–Narra Seis–
El número parpadeante en el reloj despertador; que había estado observando desde hace un par de horas, cambió marcando las cuatro en punto de la mañana. Me encontraba en el sillón junto a la cama, y no me había movido desde que desperté a la una. Tomando en cuenta que logré asimilar el sueño a las once de la noche, había dormido apenas dos horas.
La habitación era consumida por una obscuridad pura e intensa, haciendo que la luz de los números en el reloj pareciera diez veces más luminosa. La penumbra era tan penetrante que casi podía sentirla irrumpiendo en cada uno de los poros de mi piel.
Mi mente era una combinación de pensamientos que se contradicen y preocupaciones capaces de sofocarme. Por un lado Alissa no ha vuelto a recibir ninguna nota, pero de cualquier modo la situación en la que estamos es igual de peligrosa. Charles no mencionó nada acerca de ella, sólo dijo que nos veríamos para hablar del contrato, y siendo realista, es muy probable que sus intenciones sean otras con respecto al negocio. Tal vez quiere buscar la manera de colocarme entre la espada y la pared para obligarme a escoger el camino seguro; uno que desde luego no incluiría a Alissa cerca de mí.
Aquí es donde entra aquel dilema que me mantiene despierto la mayoría de las noches. Yo no escogería el camino más seguro si éste implica no poder verla a ella. Arriesgaría todo, nadaría a contra corriente, faltaría al honor de mi puesto como beta en los Savage Rogue, y dejaría todo lo que tengo para poder tenerla junto a mí. ¿Y por qué? No lo sé. Mi obsesión con ella ha llegado al punto en que se volvió incluso ridículo. Jamás habría faltado a mis obligaciones en la pandilla por una chica, y ahora de pronto con la llegada de ella me comencé a comportar como un completo idiota; tal como Roland me lo dijo.
Entonces, ¿qué es esto? No es más un simple capricho mío, esa idea dejó de ser válida desde el momento en que asesiné a Sanders para protegerla. ¿Pero entonces qué es? Mi mirada se encontraba perdida en la nada mientras trataba de averiguarlo. En el preciso momento llegó a mi mente aquel recuerdo de mi madre que había estado tratando de olvidar. Cada vez que Alissa reía, o me miraba con esos cálidos ojos, el recuerdo aparecía dentro de mi cabeza como si fuese un recordatorio, y la famosa pregunta venía en paquete. Maldita sea, ¿Qué es el amor?
[Flashback]
Las lágrimas caían de mis ojos aunque trataba de detenerlas, pero no estaba triste, esa molesta punzada en mi pecho era provocada por la ira que me invadía. La vida no es justa, eso es lo único en lo que podía pensar, y era una frase a la que decidí aferrarme para tener una respuesta a las cosas horribles que le ocurrían a mi madre.
De pronto; al otro lado de la puerta que me separaba de ver la espantosa escena, se escuchó el característico sonido de un vidrio roto que me hizo exaltar y encoger los hombros como reflejo.
–¿¡Dónde demonios las pusiste ahora!? –papá gritó con la voz ronca. Llevaba horas buscando las llaves del auto y no podía encontrarlas en ninguna parte, mas para mí sólo había aprovechado la ocasión para maltratar a mamá. Comenzaba a creer que disfruta de verla sufrir.
–¡Yo no las tomé! –ella gritó de vuelta; no tan escandalosamente pues el miedo se había apoderado de su voz.
–¡Mentira! –papá declaró con agresividad. Podía oír cómo rebuscaba en toda la habitación poniendo el lugar de cabeza. A continuación escuché a alguien aproximarse hacia la puerta, por lo que retrocedí abriendo los ojos como platos.
Mamá abrió con el rostro cabizbajo y cerró detrás de ella para toparse conmigo al girar. Su labio inferior estaba roto y sus brillantes ojos verdes lucían tristes.
ESTÁS LEYENDO
Damned ∙ libro uno
FanfictionDamned es una trilogía que narra la dura vida de un criminal apodado "Seis" quien oculta secretos y carga el peso de un pasado oscuro que lo atormenta cada día. Cuando por error se topa con Alissa, una chica quien no sabe lo que es un verdadero prob...
