Volví a cerrar los ojos, creó que dormité pero muy en el fondo escuché la canción Dusk Till Down, llenaba mis oídos esa canción, siempre me decía algo, pero nunca supe descifrarla hasta mucho después.
Albert delicadamente tocó mis hombros para despertarme del todo.
-Emma, hemos llegado.
-Qué edificio es este?
-Aslaug Tower, es de mi padre.
-Como la reina vikinga?
-Así es.
-Irónico.
-Irónico qué?
-siento que estoy atrapada en una saga de cuento nórdico.
-Por qué lo dices?
-Últimamente todo sobre ellos me persigue, y los ingleses.
-Tal vez tú misma los atraes.
Sonrió sin mostrar los dientes, Dios cómo puede? Tanto Albert como Mike eran una completa tortura para mi pobre corazón infatuado.
-Vamos, te abriré la puerta.
Y así lo hizo, me ayudó a salir, el estacionamiento del edificio era mucho más grande que el edificio de Mike, y Albert tenía guardias? Habían dos hombres de traje que le hicieron señales y lo dejaron pasar, pude oírlos decir:
-El señor ya está aquí, pueden cerrar las puertas y vigilarlas.
-Albert.
-Sí.
-Qué puertas cerrarán?
-Las de mi estacionamiento.
-Todo esto es sólo tuyo?
Había cientos de automóviles lujosos, de todo tipo de colores, no los pude contar.
-En esta ala del edificio el estacionamiento pertenece nada más a mi familia, podría decir que la mayoría son míos pero hay algunos de mi padre.
-Tienes madre?
-Stephanie, es el nombre de mi madre, y están divorciados.
-Lo siento.
-No lo sientas, los veo felices, y eso es lo único que me importa, jamás me han fallado, son excelentes padres.
-Me alegro por ti.
Entramos en el elevador y como era de esperarse Pent House piso 60, piso 60! Dios! Iré a parar en el cielo fue lo que pensé, abrí los ojos como platos!
-Qué pasa?
-Tiene 60 pisos!
-Qué esperabas de una torre reina? *Sonrío al decirlo, estaba fascinada.
El elevador subió como un rayo, no demoramos ni cinco minutos en subir, el elevador de mi edificio era tan viejo que demoraba años para llegar al quinto piso, las escaleras siempre eran mejor opción porque de lo contrario corría el riesgo de atorarse y que miedo!
-Te advierto que comerás ahora mismo.
-Albert por favor, no tengo hambre.
-Lo siento no acepto disculpas, apuesto que llevas días sin comer bien, estas pálida Emma.
-Tan fea estoy?
Ya estábamos en la enorme cocina, a diferencia del departamento de Mike, allí todo era beige con tonos marrones, Albert me sentó en uno de los taburetes y posó sus delicadas y hermosas manos en el frío mármol el cual tocaba la parte desnuda de mi espalda haciéndome estremecer y mucho más con su cercanía, quedé en medio de sus brazos, sus ojos penetraban los míos.
-Créeme Emma, no hay nada que te quite la belleza, ni siquiera unos malos días, ahora a comer!
Me sonrojé por completo, Albert se mordió los labios, sabía que quería besarme de nuevo, pero era demasiado respetuoso y no era el momento, después de lo que había pasado.
-Albert, tienes sangre aquí. *Toque con mis dedos fríos a un costado de su ceja derecha, la sangre ya estaba seca.
-No es nada, en breve me lavaré el rostro.
Fue hasta la nevera y quitó comida lista como para calentar, pude ver que puso la bandeja de vidrio en el microondas.
-El menú es pollo con vegetales, me disculparás pero mi alimentación es estricta, por eso la simplicidad del plato, la señora Davis no hace otro tipos de platos al menos que le avise.
-Quién es la señora Davis?
-La ama de llaves y cocinera.
-No te preocupes, lo que tienes esta bien.
Quito la bandeja del microondas y puso dos platos en la mesa y dos pares de cubiertos, también quitó dos copas y devolvió una al instante recordó que no bebo y nada más quitó un vaso y me sirvió sumo de naranja, para él algún tipo de vino tinto.
Bebí un sorbo del sumo, estaba fresco, cómo era posible? Ya eran las dos de la madrugada, y parecía que lo acababan de preparar.
-Está delicioso.
