Vae victis

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Mike entre risas detuvo su agonizante ataque de besos a mi cuello para regalarme el abrazo más amoroso que jamás me haya dado, besaba mi cabeza mojada.
- Qué haré contigo Emma?
- Llevarme a la cama?
- Te llevaré a la cocina para que comas y después puedes dormir, vale?
- Habrá alguien que no quiera hacerme comer todo el tiempo? *Puse los ojos en blanco.
Mike me miró con cara de reproche, parecía una niña que no quiere comer sus frijoles, en una reacción tardía mi Ello comprendió que se le había pasado el enojo con Mike y que estaba esperando que él nos llevara a la cama pero no para dormir, decepcionada se vistió con su pijama y tomó su osito de peluche marrón a quien lo llamaba Ico y se acosto a dormir abrazándolo fuerte, en ese momento le tuve envidia.
- Qué te ha pasado en el trabajo?
Mike ya se disponía a secarme delicadamente con la toalla mientras lo preguntaba.
- Me desmayé, fue una baja de azúcar no comí nada en todo el día, Damien me acompañó hasta aquí, Marcus no quería que continuase trabajando por hoy.
Mike abrió los ojos de una forma inquietante, se mordió los labios y bajó la cabeza pensando por un rato daba la impresión que estaba muy preocupado y no entendía porqué, nada más era una baja de azúcar me repetía a mí misma, pero mi Super Yo descontenta desaprobaba mi pensamiento mostrándome el dedo índice diciéndome que no.
- Estás segura? *Mike me quito de mi ensimismamiento.
- Si, qué más podría ser? *Ladeé la cabeza mientras volvía a la tierra.
- Hum, nada puede que sea tu falta de alimentación señorita, debes comer Emma.
Mike acarició mi nariz, definitivamente ese día estaba todo amores y cariños, pero no me fiaba de ello, en cualquier momento volvería su furia y enojo.
- Ok, entiendo lo haré, no toques mi nariz!
- Ve a vestirte. *Me propinó una palmada en el trasero, mi Ello saltó de la cama para acariciarse morbosamente como Damien lo hacía, lo miré de inmediato con cara de pocos amigos, pero él ni se inmutó continuó secándose el abdomen, Dios que hermoso es, automáticamente mi cara de idiota cobró vida al obsérvale.
- Ve a vestirte!
- Ya voy Don señor gruñón.
Me vestí como un rayo, mi movil no paraba de vibrar, era Damien, en menos de un minuto me había escrito mas de 80 veces, y todos los mensajes decían lo mismo.
"Estúpida hazme caso"
Puse los ojos en blanco y le respondí, pero el muy imbécil se encontraba en línea y no respondía a mis mensajes supongo que ya se le pasó la urgencia, típico de Damien.
Albert también me escribió.
"Emma siento mucho lo qué pasó hoy, pero llámame en cuanto puedas".
El corazón se me arrugó, pobre Albert, en esos momentos desearía que todo fuese como cuando era niña, podía llamar al chapulín colorado para que me defendiera, pero no era así, dejé mi móvil a un lado y continué peinándome, no le respondí, Mike podría verme y se enojaría, necesitaba tenerlo tranquilo y amoroso para continuar con muestra conversación, esa conversación que él estaba evitándo, no se escaparía de mí.
Inconscientemente me vestí con mi pijama tal y como mi Ello lo había hecho, fui hasta la sala para esperar a Mike y él me siguió segundos después nada más vestido con sus jeans y venía secándose el pelo, mi Ello emocionada saltó de la cama toda animada para mirarle embobada y esa mirada se reflejaba también en mi rostro, mi dios nórdico estaba más sexy que nunca me lo imaginé vestido como Ragnar Lothbrok.
De pronto unos golpes desesperados en mi puerta me sobresaltaron, lo único que pensaba es que en este día no podía haber nada más como para hacerlo más difícil y definitivamente me equivocaba, Mike abrió la puerta aún sosteniendo la toalla, enfurecida Eleonor, si, Eleonor tocando mi puerta totalmente fuera de sí abofeteó a Mike y tiró de la toalla y la arrojó al piso, zapateaba encima de ella de forma incesante.
- Eres un mentiroso!
- Eleonor qué haces aquí? Vete por favor.
- Se lo contaré todo sabes, no creas que dejaré que estes con ella, jamás.
- Vete Eleonor, estas loca!
- Eres un imbécil, no sé como pude dejarme engañar por ti, sabía que terminarías así, porque eres un débil, un inútil, no tienes palabra, caíste redondo como tu padre!
Mike soltaba humos, tomó a Eleonor y la empujó hacia afuera, la fue arrastrando mientras le tapaba la boca, por mí parte me quedé petrificada, Eleonor estaba completamente loca, y de qué hablaba? Qué tenía que contarme?
