Capítulo 20

2.3K 147 1
                                        

Por fin llego a mi departamento, cuando entro, le lanzo besos y uno que otro cariñito, me cambio y voy hacia mi pequeña cocina a hacerme algo de comer, busco pan, mantequilla, jamón y queso para hacerme un par de sándwiches que los acompaño con jugo de naranja.

Hago zapping en la televisión pero nada me interesa mucho y es ahí donde decido que mi día ha acabado. Entro a mi habitación pensando en que mañana me espera un largo día.

Entro a la oficina como ritual de cada día, dejo mi bolso enciendo el computador y subo a cafetería.

—Buenos días, mi niña

—Buenos días doña Consuelo.

—Pero niña, ¿Tú qué te haces? Cada vez estás más linda

—Doña Consuelo—rio— eso lo dices tú, mira que eres de las mías. Quien sabe que dirán los demás de mí.—concluyo

—¿Desde cuándo te importa a ti lo que digan los demás?

—Espera, deja que lo piense— Tomo unos segundos haciendo el ademán de que pienso— Desde nunca

Respondo y reímos

—¿Lo de siempre?—pregunta formalmente

—Por favor.

Se toma su tiempo sirviendo mi café y me lo entrega con mis galletas saladas.

—Pues mira mi Scarlett, sé que a ti no te importa lo que piensen los demás pero... El otro día o más bien todos los días he visto a alguien muy atento a tus movimientos

—¿Ah, si?

—Si, y ni te imaginarás quién.

—Mmm nop, dime ¿quién?

Me ha picado la curiosidad, debo admitirlo

—El jefe Tomás—dice en un susurro casi que inaudible inaudible— lo he visto en los pasillos sin que tú te des cuenta. Y lo chistoso es que pone una cara de enamorado. El muchacho muere por tí.

No puedo evitar no sonreír ¿Cómo no me he dado cuenta? Me gusta saber que no puede no dejar de mirarme. Sé que muchas veces me lo ha dicho. Sé que el hace todo tipo de hazaña en el tiempo de trabajo bien sea para darme un beso y hasta incluso dedicarme canciones.

—Pero mira tú, esos ojitos soñadores también sienten lo mismo.

Miércoles, ¿Ya he desconectado de nuevo con el mundo?

—No pienses cosas que no son eh,. Mira que conozco esa cabecita y está a mil revoluciones por hora.

—Mi niña estoy vieja, pero no tonta. A ti también he visto suspirar por él. Sólo quería comprobar mi punto

Ajá, y ahora ¿Qué?

—Bueno, tengo que marcar tarjeta. Nos vemos luego

—No te escondas niña, nos vemos.

Debemos ser un poco más precavidos en el almacén, pero ese pensamiento no deja que mi sonrisa se apague y me entusiasme más a trabajar.

Manos a la obra.

Estoy con Hannah montando una exhibición de juego de niños. No es que este sea exactamente lo que deba hacer, mi trabajo es estar pendiente de que los pasillos estén en orden, los asesores presten un buen servicio al cliente. Pero no puedo solo dedicarme a eso, por eso aquí estoy con Hannah, más perdidas que la mamá del Chavo pero tratando de armar una pista de carreras

—Ya veo el por qué los niños aman tanto estás cosas.

—Estoy segura que un niño lo puede armar más rápido que nosotras

Reímos

—Así que jefe, usted...

—Hannah, llámame Scarlett.

—Esta bien jef... Scarlett, ¿Usted...

—Puedes hablarme de tu, no te rajes, deja formalidades para después

—Déjame terminar una frase—Dice en medio de la risa—... Te estás pareciendo a Tomás, digo el Jefe

Si supieras las cosas en las que me estoy pareciendo a él

Bueno me ibas a preguntar algo, cuéntame

—Eh, si, bueno, veras. Se que las políticas de la empresa no están en contra de las relaciones entre los empleados ¿verdad?

—Si, siempre y cuando muestran respeto en el horario laboral.

—Bien, el caso es que hay alguien que me gusta...y ese alguien es de acá — muerde su labio con nerviosismo.

—Anímate a decírselo, las mujeres a veces tenemos que tomar la iniciativa, no siempre son los hombres.

—Ya lo hice, ya se lo dije. Y sé que tú llevas una excelente relación con él, por eso es que me animé a decírtelo. Ayúdame ¿si?

—No me gusta ser media....

—Por favor Scarlett, por favor— ruega.

Suspiro

—Dime ¿Quién es?— me rindo al fin

—Tomás, el jefe Tomás.

La miro y no estoy segura de haber oído bien. Esto no me
Puede estar pasando a mí. No a mí.

Claro que me está pasando a mí. Lo estoy viviendo ahora, mi respiración se ha vuelto dificultosa, necesito aire, necesito salir de aquí.


Te elegí para SIEMPREDonde viven las historias. Descúbrelo ahora