Un dios nórdico al que le gusta el expresso

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Una hora y media antes que me retire de ese primer día inspirador estaba terminando de colocar las servilletas en los porta servilletas detrás del mostrador cuando escuché el tintineo de la puerta y entró lo que para mí parecia un ángel, debería tener de estatura 1,80 cm lo cual era todo lo perfecto en un hombre, mirándole el rostro supuse que no pasaría de los 28 años, el cabello casi alborotado de color castaño claro que brillaba, resplandecía con la luz del sol unas pequeñas entradas no muy pronunciadas en los costados, las cejas gruesas; divinas, los ojos azules más  preciosos que vi en mi vida. Cualquiera quedaría sorprendido de mi capacidad para distinguir las cosas incluso a varios metros de distancia, su nariz era fina del tamaño perfecto que se ajustaba a su rostro, sus labios eran de un color rosa, ni finos ni gruesos, todo en él era perfecto para su rostro, tenía la barba crecida no demasiado pero lo suficientemente sexy para derretirse a sus pies, de pronto lo vi sonreír y todo lo que estaba mal en este mundo se esfumo como si su sonrisa desplegara animos, y lo que estaba pensando sobre el mundo de la cafetería se quedo volando en él abismo de mi mente cuando me concentré en lo que me pareció la sonrisa más bonita, que si bien no tenía los dientes perfectamente cuadrados estaban colocados como deberían de estar, en su lugar y dandole la forma única y exclusiva que cada persona posee, detalles en los colmillos que al sobresalir distinguía lo que sería una sonrisa natural, siempre dije que esos detalles que estéticamente no son perfectos, son lo que proporciona distinción y toque mágico a las sonrisas, ese toque magico dicho en otra palabra más apropiada SEXY, las formas cuadradas y alineadas de los dientes pueden ser perfectas pero le quitan el encanto a las personas hasta resulta un poco creepy.
Mi jefe Marcus para sacarme de mi ensimismamiento del dios nórdico que estaba contemplando me dió unas palmaditas en el hombro para que escuchase lo que me estaba diciendo.
- Emma debes colocar las servilletas en las mesas.
- Mmm..., sí Marcus enseguida. *Fue todo lo que respondi mientras no quitaba la mirada de la perfección humana que ya había atravesado la entrada y se dirigía a la mesa 6, la que me tocaba, sí!
- La mesa 6! Sí!
- Emma que pasa con la mesa 6?
- Discúlpame Marcus estaba pensando en voz alta, mmm..., la mesa 6 también necesita servilletas.
Mientras caminaba cosa que todo duro no más de un minuto para mi fue eterno, y yo seguía contemplando cada detalle de su cuerpo, era musculoso, bastante como esos que van al gimnasio todos los días, pero sin exagerar, vestía una camiseta azul con jeans a juego, de la muñeca izquierda sobresalía un enorme reloj plateado con mallas de cuero marrón oscuro y cada vez que movía los brazos le daba ese toque masculino que encanta a miles, que a mí me encanta.
Se sentó alzó la vista y yo mire para otro lado, me acobardé y no sabía que hacer cuando Marcus me avisó:
- Ve a atender la 6 están llamando, no te olvides de anotar todos los detalles de los pedidos, luego ve a la 8 y llevales la cuenta que la han pedido.
- Sí señor...
No sabía qué hacer pero me tocaba ir tenía la mirada fija en el menú cuando lo saludé.
- Buenas tardes en que le puedo ayudar.
- Buenas.
Oh Dios mio que voz! Y es ingles, su voz suena aún mas sexy con su acento, me pregunto de qué parte de Inglaterra será?
Puedo morir tranquila ahora mismo! No, no podre morir tranquila necesito más tardes inspiradoras como esta, como lo pensé esta cafetería es inspiradora, Ja,ja,ja. Rei para mis adentros por la ironía que acababa de decirme a mi Ello.
- Voy a querer expresso con un muffin de avena, mmm..., de naranja.
Por supollo que va al gym, muffin de avena, expresso todo indicaba que se cuidaba mucho, y en ese momento que pensaba y lo tenía frente a mí, me percate de su perfume, tan amaderado y masculino, y yo seguía indecisa no sabía si podría morir en paz o no, pero de igual manera lo seguía contemplando y apreciando su bello rostro con la piel lisa como la de un bebé, aunque estaba con la cabeza agachada mirando el menú, era imposible no percatarse de eso.
- Sí, alguna otra cosa más?
Cuando levantó la mirada sonriendo para decir que no y entregarme el menú, su sonrisa se desvaneció arrugó la frente y me miró seriamente, se mordió el labio inferior, oh Dios, luego en un instante cambió a un rostro petrificado como si estuviera viendo a un demonio, yo solo pensé, Dios! Tan fea le parezco? Debe ser esta cara pálida, sí definitivamente parezco un fantasma.
Sus expresiones fueron varias en milésimas de segundos tantas que al final optó por una sería para decir:
- Perdón me acaba de dar una punzada en la cabeza, no voy a querer nada más, hazme el favor y me traes la cuenta, estoy atrasado.
- Enseguida le traigo su pedido, permiso.
Fue horrible como me miró y la excusa de la punzada en la cabeza no me la creí, sus expresiones cambiaron tantas veces como si me conociera y yo no le agradara.
Su pedido salió casi de inmediato, no había pedido nada que requiriera de tiempo, mientras no quitaba la mirada horrorizada de mí, me limite a continuar con mi deber y también adjunte la cuenta en la bandeja donde llevaba su pedido, fue bueno que para ser mi primer día no tuve problemas con nada, aprendía facil y rápido las cosas, agradecí para mis adentros el no haber cometido una estupidez como dejar caer algo por los nervios, deposite todo en la mesa y él seguía con la expresión de alguien que trajo toda la rabia o enojo a su rostro en ese momento, y apenas susurró
- Gracias...
- No es nada que disfrute.
Me quedé cerca esperando, y en menos de 5 minutos ya estaba levantándose de la mesa como para retirarse, y yo lo único que pensaba es:
Vuelve pronto, ángel caído del cielo, prófugo del edén, aunque te parezca fea no me importa solo con apreciar todo tu ser estoy conforme.
Cuando estaba a mitad de camino a la puerta de salida volvió a posar su mirada en mí y solo aprecié disgusto en ella, yo no sé que expresión fue la que aparecio en mi rostro en ese momento porque me quede en off site pero fue un segundo y luego continuó caminando, y lo vi partir hasta únicamente vislumbrar su silueta a lo lejos, la cafetería quedaba en la esquina y era toda de vidrio por eso se podia ver el exterior con claridad.
Shames Coffe & co. Reflejado en la calle por la sombra y la luz del sol que chocando se juntaban para proyectar el gran cartel que había arriba de la cafetería.
Pase el resto de la jornada laboral tratando de entender si fue algo que hice mal, por qué me miraba de esa forma? si nunca lo he visto y trate de hacer lo mejor que pude mi trabajo, no lo entendía.
Asi como los hombres no entienden a las mujeres, y por más que los hombres estén codificados a la simplicidad, como cuanto entran al supermercado recogen lo que necesitan y se van, sin embargo las mujeres recorremos horas sin saber que llevar o peor aún, en la indecisión de que marca es mejor, y pasamos largos periodos de tiempo pensando cuando debería de ser algo rápido, aún asi siendo tan complicadas, tampoco los entendemos.

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora