Capítulo 16

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¡Ah! Ya pasamos las 1K lecturas... de verdad muchísimas gracias, a todos, me enorgullecen en serio, los amo.

En éste capítulo va la sorpresa, (?) va a ser Alexis quien tenga su punto de vista y ahdjw... espero que les guste. En verdad no es malo -u- sólo está medio puto. (????)

Besitos en la nalga (?) y disfruten.

Agradezco sus votos y comentarios. ♥

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~ ALEXIS ~

Estar en el hospital no era de las cosas que más me gustaba hacer, la comida era horrible, las enfermeras iban y volvían, ponían sueros inyectados en mis muñecas, revisaban mis signos vitales todo el tiempo.

¡Sí, estaba vivo!

Tal vez... lo único bueno de eso era el estar con Jordan, aunque de alguna manera me sentía mal al saber que era mi culpa que lo hubiesen golpeado y que las marcas no desaparecieran de su rostro; saber que era mi culpa que llevara varios días perdiendo clase. A pesar de ser indiscutiblemente inteligente, inclusive más que yo. Cosa que me causaba celos de alguna u otra forma.

Pero allí estaba, soportándolo bastante bien como para ser verdad. Recibía constantes visitas de mi madre, Domingo y James; además Jordan venía temprano en las mañanas y estaba allí hasta la noche, cuando yo me dormía. No iba a acostumbrarme a eso, quería salir de allí.

Pasaron unas tres semanas, sí, pasé el año nuevo en el hospital junto a Jordan y mis padres, no fue tan malo después de todo, nos permitían comer comida que no era la asquerosidad del hospital. Aunque debía admitir que el puré de papa no les quedaba mal. Sí, sí, le había tomado cariño a esa mierda. Era lo único que llegaba a saber mínimamente bien.

Ese día se suponía que me darían el alta al fin, Jordan estaba junto a mí, con sus ojitos brillantes, emocionado tomándome de la mano, esperando a que llegara mi madre con mi ropa para que me vistiera y pudiera irme. Era viernes ya, por lo que tendríamos todo el fin de semana disponible.

Tal vez luego de eso mi madre me presentaría lo que sería mi nueva casa, en donde viviría con Jordan. El plan original era comprarle la de Jordan a la señora Loraine.

Pero ahora ella me odiaba a mí también.

Lo había demostrado, incluso dejando una cicatriz en mi cuerpo.

Es que había sido un estúpido. Todo fue por querer estar con ella... sí, en términos de sexo. Ella era muy bonita, pero me di cuenta de que su personalidad apestaba. Y con el tiempo, a pesar de no ser ese el plan que ella tenía, para pagarme de maneras divinas, y además asegurar al fin mi primer puesto académicamente, el que se aferró emocionalmente a aquel pequeño individuo fui yo. Su tristeza me conmovió, cada uno de sus pequeños actos era tierno. Y poco a poco, me di cuenta de que me gustaba como era. Sí, no mentía al decir que me gustaba.

Aunque cualquiera pensaría eso.

Nunca había tenido alguna experiencia con un hombre. Pero me fue inevitable ser cautivado por él. Cuando vi su intimidad por primera vez, cuando nos besamos, la sensación era extraña. Cosquilleos, espasmos, similar a la emoción de un niño pequeño al recibir algún tipo de regalo. Pero me acostumbré a ella y comencé a temer perderlo. Él decía que moriría. Ese era el plan de esa bruja, pero yo ya no quería seguir. Era demasiado cruel para ser cierto.

Y gracias a eso casi fui asesinado.

Nadie puede tener idea de lo que arde una maldita puñalada en el abdomen, era horrible recordar, me sofocaba, ardía, dolía. No hubo nadie en la calle a esa hora que pudiera socorrerme, por lo que, recargándome de las paredes, dejando un rastro de sangre, luego de un buen tiempo llegué a casa y allí, ya no supe más.

AnquilosisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora