Lucy se montó en el coche y se dirigió a su restaurante favorito, le hubiese gustado preparar a ella misma la cena pero le fue imposible, así que encargó el menú. Lo recogió y rápidamente se dirigió a su casa; tenía mucho que hacer y muy poco tiempo.
Dejó la cena en la cocina y se dirigió al salón para prepararlo todo.
Empezó por la mesa, la decoró con la mantelería de hilo fino, la vajilla nueva, la cristalería de Bohemia y la cubertería de plata.
En el centro colocó un pequeño arreglo de rosas rojas y a sus lados dos velas aromatizadas de canela.
Busco entre sus CD el disco de Dare "Beneath the shining water", era uno de sus álbumes preferidos, música ambiental lleno de hermosas baladas y preciosos pasajes musicales. Estaba segura de que a Amy le encantaría, era perfecto para aquella mágica noche, crearía el clima de relajación y romanticismo ideal.
Después iluminó tenuemente la habitación, y llenó el cuarto de pequeñas velas. Desde los ventanales se veía la piscina así que apagó la luz del jardín y colocó unas antorchas a su alrededor e introdujo en su interior una veintena de velas flotantes de colores.
Volvió al salón y espolvoreó el cuarto y la mesa con pétalos de rosa, hizo un caminito con ellos hasta su habitación y los repartió también por la cama.
Al terminar miró al reloj y suspiró, lo había calculado todo perfectamente, aún le quedaba media hora para ocuparse de sus huéspedes y cambiarse de ropa antes de que su novia llegara.
Fue a la cocina y calentó la leche, la puso en dos biberones y cuando se encaminaba a la sala de estar, llamaron a la puerta. Lo había calculado todo menos la impaciencia de Amy.
La joven castaña abrió la puerta, "falta media hora para las ocho" protestó.
“Lucy ¿qué haces con dos biberones llenos de leche en las manos?”, preguntó la rubia asombrada.
Lucy los dejó en la mesa del recibidor, “luego te lo explico...., ¿qué haces aquí tan pronto?, aún no me ha dado tiempo a......”.
La joven rubia no la dejó continuar, entró en la casa, tomó a su novia por las caderas, la giró y la empujo suavemente hacia la puerta, y la miró fijamente, “no podía estar ni un segundo más lejos de ti”.
La joven de ojos azules no podía apartar sus ojos de los labios de su amada, vio como se pasaba la lengua por su labio inferior y lo mordía impaciente, ese simple gesto, hizo un fuego intenso recorriera todo su cuerpo. No pudo soportarlo más, deseaba sentir aquellos labios en los suyos más que nada en el mundo.
Puso su manos en la nuca de su chica, la atrajo hacia ella y la beso apasionadamente, su lengua irrumpió deseosa en la boca de Amy buscando a su anhelada compañera desesperadamente, cuando aquellas dos lenguas ardientes se encontraron, un gemido salió de la boca de las dos jóvenes, toda la necesidad y el deseo acumulado durante varios días invadieron sus cuerpos y la necesidad de satisfacerse se hizo casi insoportable.
"No tienes ni idea de cuantas veces he soñado con esto, te deseo, quiero que me hagas el amor", dijo Amy entre gemidos, mientras besaba una y otra vez a la mujer que lo era todo para ella. Su boca arremetía cada vez con más pasión y su lengua se introducía una y otra vez en aquella boca que tanto había necesitado, a la vez que sus manos recorrían ansiosas cada rincón de aquel cuerpo que tantas noches le había hecho llorar al no tenerlo a su lado.
Lucy tuvo que romper el beso, se estaba ahogando, todo su cuerpo temblaba de emoción, sentía que iba a perder la conciencia en cualquier momento, "te amo tanto Amy", murmuro con respiración entrecortada, "eres tan especial".
Amy cogió la cara de su novia entre sus manos y volvió a besarla, “sólo cuando estoy contigo”. Murmuro entre beso y beso.
Las manos de la joven castaña se deslizaron por el cuerpo de su compañera abriendo los botones de su camisa, desabrochó su sujetador y sus dedos atraparon sus pezones completamente endurecidos.
Amy gimió, separó su boca y miró totalmente excitada los ojos azules de su novia, necesitaba el contacto visual.
Respirando cada vez más rápido y sin apartar sus ojos de aquellos ojos color miel, Lucy terminó de quitar lentamente la camisa de Amy. Sus labios se desplazaron hasta el cuello, lo lamió dulcemente mientras se deshacía de su sujetador, besó sus hombros y se dirigió lentamente a sus senos, los lamió, los saboreó, los besó tiernamente. Sus dedos recorrieron su estómago hasta llegar a la parte interior de sus muslos los acarició, mientras su lengua jugaba dulcemente con sus pezones, la pelvis de Amy se removía inquieta, abrió más las piernas ofreciendo su sexo sin reservas a aquellas caricias.
Lucy no lo dudo, acarició una y otra vez el sexo de Amy por encima del pantalón, la rubia hubiese gritado, pero los labios de su amante en su boca nuevamente ahogaron ese grito.
