–Narra Alissa–
–¿Estabas espiándome? –solté a la defensiva para poder declarar algo a mi favor, pero ni siquiera me prestó atención. Continuó hablando delirantemente enojado, casi sin hacer pausa alguna entre oración.
–Alissa sé quién es ese tipo, y sé que te ves con él a escondidas. Era cuestión de adivinarlo.
–Papá, tú no…
Antes de poder terminar, me tomó del brazo y me llevó con él directo hasta su despacho. Jamás lo había visto así de alterado antes.
–¿Qué te pasa? –grité extrañada. Abrió la puerta; ésta azotándose contra la pared, y luego encendió la luz una vez que me había soltado. Enseguida me llevé la mano al área que había apretado a tal grado que dejó una gran marca roja.
¿¡Qué le sucedía!? Sé que me dijo que no quería volverlo a ver, pero justo ahora estaba exagerando. Mi pulso había aumentado tanto que sentía el corazón retumbándome en la cabeza como si hubiese creado una especie de eco que se podía escuchar hasta en mi mente.
Al instante las palabras de Seis resonaron dentro de mí. “Debe ser él quien te lo diga” ¿pero decirme qué?
Observé a mi padre moviéndose por todo el lugar como un loco desquiciado. Decía cosas entre dientes, pero no entendía nada. Se acercó a su escritorio y tomó los documentos que había estado revisando cuando me fui. Luego abrió uno de sus cajones y los metió dentro de manera agresiva. Acto seguido, volvió a acercarse a mí y me tomó de los hombros. Me exalté ante el contacto y lo miré atenta, ahora comenzaba a asustarme.
–Necesito que entiendas una cosa –dijo en voz baja con el mismo tono agresivo de antes–. Ese tipo es muy peligroso y tienes que alejarte de él. ¿Qué crees que estás haciendo? ¿En verdad piensas que está interesado en ti? Déjame decirte que ese imbécil es sólo un cretino más.
–Tú no lo conoces –gruñí impotente. Se estaba volviendo loco y justo ahora no soportaba tenerlo cerca gritándome como si me creyera sorda, sin mencionar que me daba asco la manera en que hablaba de él cuando no tenía ni idea de quién es Seis en verdad.
–¿Y tú sí lo conoces mucho? Porque entonces no sé qué demonios pasó por tu mente cuando comenzaste a salir con él –hizo una breve pausa tomando un par de respiraciones, quizá buscando la calma en el aire, pero dicho intento falló rotundamente.
Mi gesto se tornó en uno ofendido. No iba a aceptarlo, pero en parte era verdad que yo tampoco lo conocía a fondo.
–¡Por dios! Ni siquiera sabes qué pasa en realidad entre nosotros dos –vociferé antes de que empezara a declarar hechos falsos.
–No me interesa –repuso hablando en un tono tan severo y fuerte que si seguía aumentando pronto se quedaría afónico–. Lo que vi fue suficiente para convencerme de que algo ocurre. ¿¡Tú crees que soy estúpido!?
–¡Yo no…
–Sé qué tipo de gente es, y no es difícil adivinar que sólo quiere abusar de ti –enterró las manos en su cabellera y continuó gruñendo con los dientes apretados–: ¡Por favor, no seas ingenua!
Ya no tenía más palabras para tratar de explicarle o hacerle entender de algún modo todo lo que ha ocurrido. Estaba impresionada por su reacción. Ni siquiera puede saber lo suficiente de él como para asegurar que es un delincuente, ¿O sí?
Negué con incredulidad sin poder figurarme cómo podía estar diciendo todo eso de él. Su forma de hablar era despreciable. No lo conoce en absoluto. No sabe cuál es la situación. Y no me dejará hacerlo entrar en razón.
ESTÁS LEYENDO
Damned ∙ libro uno
FanfictionDamned es una trilogía que narra la dura vida de un criminal apodado "Seis" quien oculta secretos y carga el peso de un pasado oscuro que lo atormenta cada día. Cuando por error se topa con Alissa, una chica quien no sabe lo que es un verdadero prob...
