–Narra Alissa–
La tenue luz de la mañana se filtraba por la cortina de la ventana, dándome directamente en los ojos, así que me tapé el rostro con la sábana blanca. Primero tardé unos segundos en ubicarme, pero después todo me llegó de golpe.
Quité la sábana y abrí los ojos como platos, para enseguida voltear a mi derecha. Seis estaba profundamente dormido; con el cuerpo abarcando todo el sillón. Los brazos le colgaban a los costados, descansaba su cabeza hacia atrás en el respaldo, y sus largas piernas estaban completamente estiradas hacia adelante. Se veía demasiado tranquilo.
En ese momento, no sabía qué hacer. ¿Debería despertarlo? ¿Debería intentar escapar? me estaba muriendo de hambre, y él está tan dormido como un muerto, así que no creo que despierte en un buen rato. Me da tiempo de bajar a la cocina, tomar algo rápido, y volver hasta aquí.
Sólo espero no empeorar el asunto, no quiero que piense que intento escapar, porque aunque eso sea lo que quiero, no tendría a dónde ir. Ni siquiera sé en dónde nos encontramos exactamente.
Me escabullí gateando por el colchón hasta llegar a la orilla delantera, bajé de la cama, y una vez que me encontraba de pie, avancé lo más lento que podía hacia la puerta.
Aguantaba la respiración intentando no hacer ningún ruido, y por dentro sólo rezaba por que no despierte. Fue entonces, cuando me dio un ataque al corazón al notar por el rabillo del ojo un leve movimiento. Era Seis, por supuesto.
Me quedé helada y llevé una mano a mi rostro cubriéndome la boca. Estuve a punto de soltar un grito. Esperé unos segundos con el corazón a mil, y por suerte, seguía escuchando la calmada respiración de Seis. Cuando volteé me percaté de que sólo había cambiado de posición el brazo.
Volví a avanzar, y contaba en mi mente los pasos que daba. Siete, ocho, nueve, diez, once, doce, y por fin. Estiré mi mano y la posé sobre la perilla redonda, girando tan lentamente, que sentía que no la estaba moviendo en realidad. Tardé varios segundos, y cuando ya no giraba más, jalé la puerta hacia mí.
Dejé el espacio suficiente para que pasara mi cuerpo, y puse un pie afuera, luego la mitad de mi cuerpo, y todo lo demás sucesivamente hasta que ya había salido. Sentía mis latidos contra el pecho mientras caminaba a lo largo del pasillo. Tengo que darme prisa, será algo rápido y ya. Bajé silenciosa los escalones, y al llegar, me quedé muy quieta examinando el lugar.
Del otro lado del corredor principal, había una entrada sin puerta en forma de arco, y supuse que sería la cocina, así que me dirigí hasta allí sigilosamente. Parecía una habitación oscura, y a simple vista no distinguí ningún refrigerador, ni un taburete, ni una mesa; era más como una sala de estar. Entré. Habían tres sillones, una chimenea apagada y polvorienta, una gran alfombra roja, y libreros llenos de fotografías. Al lado de la puerta había un interruptor así que lo presioné.
La luz iluminó la habitación enseguida. Tenía paredes de un tono azul perla apagado y olía a polvo. Principalmente, uno de los libreros llamó mi atención; el que estaba en la esquina del lugar. No tenía un solo libro, sólo fotografías y adornos de cristal. Mis pies avanzaron hasta éste. En verdad eran muchas fotos, y todas con un marco dorado.
En la mayoría de ellas, había una chica, quien parecía un par de años mayor que yo, posiblemente tenga unos veinte. Seis estaba con ella, y los dos sonreían a la cámara. En algunas se veían más jóvenes, y en otras cuantas salían acompañados, pero al instante noté una cosa; eran muy parecidos. Tenían que ser familia, ella era como la versión femenina de Seis.
Mirar todas esas fotos era algo extraño, porque era un Seis totalmente diferente. No sólo por la edad; en las fotografías él se vía en realidad feliz. Ése, y el que yo he visto, ni siquiera parecían la misma persona.
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Damned ∙ libro uno
FanfictionDamned es una trilogía que narra la dura vida de un criminal apodado "Seis" quien oculta secretos y carga el peso de un pasado oscuro que lo atormenta cada día. Cuando por error se topa con Alissa, una chica quien no sabe lo que es un verdadero prob...