La rubia no podía más, la necesitaba dentro suyo, que sintió como el intenso calor que se concentraba en sus entrañas estaba a punto de explosionar, ella misma se desabrochó el pantalón y llevó la mano de Lucy hacia su sexo, "mételos, no puedo más, voy a explotar", le susurro.
Lucy introdujo dos de sus dedos muy despacio en la vibrante vagina de su novia y empezó a meterlos y sacarlos lentamente, intentando alargar más el placer de su amada, estaba tan húmeda y las contracciones en su vagina eran tan intensas y continuas que la joven castaña sabía que el orgasmo era inminente.
Amy gimió al sentir por fin los dedos de su amada entrando en ella, miles de descargas eléctricas recorrieron su cuerpo, adaptó el ritmo de sus caderas al impuesto por los dedos de Lucy, intentando retrasar lo inevitable, "dime que me amas, que soy la única para ti", susurró antes de atrapar la boca de su amante y fundirse en un tierno beso.
"Te amo, te amo, te amo, te amo", murmuró Lucy entre beso y beso, mientras incansablemente seguía penetrándola una y otra vez.
La respiración de Amy se aceleró, todo su cuerpo empezó a temblar irremediablemente, millones de hormigas la recorrían de arriba abajo haciéndola vibrar, gotas de sudor cubrieron su frente, estaba a punto, no podía retrasarlo más. Sus caderas tomaron vida propia y empezaron a galopar más y más rápido, entrando y saliendo, en busca del placer absoluto, jadeaba constantemente y sin poder evitarlo, sus entrañas explotaron. Un grito se escapó de su boca y casi sin aliento se desplomó en los brazos de su amada.
Lucy la recogió con una sonrisa, acarició su espalda y llenó su cuello de tiernos besos, "no quiero perderte, moriría sin ti", susurro.
"Jamás me perderás, siempre estaremos juntas", le respondió la rubia y la beso.
Unos estridentes quejidos hicieron que las dos jóvenes se separaran asustadas, Amy miro a su novia horrorizada, "dios mío Lucy ¿qué es eso?”.
La joven de ojos azules alzó sus brazos al cielo, "que cruz, son como un reloj.....", movió la cabeza de derecha a izquierda resignada, "me has entretenido y se les ha pasado la hora".
La rubia la miró boquiabierta, aquellos lastimeros quejidos cada vez eran más altos y le ponían los pelos de punta, "¿qué hora?, ¿a quienes?, Lucy ¿qué demonios es ese ruido tan horrible?
La joven de ojos azules cogió los biberones, le tendió uno a su asombrada novia, "ven quiero presentarte a alguien".
Amy la siguió extrañada, al entrar en la sala miro a Lucy asombrada, la chimenea estaba encendida y hacia un intenso calor en el cuarto, "Lucy te has vuelto loca estamos en verano".
La joven castaña sonrió, le cogió de la mano y la condujo junto a la chimenea, hacia una gran cesta de mimbre de donde provenía a aquellos quejidos.
Al mirar al interior, lo ojos de Amy se abrieron como platos y miro a su novia boquiabierta incapaz de pronunciar una palabra.
Lucy sonrió al ver su reacción, "estos son Tino y Tina", dijo.
Amy no podía apartar los ojos de aquellos escandalosos cachorritos, se veían muy tiernos e indefensos. No tendrían más de quince o veinte días, aún no habían abierto los ojos. Estaba en frente de uno de los sueños de su vida, desde que era una niña siempre había querido tener un pastor alemán, pero ¿cómo podía saber Lucy aquello?, jamás habían hablado del tema.
Se volvió hacia su novia, “Lucy esto es....".
La joven de ojos azules la interrumpió, “eso es tu regalo de cumpleaños”, dijo sonriente.
“¿Pero, como sabes que esto es una de las cosas que siempre he deseado?, preguntó la rubia confundida.
“Me lo dijo tu tío Erick", respondió Lucy.
"¿Mi tío Erick?, no entiendo nada Lucy, ¿de qué conoces tú a mi tío Erick?", Amy estaba cada vez más confundida.
La joven castaña miró divertida a su novia, “quería regalarte algo muy especial para tu cumpleaños, cuando estuviste inconsciente en el hospital tu tío vino a visitarte y hablamos un buen rato, y él me dijo que uno de tus sueños desde que eras niña, era tener un pastor alemán. Me puse en contacto con un criador y en estos momentos sólo tenía a estas dos preciosidades, a las que estaba criando a biberón porque su madre había muerto en el parto. He pensado que te gustaría criarlos a ti, y así que......aquí estamos los tres”.
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Solo cuando estoy contigo
RomanceLucy una joven pintora enamorada del hombre de su vida, todo cambia cuando matan a alguien dentro de su casa, y para hallar al responsable aparece Amy una joven oficial altamente capacita en el tema de crimenes, de la cual Lucy se enamora, pero p...
