido de su novia, intentar aliviar algo su dolor, decirle una y otra vez cuanto la amaba.
Coleman la miró sorprendida, conocía perfectamente a su agente y sabía que si la rubia se lo pedía así, era algo realmente importante para ella, "daos prisa, cuanto antes tengamos todos los datos de lo que ha pasado, antes podremos ponernos en marcha. Mientras Jennifer y yo iremos a ver si ya han identificado el cadáver del sótano
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Solo cuando estoy contigo
Roman d'amourLucy una joven pintora enamorada del hombre de su vida, todo cambia cuando matan a alguien dentro de su casa, y para hallar al responsable aparece Amy una joven oficial altamente capacita en el tema de crimenes, de la cual Lucy se enamora, pero p...
