"Presentimientos."
Megan.
Me hubiese encantado responder con la verdad, pero incluso yo comenzaba a dudar sobre eso. Una cicatriz de este tamaño no se provoca por un accidente en los juegos de un parque para niños.
Mamá y Zac tenían esa horrible costumbre de creer que era muy ingenua. Sé lo que significa esto, pero jamás me atreví a preguntarle a mamá, sabía que si me lo ocultó durante años no me lo diría ahora solo porque así lo quería.
─Mamá dijo que ocurrió en el parque.
Asintió fulminándome con la mirada. A veces olvidaba que mi esposo era bastante inestable, podía estar feliz y pasar a la furia total.
─ ¿Cómo?
─No lo sé.
─Es imposible que no recuerdes algo como eso.
─Eso mismo le dije.
Dejó su café a un lado y me observó detalladamente.
─Pero me dijo que me desmayé al ver la sangre.
─ ¿No te contó cómo sucedió?
─No─ musité.
─Y ¿nunca te dio curiosidad saberlo?
─no en realidad─ mentí.
─Por supuesto que no.
─ ¿A qué te refieres?
Sonrió.
─Termina de desayunar─ se levantó y acomodó su corbata─. Saldremos.
(...)
Tomó mi mano con tanta delicadeza, como si tuviese miedo a romperla, estaba actuando de manera diferente, parecía el mismo hombre con el que me casé, el mismo amoroso y cariñoso
Nos encontrábamos en el auto de camino al médico. Ya sabía cuál sería el resultado de cualquier análisis que me hicieran, había descuidado mi salud desde que los síntomas y malestares pasaron... aun sabiendo que no debía.
Vómito, mareos, y un desmayo en esta semana ya era señal de que necesitaba visitar un médico, y al parecer no era la única que lo había notado. Zac insistió toda la semana en que deberíamos acudir a un chequeo, aprovechando la cancelación de su viaje.
─Frank Russel es el médico de cabecera de la familia.
Dejé de ver los edificios que se quedaban atrás con rapidez para posteriormente desaparecer a medida que el auto avanzaba.
─Él nos dirá que te pasa.
─No me pasa nada.
Las fiebres volvían, eso era lo que pasaba.
─Pues eso lo veremos.
Negué. Era difícil, muy difícil tratar con él. No entendía por qué había cambiado tanto.
─Hola, Megan soy Frank.
Sonreí al mismo tiempo que estrechaba su mano. Contuve mis deseos por hundir mi mano en su negro cabello rizado.
─Es un gusto, doctor.
Negó.
─Llámame Frank.
─Frank, no se coquetea con mi mujer─ advirtió con cierta burla Zac.
─Lo siento, pero sabes que está en mi naturaleza, amigo.
Después de hacer muchas preguntas en cuanto a síntomas y malestares, procedió a tomar su estetoscopio y pedirme de manera amable que me sentara en la camilla que estaba al fondo. Siempre había tenido la curiosidad de escuchar el latido de mi corazón, o el de cualquier otro.
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Despiadado ©
RomantizmSu mirada era más fría que un tempano de hielo. Estaba claro que le gustaba verme sufrir. Su pasatiempo favorito era ver mis lágrimas correr. ¡ADVERTENCIA! Esta obra tiene lenguaje vulgar (palabras altisonantes), maltrato físico y contenido sex...