Desde la puertaventana pude ver a Mike, sin camiseta meter a Eleonor en el automóvil de Richard Smith y gritándole furioso, no pude entender lo que decía pero Richard asustado subió al automóvil, se veía que tenía miedo de Mike, y era de esperarse, alguien tan grande como él y furioso mostrando todos esos músculos cualquiera se cagaría de miedo, menos a Albert que lo enfrentó sin miedos, Albert es único, de nuevo mi cabeza jugando a las confusiones, no era momento de pensar en Albert, reproche a mis personajes que al pensar en Albert tenían las manos entrelazadas en la mejilla y cara de idiota, las tres se dieron vuelta y fueron a sus camas.
Mike volvió completamente serio, sin decir palabra cerró la puerta, yo seguía en mi puertaventana, tampoco dije palabra alguna, se sentó en el sofa y entrelazó sus manos y apoyo sus brazos en sus piernas, agachó la cabeza y se quedó allí pensando por unos instantes.
Luego de minutos interminables decidió romper el silencio, le estaba dando su espacio, no quería agobiarlo con preguntas así que me quedé como momia escuchando.
- Lo siento Emma, no imaginé que Eleonor llegará a ser capaz de esto.
- Qué hacías con ella en el restaurante?
Abrió los ojos como platos se rascó la cabeza, si Mike, te la estoy poniendo difícil ahora me explicas todo, todito aunque nos tome toda la madrugada, todos mis personajes se levantaron de la cama y esperaban de brazos cruzados y muy serias las explicaciones de Mike, como un jurado en un juicio serían ellas las que decidirían.
Yo adopté la misma posición que mis chicas y de tanto en tanto levantaba una ceja animándole a que hablara pero enmudeció de nuevo por unos instantes, luego comenzó a tartamudear, mis personajes reían orgullosas, habíamos logrado intimidar al grande Mike Evans.
- Yo, bueno, pues, la invité a almorzar porque sabes ella y yo nos íbamos a casar, aún hay cosas por resolver, como hablar con nuestros padres que aún no saben nada.
- Pues creo que ese día se pasó de cariños para quien esta con su ex.
- Emma no es tan sencillo, tampoco soy cruel.
Se levantó y acercándose lentamente a mí ya lo veía venir, Mike quería imponer su contacto físico para distraerme pero mis Ellos de forma inerte alzaron las manos y yo les acompañé para detenerlo.
- No me toques Mike, quiero hablar no me distraigas con tus besos y abrazos.
Creo que en ese segundo perdí toda dignidad y orgullo que había ganado porque Mike se echó a reír, tomó de mi mano y me condujo a la cocina.
- A comer primero!
- Mike, no!
Me detuve y con un movimiento rápido me alzó en sus brazos, y me condujo a la cocina, la felicidad duro poco porque llegar hasta mi cocina le tomó nada más que tres pasos y me bajo apenas entró.
Mike abrió mi refrigerador y con la expresión de quién se encuentra en un mundo completamente ajeno al suyo, me miró y sonrió.
- Pediremos comida, en serio vives de sándwiches Emma?
Garabateando con los dedos y mostrando los dientes asentí.
- Mike quiero hablar.
- Saldremos a comer.
- Mike!
- Ve a vestirte.
- No!
- Si lo prefieres lo haré yo.
Me quedé mirándole con cara de pocos amigos, me estaba evadiendo, no pensaba moverme un centímetro hasta que cediera.
- Hablaremos por el camino, mientras comamos y cuando volvamos ok? Ahora ve a vestirte.
A pesar de oír lo que quería que me dijera no me moví nada más para provocarlo y lo conseguí, volvió a tomarme en sus brazos pero esa vez de cara a su espalda y con mi trasero en sus hombros, grité por el susto pero él se limitó a reírse de mi como siempre.
Acarició mi trasero mientras caminaba, cada día estaba más osado conmigo, le reproché pero lo único que conseguí fueron risas y mordiscos en la pierna.
- Mike, basta!
Llegamos a mi dormitorio y rápidamente me bajó, me acarició la mejilla y me dedicó un dulce beso, fue la primera vez que tuve a un Mike completamente amoroso y delicado, su beso fue lento y agonizante, sus dos manos sostenían mis mejillas, incluso su respiración era tranquila y pausada, me abrazó fuerte como si no hubiera un mañana.
- Te quitaré esta pijama.
Mi Ello de nuevo salió alocada de su escondite, por el camino ya fue quitándose toda la ropa mientras que mi Super Yo gritaba: No seas tonta! No ves que siempre es lo mismo? Como en los libros te hace creer que va a pasar pero al final no pasa nada, ya verás no te ilusiones.

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora