Pablo lidiará con las consecuencias de haber perdido a Camila, mientras ella triunfa y cumple sus sueños. ¿Podrá soportar el éxito de la mujer a la que saboteó y por la que perdió la cabeza?
***
Las malas decisiones de Pab...
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Al final del capítulo les dejé una notita, léanla porfis. Gracias de ante mano por sus votos y comentarios.
La observé con completa atención buscando en los gestos de su rostro alguna señal que evidenciara que hablaba en serio. Me costaba trabajo creer lo que acababa de escuchar, mi prudencia estaba evitando que me emocionara en vano. Aquel era un tema delicado para mí, por lo mucho que deseaba que algo así ocurriera.
—¿Un bebé?
—Sí —hubo firmeza en su respuesta y honestidad en su mirada—, quiero uno.
Me quedé mudo por la impresión, había esperado todo, menos escuchar a Camila decir que deseaba un bebé. Me pasé las manos por la cara en un gesto que reflejó mi repentina confusión.
—¿Estás segura?
—No te lo habría dicho no estarlo. ¿No quieres? —cuestionó con miedo.
—¡Claro que quiero!... No hay algo que quiera más en el mundo. Solo que no lo vi venir.
La forma en la que Cami me observaba llamó mi atención. Me contemplaba en silencio, con los ojos brillantes y sonriendo con tristeza. Tomó mi mano y la llevó a sus labios para ofrecerme un beso que percibí extraño. Había algo en su mirada que evidenciaba una emoción que no pude identificar.
—Haré una cita con Nicole para que me quite el implante que tengo en el brazo. ¿Puedes acompañarme? Quiero que nos hagan estudios para asegurarnos que todo esté bien en los dos.
—¿Mañana?
—¿No puedes mañana?
—Claro que puedo, me tomaste desprevenido. ¿Y la boda? ¿Quieres tener al bebé ya mismo? ¿No vamos a esperar a que la boda pase?
El corazón me estaba latiendo con descontrol, sin darme cuenta apretaba la mano de Camila con fuerza, me percaté de ello hasta que la retiró con un gesto de dolor.
—No me importaría casarme embarazada, en teoría faltan cuatro meses para la boda. No me voy a embarazar la próxima semana, supongo que tendremos que esperar mi siguiente ovulación, y nada garantiza que lo logremos en el primer intento.
Su serenidad me hizo intuir que era algo que venía pensando con anterioridad. Parecía tener las cosas calculadas y procesadas. Pese a lo contento que estaba, recordé lo que no había tenido oportunidad de comentarle y que en ese momento pasó a ser una idea que tendría que descartar.
—Recibí una propuesta de trabajo. Es un mega proyecto en el que está involucrado muchas personas. Es un equipo grande, habrá arquitectos de varias partes del mundo, me contemplaron por mi especialización en sustentabilidad. De aceptar trabajaré en regular que todo lo que se haga tenga el menor impacto ambiental posible.
—Eso es increíble, felicidades. ¿Desde cuándo lo sabes? ¿Ya aceptaste? —cuestionó mostrándose genuinamente entusiasmada.