Capítulo 14

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–Narra Seis–

    Me dirigí rápidamente hacia el auto esperando que no fuera un maldito East Avenged. Vehículo rojo, semi-nuevo, y nos estaba siguiendo.  Tenía que ser uno de ellos. Al acercarme, la puerta del conductor se abrió y bajó un tipo castaño varios centímetros más bajo que yo. Mantuve el ceño fruncido y me aproximé a él.

   –¿Quién eres, y qué demonios quieres? –cuestioné posando mi mano sobre el arma que llevaba en los pantalones.

  –Entonces tú eres Seis –el chico habló con recelo sin contestar mi pregunta. Mala decisión. Lo tomé por el cuello de la camisa y lo obligué a mirarme directo a los ojos.

   –No voy a preguntarlo dos veces –gruñí con brusquedad. Pero justo en ese momento, otra puerta se abrió a mis espaldas. Volteé para encontrar a Alissa corriendo en dirección nuestra.

   –¡Lucas! –masculló.

   –Vuelve al auto –ordené con la voz grave lanzándole una mirada dura y solté al tipo para señalar el jeep. Ella se quedó helada y clavó los ojos en mí.

   –No Alissa. Vendrás conmigo. –interrumpió el tal Lucas.

   Cerré el puño con fuerza, y la miré amenazante. No me importa quién es este tipo, ella no se va a ir con él.

   –Seis déjame explicarte –dijo Alissa con un hilo de voz.

   –Regresa al auto –repetí arrastrando las palabras una por una. No necesito ninguna explicación. Los problemas deben eliminarse, y él es un problema.

   –Tú no vas a decirle qué hacer, yo soy su hermano y va a irse conmigo –Lucas me dio un empujón retador, pero al instante coloqué mi antebrazo en su cuello y lo impulsé hacia atrás haciéndolo golpear en seco la puerta del vehículo rojo. Alcancé a oír el grito ahogado que pegó Alissa apenas lo toqué.

   –Lárgate de aquí antes de que te deje inconsciente –amenacé entre dientes a su oído. Pero en eso, ella se acercó y posó la mano sobre mi hombro para hacerme retroceder.

   –Déjalo ya  –pidió con la voz temblorosa, y antes de soltarlo agregué en un fuerte susurro.

   –Quiero que te vayas exactamente por donde viniste.

   Di dos pasos atrás sin dejar de observarlo con ira y él me devolvió la mirada, muy retador.

   –Oblígame –impuso en voz baja. En ese instante, pude haberlo matado si no hubiera sido por ella. La furia en mí surgió incrementando cada vez más y me abalancé hacia él de nuevo, pero Alissa se interpuso entre los dos colocando una mano en mi pecho y una en la de él.

   –¡Lucas! ¿Quieres callarte? –susurró fuerte mirándolo. Intenté mantener la calma. Es su hermano, si me salgo de control esto no va a acabar bien.

   –¿Qué rayos te pasa Alissa? Ven conmigo antes de que llame a la policía –dijo él tomándola del brazo, pero yo enseguida hice lo mismo y la jalé hacia mí.

   –No Lucas –musitó resignada.

   La tensión era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. Sin apartar la vista del chico, acerqué mi rostro al de ella lo más que me era posible.

   –Haz lo que te dije –susurré entre dientes–. Ahora.

   –Seis tengo que hablar con él, antes de que algo malo suceda –Alissa susurró devuelta.

   Esto podría haber estado planeado. Ella pudo haberle dicho que nos siguiera, así que no sabía si debía confiar en ella. Lo hacía, era evidente, pero no debería. La solté y me alejé un poco intercambiando miradas duras con Lucas.

Damned ∙ libro unoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora