Pablo lidiará con las consecuencias de haber perdido a Camila, mientras ella triunfa y cumple sus sueños. ¿Podrá soportar el éxito de la mujer a la que saboteó y por la que perdió la cabeza?
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Las malas decisiones de Pab...
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Hola, pónganse cómodas y disfruten de la lectura.
El ruido a mi alrededor se silenció de forma abrupta, aunque observaba como los labios de Nicole se movían, no podía escuchar sus palabras. El único sonido claro en mi mente era el de los latidos celéricos de mi corazón, que en ese justo momento parecía querer salirse de mi pecho. No fui capaz de hacer otra cosa que respirar. Aferré mis manos a la camilla, hasta que mis nudillos se pusieron blancos por el esfuerzo mientras sentía como llevar aire a mis pulmones se volvía complicado.
El cúmulo de emociones que experimentaba me comprimían el pecho, llenándome de una sensación de asfixia que solo desapareció cuando el nudo en mi garganta se destensó, permitiendo que las primeras lágrimas brotaran. La angustia le ganó terreno al dolor punzante en mi vientre bajo, que se intensificó de un momento a otro.
—Nicole...
Mi voz apenas audible captó su atención pese a lo tensa que se veía mientras se encargaba de bajar mis piernas de los estribos. De inmediato tomó mi mano, en un gesto que no esperé que me afectara tanto. En medio de mi confusión y la impresión el miedo creció de forma desmedida.
—Busca el número de mi hermano, está agendado como: idiota, llámalo —le ordenó a la enfermera mientras le entregaba su teléfono—. Cami, tranquila...
Su tono suave no tuvo efecto, el cuerpo me estaba temblando mientras respondía la serie de preguntas que comenzó a hacer. Aquello se percibía tan surreal que concentrarme en lo que salía de su boca, era difícil. Mi mente se negaba a procesar la información que estaba recibiendo, a reconocer todo lo que me había ocurrido en los últimos días.
Sus preguntas continuaron obligándome a recordar detalles a los que no le había prestado atención. Se acercó con el expediente en las manos, para mostrarme algo que no quería ver.
—Te lo juro que no sabía —hipié por el llanto al ver el resultado del análisis que me mostraba. Quería levantarme de la camilla e irme a casa, estaba asustada, adolorida y aturdida—. Ni siquiera sabía que me habían hecho una prueba de embarazo.
—Es parte del chequeo que pide la agencia —me explicó con la misma suavidad. En algún lugar de mi mente estaba almacenada aquella información, me había practicado aquellos análisis dos veces al año desde que entré a Look. Sin embargo, en ese instante donde todo era tan confuso, recordarlo había sido imposible—. Cami, necesito que te calmes.
—¿Estoy abortando? —pregunté, como si necesitase confirmar lo que me había dicho previamente. Verla asentir acrecentó el peso en mi pecho—. ¿No puedes hacer nada para evitarlo?
—No —dijo con apenas un hilo de voz.
—¿Por qué?
—No puedo decírtelo con certeza ahora mismo, existen varias causas...
—¿Qué hice para que pasara esto? —No pude esperar que terminara de hablar, la desesperación que sentía me orilló a interrumpirla. Cerré los ojos percibiendo como el dolor aumentaba mientras los segundos transcurrían.