Albert sonrió y nos sirvió la comida, aún sin ganas devoré el plato estaba una delicia, intenté ayudarle a recoger los trastes pero no me lo permitió, olvidé que Albert tal vez tendría miles de personas que hagan esas cosas por él.
-Ven, vayamos a la sala.
Tomó de. Mi mano y lo seguí, lo malo de la historia era que sin medir las consecuencias era la segunda vez que iba con un hombre a su departamento y dormiría allí, y dónde preguntaba mi Ello entusiasmada, dejé de lado mis locuras para prestarle atención y nos sentamos, pero con un gesto y tocándose la frente recordó su rostro ensangrentado y subió por las escaleras, supuse que fue a lavarse y efectivamente así lo hizo, volvió poco después, se sentó a mi lado y con expresión seria me habló.
-Emma no sé si sea el mejor momento pero, no puedes dejar que te trate así, es un cobarde, mira lo que te ha hecho, te ha golpeado antes?
-No, fue la primera vez.
-Y espero que la última, quieres volver con él?
-No lo sé, Mike es muy violento y después de lo que paso hoy no sé, pero no quiero hablar de él.
-Entiendo, cuéntame entonces cuanto llevas aquí? Te advierto que no dormiremos aún, no puedo dormir después de comer.
-Yo tampoco, hace casi un mes.
-Yo he venido aquí también para un evento en honor a los amigos de mi padre que fallecieron hace poco, esperaba ver a mi amigo de infancia Khaled Malik pero después de venir aquí cuando éramos pequeños jamás lo volví a ver y tampoco ahora.
-Has dicho Malik?
-Sí, los dueños de una empresa de alimentos importantes, mi padre ayudó a los Malik a fundar su empresa y la cafetería dónde trabajas les pertenece.
-He oído hablar de esa familia, el mundo es muy pequeño.
-Por qué lo dices?
-Por nada, que justo te haya conocido y tu a ellos, sabes cómo murieron?
-Sí, es de conocimiento público.
-Yo también lo sé es sólo que fue muy triste, siento mucho por tu amigo.
-Pobre Khaled, desearía verlo, pero jamás ha aparecido en los medios, no lo reconocería si lo viera.
-Has dicho que vino aquí cuando era niño?
-Sí, vivían en Londres.
-Ingleses también...
-Así es mi bella dama.
-Y no estuvo presente en ese evento?
-Nadie lo sabe, porque nadie lo conoce, lo mantuvieron fuera de los medios siempre, los Malik habían recibido una amenaza de secuestro hace mucho tiempo y después de eso nunca más nadie lo vio.
-Pobre.
-Desee estar allí para ayudarlo, perdimos el contacto después de que mi padre rompiera su amistad con el señor Malik.
-Ahora estoy más confusa.
-Se hicieron competencia entre los dos, ambos querían poseer una empresa y al final el señor Malik la obtuvo y después de so fundó su imperio, ahora todo lo que veas de comida les pertenece.
-Vaya, se sufre en ambos lados del mundo, los reyes en sus castillos y los esclavos en sus cuevas.
-Triste pero cierto, la ambición puede destruir todo tipo de relaciones incluso las mejores amistades.
-No quisiera que te vayas.
-Ven conmigo.
-No puedo, la vida no es fácil para mi como lo es para ti.
-Puedo ayudarte a conseguir un lugar en una de las mejores universidades en Londres.
-Te cansaras de mi antes de que el sol salga Albert, te arrepentirás y no quiero ser una acomodada, quiero conseguir mis éxitos por mérito propio.
-Emma, creo que tu misma sabes que no soy de esos, esta a la vista y no serás una acomodada, apuesto a que tienes talento y te dedicaras, tus méritos se verán en tus calificaciones.
-Gracias Albert pero es mucho para mi.
-Vendrás conmigo lo sé. *Sonrío al decirlo, una vez más seguro de su palabra y siempre con una sonrisa para ofrecer.
-Me gustaría tener nada más una pizca de la confianza que tienes.
-Un día crecerás y serás una mujer con confianza, estas apenas saliendo al mundo Emma, ahora te abruma pero un día serán nada más que recuerdos.
Acariciaba mis mejillas, sus manos estaban calientes, rompía el frío de mi piel con su tacto.
-Albert, bésame.
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Acto Fallido (Terminada)
RomansaNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
