Capítulo 13

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–Narra Alissa–

[Flash back – Alissa llega a su casa]

   –¿Alissa? –mi madre llamó, y me exalté abriendo los ojos de par en par. Enseguida me di media vuelta.

   –Mamá –contesté en seco sin saber qué hacer. No sabía ni qué decir.

   Para empeorar el asunto, aún traía puesta la ropa de Seis. Me quedé helada frente a ella mientras me miraba de pies a cabeza, y luego se acercó más a mí con la mandíbula tensa.

   –Alissa Beth Deveraux ¿Dónde rayos estabas? –habló con dureza y me limité a sólo agachar el rostro. No puedo mencionar nada de lo ocurrido porque me metería en un lío más grande.

   Si me llamó por mi nombre completo, quiere decir que de verdad está furiosa, así que será mejor que piense bien lo que diré.

   –Yo… eh… –antes de poder inventar algo, me interrumpió gritando.

   –¡Te llamé a tu celular más de veinte veces! ¡¿Estás loca?!

   Puse los ojos en blanco. Acaba de ponerse histérica. Quisiera más que nada poder decir la verdad, pero si lo hago entonces las cosas solo empeorarán. Abrí la boca para hablar, pero me interrumpió una vez más.

   –¿¡Qué traes puesto!? –se quedó inmóvil inspeccionándome. Ahora va a volver a gritar, estoy segura. Esta situación tiene doble sentido, y es obvio que va a pensar lo peor.

   –¿¡Estabas con alguien!?

   –Mamá… Déjame explicártelo, yo estaba…

   –No –me detuvo–. ¿Crees que soy tonta? ¡Yo sé lo que estabas haciendo! ¡No pensé que fueras así!

   –Te juro que no es lo que piensas, estaba en casa de… Christine… para el proyecto de ciencias –mis palabras salieron torpemente de la boca. Ni yo misma me creería esto, pero es lo único que se me ocurrió y tenía que decir algo rápido.

   –Ah… entonces sales a escondidas de la casa para ir a hacer una tarea… te desapareces toda la noche, ¿Y vuelves a la mañana siguiente usando ropa de hombre? –dijo sarcásticamente con las manos en la cintura. Esta vez me quedé callada. Nunca fui buena mentirosa, diga lo que diga, no va a creerme.

   –Solo te lo voy a preguntar una vez –me amenazó arrastrando las palabras una a una con rabia–. ¿Dónde demonios estabas?

   No la quería mirar a los ojos. Notará que estuve llorando. La tensión se sentía en la atmósfera y  era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. De pronto, escuché unas pisadas desde las escaleras.

   –¿Qué pasa aquí? –mi padre interfirió haciendo su voz resonar a la distancia. Mamá se dio media vuelta y esperó a que papá se acercara.

   –Sucede que tu hija acaba de llegar, usando la ropa de algún tipo, después de haber estado desaparecida desde ayer. Pero como siempre, soy la única preocupándose –mi madre habló apresuradamente.

   –Pero estaba en casa de…

   –Tu cállate –me interrumpió por cuarta vez. Podía sentir la furia cargada en cada una de sus palabras.

   –No eras la única preocupándose. Yo tenía que trabajar, y no puedo hacerlo cuando me estás llamando cada tres minutos para preguntarme dónde se metió Alissa –mi padre dijo enojado.

   –¡Estaba desaparecida!

   –Caroline, tiene dieciocho años… no es una niña… si quiere irse de la casa en cualquier momento pues que lo haga, ya es responsable de sí misma –papá me estaba apoyando, y no sabía si era algo bueno o malo.

Damned ∙ libro unoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora