Agua.
Fue lo único que pude notar al comenzar a despertar, la luz y lo blanco del lugar quemaban mi vista, por lo que me fue difícil el abrir los ojos y adaptarme. Suaves caricias se repartían por mi torso, apenas oía el salpicar del agua y el movimiento de esta, claro que había algo extraño allí.
Mis trémulas manos tantearon hasta tocar algo, se movía, con los ojos entreabiertos vi una tonalidad de piel, luego miré a mi derecha, ojos verdes, cabello castaño, blanca sonrisa. Alexis.
Rápidamente abrí los ojos bien y miré todo, estaba en una tina, en el baño, el baño de Alexis. Si estaba allí... debía de estar desnudo. Efectivamente, al bajar mis manos pude comprobarlo.
Él me había desvestido. Me había visto desnudo. Estaba desnudo... desnudo frente a él, desnudo tomando un baño frente a él. Él bañándome.
Maldije en mi mente, me había mareado un poco por mis repentinas acciones, pero, luego de pensarlo bien, le empujé, pero comenzaba a hundirme, mi espalda se resbalaba y con dificultad me sostenía del borde de la tina con mis manos, exasperado gemí, cerrando los ojos y apretando los dientes, suplicante por ayuda, sus brazos volvieron a agarrarme y sentarme nuevamente.
— A-Alexis... No... ¿Por qué?
— Pensé que estaría bien que tomaras un baño. Estabas llorando y no despertabas, te veías inquieto... ¿puedo saber acerca de ello?
Mientras, inevitablemente él me seguía poniendo jabón encima, yo bajé mi mirar.
— Pesadillas... — musité. — Me viste... desnudo, ¿verdad?
— Claro. Muy bonito y rosadito tu cosito...
Enrojecí, mirándole a los ojos con el rostro en una indescriptible expresión.
Estaba perdido, totalmente, él ya había visto y tocado esa zona, ¿qué le faltaba?, ¿chuparla?, no, no, no, no más.
— Y-yo... no, no, tú...
— Está bien, está bien, no es como si fuese la primera vez que vi uno, yo también tengo; peludito y todo — bromeó mientras reía.
— ¡Sucio!, cállate y... y vete... sí, sí, vete de aquí...
— Pero te caes...
— Bu-bueno, ¡pues me bañas y te vas!, pero... pero de que te vas, te vas... — me estaba acelerando demasiado tal vez. Pero en realidad sentí vergüenza en aquel momento. — Y... no es rosadito... — susurré lo más bajo que pude.
— ¡¿Ah no?! — al parecer me oyó. — Pues no lo vi bien, déjame revisar...
Adquirió una posición acercándose más a la tina, en donde, cuando su rostro estuvo suficientemente cerca al agua, entré en pánico y levanté una mano, que sin temor empujó su cabeza desde atrás y le hizo impactar con el agua; rápidamente retrocedió con el rostro empapado y tosió pasándose las manos por los párpados.
— ¿Desde esta hora ya estás tan violento? — cuestionó mirándome con una sonrisa mientras yo volvía a perder el equilibrio en la tina y me resbalaba nuevamente.
— ¡Alexis! — grité aferrándome del borde de la tina mientras él volvía a acomodarme.
Y es que de verdad, malditas piernas. ¡Y maldito yo!
— Todo está bien, tranquilo, — susurró él. — yo estoy aquí, para ti. Para protegerte.
Enrojecí y miré directamente a sus ojos, él era tan perfecto y yo... una basura, ¿cómo competir con eso?, ¿cómo era que alguien como yo había llegado a "gustarle"?
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Anquilosis
Teen FictionTal vez "amor" es una palabra muy complicada para alguien que ni sus propias piernas puede sentir. Tuvo una vida complicada, en donde toda cosa aparentemente buena que se manifestaba a su alrededor pronto perecía, por eso ni sus propios sentimientos...
