Capítulo Nueve (Parte I)

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Importante.

Holi, no me siento orgullosa de dividir capítulos, de hecho no me gusta. Peroooo, me quedo larguísimo (como ya es costumbre) y no tuve otra opción. La segunda parte estará disponible dentro de poco. Voten y comenten ambas partes, no sean así (Léase con voz de Grace fatigada). Al final de esta primera parte compartiré  una parte de las conversaciones de Pablo y Camila mencionadas en la lectura, para leerla completa pueden ir al grupo de Facebook, las intensas. 

Les amo, perdón por el exceso de texto, de verdad quiero cambiar y dejar de hablar tanto. Sin más que agregar disfruten de la lectura. 

Camila

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Camila

—Camila, es Pablo de nuevo.

Cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás en un gesto que evidenciaba la frustración que sentía. Quería maldecir y al mismo tiempo reír, gritarle y darle un beso, mandarlo a la mierda y citarlo para vernos. La mezcla de emociones que me generaba todo lo que tenía que ver con él estaba a punto de enloquecerme.

—Bloquéalo —ordené sonando tan alterada a como me sentía.

Me pasé las manos por la cara ignorando el maldito ruido del teléfono que Lucy se tardó en silenciar; mientras contaba mentalmente hasta diez en medio de respiraciones largas y profundas que tenían el fin de tranquilizarme.

—Listo. Bloqueado.

—Márcale a Milena. Esto va a terminar hoy.

La tensión que me invadía me impidió disfrutar de la enorme imagen que tapizaba el autobús que nos topamos. Las últimas fotos me hicieron para la promoción del programa se encontraban por todos lados. Aquel estaba siendo el peor momento para lidiar con las estupideces de Pablo.

—Cami, Milena está en la línea.

Dejé de ver el camino para tomar el teléfono que me ofrecía Lucy, antes de llevarlo hasta mi oreja respiré hondo buscando serenarme. No quería perder los estribos con la pobre de Milena, ella no tenía la culpa de nada de lo que estaba ocurriendo.

—Hola, señorita Camila —saludó con suma amabilidad—. ¿Cómo está? ¿En qué puedo ayudarla?

—Dile al imbécil de Pablo que ya mis abogados se están encargando de hacerle llegar una orden de restricción. El siguiente paso será una demanda por acoso sexual. No estoy jugando a como él cree, infórmale que estoy hablando muy en serio... Y hola, Mile. Me habría gustado saludarte en otras circunstancias.

Colgué sin esperar una respuesta, sintiendo como el enojo se atoraba en mi garganta una vez más. El estrés que suponía toda la carga de trabajo que tenía encima y Pablo estaban acabando con mi cordura. Me recosté en el asiento deseando con todas mis fuerzas poder ignorarlo. Odiaba no poder ser inmune a él y todo lo que provocaba.

Malas DecisionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora