VIII
Las tardes de lluvia al piano reclaman mariposas de papel.
Mis dedos roban el aliento a las teclas,
arrastran el sonido por las cuerdas,
Un canto,
un canto de pulsión, el gemido suave de un cuervo distante.
Me condena a las ramas la música,
a buscar hogares en los nidos.
Como a los pájaros me crecen alas,
alas que al brotar se incendian en tus ojos.
Me han cantado los pájaros que eres tú la música,
Se quejan,
mis manos al teclado dicen lo contrario,
Te niegan.
Y te extiendes como una enfermedad,
una infección de descontrol y dedos palpitantes,
Pisoteas cada brújula de ritmo,
rompes nortes,
¡Quién busca el orden cuando tiene el caos!
A los pedales mancillo al cadáver de Chopin,
Bajo tierra se retuerce por no haberte compuesto,
Porque mis manos,
mis manos ignorantes se atrevan a hacer hablar a los pianos.
A los pianos de ti,
de ti a los pájaros,
de tu caos.
Y qué desastre tan artístico,
Y qué es el arte sino caos,
Que eres tú sino desastre,
Qué es el caos sino la magia, la vida, la música, el amor.
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El invierno de las ratas.
PoetryRecorridos de una tarde de lluvia, un domingo por la ventana en la que se deslizan a susurros los secretos de las ratas. Universos desprendidos en abismos, adoquín entre adoquín. Poemas que te escribo, yo o las gotas, las que inundan las alcantarill...
