–Narra Seis–
Le di otro sorbo a mi botella recargando el hombro contra la pared. Aún no había rastro alguno de Frank Blumer; el objetivo de esta noche. Volteé a mi derecha, Bruce y Mitch estaban del otro lado del lugar buscando con la mirada al chico. Yo hacía lo mismo, pero comenzaba a creer que no estaba aquí.
Mierda, tenemos que encontrarlo. Ese maldito nos la va a pagar.
De pronto, mis ojos volaron hacia el otro extremo de la abarrotada habitación. No había señal alguna de Blumer, pero en vez de eso, allí estaba esa chica rubia de nuevo. Sólo que ahora no se hallaba sola, la acompañaba un tipo de estatura promedio y aspecto de fracasado.
Desde que la vi bailando disparatadamente llamó mi atención. Era como si hubiese resaltado de entre todas las demás personas de una manera inusual. Parecía perdida, como si no supiera qué hacer en este lugar. Noté el cálido color azul cielo de sus ojos, era un tono paliativo, muy parecido al del océano.
Estaba casi seguro de haberla visto antes. No sé cuándo, ni dónde. Se sentía tal como si faltara un pedazo en memoria y esa parte que guarda su recuerdo estuviese incompleta.
El tipo junto a ella no estaba del todo sobrio, notablemente. Y además la miraba como si se encontrase en un desierto sin agua, sediento como un animal. Eso a ella le estaba incomodando. Fruncí el ceño y observé más detenidamente.
Una extraña sensación en mi interior hizo que mi respiración se tornara un tanto más agresiva. Esto parecía alguna clase de deja vú.
Me enderecé y dejé mi botella en la mesa más cercana, encaminándome lentamente sin apartarles la mirada de encima. En verdad se sentía como si ya hubiese vivido esto antes.
Repentinamente, él la tomó con brusquedad del brazo y colocó su otra mano en la cintura de la chica. Ella forcejeó para zafarse pero no consiguió nada. Fue entonces cuando mis ojos se dilataron y me detuve en seco entre la multitud alocada cerrando el puño con fuerza.
[Flash back]
El helado viento nocturno me congelaba la nariz mientras permanecía sentado en el último escalón del pórtico. Éste lugar era un asco, todos fumaban y bebían. Podía ver a Lily bailando a lo lejos, junto con una de sus amigas; Leah. Parecía divertirse, y eso me hacía sentir mucho mejor.
Yo jamás habría venido, sólo lo hice porque ella quería y no podía dejarla sola. A mis quince años de edad tengo la responsabilidad de encargarme de mi hermana, porque no contamos con nadie más. Ella me tiene a mí, y yo a ella. Nuestros padres no son para nada responsables y tengo que hacer algo al respecto.
Estuvo mal de mi parte haberla traído, pero al menos esto era mejor que estar en casa. Papá estaba ebrio otra vez y mamá prefirió encerrarse en su habitación.
Yo no quería ser testigo de otra pelea más, apenas Lily me sugirió venir acepté sin dudarlo un segundo.
El ambiente permaneció algo tranquilo durante un rato más, cuando de pronto, todos comenzaron a hacer bulla a la llegada Taylor McGyfree y su pandilla de idiotas, quienes entraron por la puerta del patio. Siempre han sido considerados los mejores sólo por pertenecer al inservible equipo de futbol americano del instituto. Aún no podía creer que a Lily le guste. No vale la pena, pero ella no va a escucharme diga lo que le diga.
Él es un año mayor que yo, o sea; dos años mayor que ella.
Nunca le quité los ojos de encima. Podía ver cómo la volteaba a ver de vez en cuando, para él todo era un juego, y Lily no iba a darse cuenta. Le susurró algo a uno de sus amigos y todos los demás pegaron una carcajada cómplice como aquellos que traman algo, lo cual no me dio una buena impresión.
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Damned ∙ libro uno
FanfictionDamned es una trilogía que narra la dura vida de un criminal apodado "Seis" quien oculta secretos y carga el peso de un pasado oscuro que lo atormenta cada día. Cuando por error se topa con Alissa, una chica quien no sabe lo que es un verdadero prob...
