Capítulo 24

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Veo la sorpresa registrado en su rostro y yo trato de reprimir una sonrisa que amenaza con salir

—¿Me quieres?—pregunta todavía con ojos como platos

—Te quiero—replico

—Repítelo

—Te quiero

—Otra vez

—Te quiero

—De tantas palabras que pueden existir ahora tengo mis dos favoritas. Vuélvelo a decir

—Te quiero—susurro

—Debo ser el imbécil más afortunado de la tierra.

—Eso de imbécil que no te queden dudas.

Reímos a la par.

Después de una larga sección de besos y demás cenamos pizza y de postre helado, nos hemos puesto nuestros pijamas y ahora nos encontramos acostados en la cama dándonos mimos y uno que otro beso perezoso

—Te sientes preparada para decirme qué fue lo que ocurrió en la oficina hoy

Me tapo la cara con ambas manos, la verdad es que siento un poco de vergüenza hasta conmigo misma.

—Hannah, me confesó lo que siente por ti, y yo, yo... Me dejé llevar por el miedo o la inseguridad. No sé ¡Agrrrr! Soy una tonta.

Siento como se ríe y sigue consintiendo mi Cabeza

—No te rías— lo pellizco juguetonamente

—Hey, que abusiva—toma mi mano y las aparta de su costado—Mira nena, lo de Hannah no es nada, ella es una simple empleada y yo a la que quiero es ti ¿Entiendes? A ti.

—Lo sé, lo sé. Pero es que yo también soy una simple empleada.

—Es diferente, yo te conocí a ti antes de ser mi empleada— hace una pausa— Estaba pensando en hacer oficial lo nuestro... Quiero que sepan que estamos juntos, no quiero seguir besando a mi novia a las escondidas

—Oye. Pero si eso lo hace más interesante.

—Yo sé que cosas son mas interesantes y todas tienen que ver contigo.

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Suaves caricias en mi espalda hacen que despierte, abro mis ojos perezosamente y me encuentro con un Tomás vestido de un impoluto traje negro, huele maravillosamente bien como a ¿Menta? ¿Hierba recién cortada? Aún no lo sé bien. Me mira con esos preciosos ojos miel y me da un tierno beso en los labios.

—Buenos días hermosa

—Buenos días bombón — ríe ante mi saludo

—En poco menos de cinco minutos viene el chófer por mí. Sólo quería despedirme de mi hermosa chica, así que apresúrate a darme un beso—me da un cachete en la nalga y yo encantada acerco mis labios a los suyos. Su lengua se entrelaza con la mía y antes que nos demos cuenta estamos jadeando por falta de aire.

— Eso si que son buenos días- le digo a escasos centímetros de sus labios Y soy bendecida con una hermosa sonrisa

—Me tengo que ir, prométeme que el jueves estarás aquí cuando llegue

—Te lo prometo.

—Te quiero

—¿Siempre?

—Siempre

Me da un último beso y antes de que pueda si quiera respirar se va.

Me quedo sola en la inmensa habitación, veo la hora en el reloj que esta en la cómoda 4:35am, la verdad es que ya no tengo pizca de sueño por lo que me levanto hago la cama, voy al baño y me cepillo los dientes. Organizo la ropa para el trabajo y una vez lo hago bajo a la cocina a preparar café al tiempo que me dirijo a la sala de estar, conecto el iPad y encuentro piel canela de Andrés Cepeda y la pongo a un volumen medio.

Sirvo mi café y me dirijo al cómodo sofá que Una vez allí y con la música de fondo me relajo. La verdad es que el apartamento se siente demasiado vacío sin el.

Termino mi café por lo que dejo la taza en la mesa de centro que hay a unos pocos centímetros de distancia.

Un sobre de manila llama mi atención, mi ceño se contrae. Yo sé que Tomás es desordenado pero no en cuanto a documentos se refiere. Tomo el sobre dispuesta a llevarlo a su oficina, no me gusta andar de fisgona, pero al memento que lo tomo todo lo que hay dentro de cae por lo que todos los documentos se esparcen como si no hubiera un mañana

—Serás bruta mujer—Me arrodillo y mis ojos inmediatamente recaen en una peculiar hoja de papel periódico.

Accidente automovilístico deja 3 muertos y un herido

Mi cuerpo automáticamente se pasma.

Esto tiene que ser una maldita broma.

Tomo el resto de hojas y me dispongo a leer detenidamente. Es ahí donde siento que todo mi mundo se desmorona. Siento mi cuerpo temblar por el llanto que se avecina. No puedo creer lo que estoy leyendo y sobre todo, no puede ser Tomás el hombre que terminó de destruir mi familia.


Te elegí para SIEMPREDonde viven las historias. Descúbrelo ahora