Hehehe... holi. (?) Bueno, hoy, estoy de buenas, así que me adelanto un día en la publicación, (ámenme... ahre) y de paso, les doy las gracias por leerme, porque ya pasamos las 2K lecturas y bueno, está chido eso, (?) de verdad los aprecio.
Además, porque hoy he llegado a los 100 seguidores, y eso se le suma a mi felicidad, así que éste es mi regalo para ustedes. <3
Nuevamente, gracias por leerme, y por sus votos y comentarios.
Ojalá lo disfruten.
~♠~
Íbamos a la casa de la madre de Alexis.
¿Por qué? No tenía ni la más mínima idea, pero no me molestaba, de hecho sería bueno ver a Clarise. De seguro se emocionaría por el logro de su hijo.
Sin embargo, nos detuvimos en una esquina por unos minutos; James salió del auto e ingresó a una tienda, unos cinco minutos después, regresó con una bolsa.
Ingresó al vehículo y comenzó a repartir lo que parecían ser helados, incluso para el conductor, diciéndole que no se apresurara y que para evitar accidentes, primero comiera su helado.
Yo no hice más que agradecer y, bueno, hacía años no probaba un helado así que me costó abrir el empaque en el que venía, por lo que Alexis terminó por ayudarme y volví a dar las gracias. Era una paleta, de color azul, acerqué mi boca y sin saber qué hacer, le di un mordisco, —bastante mala decisión— mis dientes dolieron y sentí mi lengua congelarse. Me quedé quieto, seguramente con una expresión de pánico en el rostro.
Todos cesaron su amena conversación para voltear a verme. Alexis fue el primero en comenzar a reír. Luego siguieron los demás.
— ¿No sabes comer una paleta? —cuestionó el castaño. Yo negué. — No debes morderla tan pronto, primero chupas, ten cuidado de que el líquido no chorree tus manos, de ser así le pasas la lengua y luego, cuando sientas que no está tan duro y tan congelado, puedes comenzar a morder, pero de a poco y con cuidado. —Instruyó, provocando más carcajadas de los demás.
Asentí y terminé de pasar el trozo que tenía en la boca, luego, tal vez con un cuidado exagerado comencé a pasar mi lengua por allí, seguramente con la preocupación en el rostro.
Todos me miraban, como si se tratase de algún espectáculo. Se sentía incómodo, sin embargo no dije nada.
Seguí con mis intentos de comer en silencio. Y de hecho, todos estuvimos en silencio por un buen rato.
Por primera vez en el día, tuve la idea de detallar al conductor a fondo; era un hombre de no mucho más de veinticinco años, sus ojos se me hicieron bastante conocidos. Azules. Miré a la rubia a mi lado y entonces supe que tenían los mismos ojos. Luego volví a mirarlo a él, su cabello era casi rubio, recogido en una pequeña —muy pequeña— y graciosa coleta, tenía algo de barba marcada, pero corta, incipiente y algunas pecas en las mejillas, su nariz era pequeña y sus labios rosados, se parecía tal vez demasiado a Sunday. Pensé que sería su hermano, del que me había hablado la vez anterior.
Y entonces todos comenzaron a terminar con sus paletas, —excepto yo, claro, que me quedé un rato más intentando terminarlo— el auto se puso de nuevo en marcha y la conversación inició de nuevo.
Y descubrí que no me equivoqué al pensar que el hombre al volante era el hermano de Sunday al oírla llamarlo "hermanito." Parecían tener una excelente relación y además James parecía conocerlo bastante bien de igual manera, tal vez ellos tres eran quienes más palabras compartían, no digo que Alexis no lo hiciera, pero a diferencia de todo lo que hablaban ellos, él no decía mayor cosa. Y yo... sólo escuchaba, sin decirles nada.
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Anquilosis
Teen FictionTal vez "amor" es una palabra muy complicada para alguien que ni sus propias piernas puede sentir. Tuvo una vida complicada, en donde toda cosa aparentemente buena que se manifestaba a su alrededor pronto perecía, por eso ni sus propios sentimientos...
