Las picardias de Mike

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-Nunca entiendo lo que dices... *Hice una pausa breve, mientras llenaba mis pulmones con oxigeno. -Hablas en clave!
Se echó a reír por lo que había dicho, tanto que me contagió.
-No me hagas caso un día conseguirás descifrarme.
-Eso espero!
Demoramos bastante en llegar, no conte los minutos pero me alegraba de pasar tiempo con él, de vez en cuando acariciaba mis piernas con la mano derecha lo cual encendía la hoguera de mis deseos pero de tanto en tanto el automóvil negro y el misterioso hombre me ponía los pelos de punta, quién querría espiarme? Tomarme fotografías? Y si se trataba de Cruella? No, ella no podría, el automóvil venía espiándome desde antes de que yo apareciera en su vida, debería tratarse de algún morboso, y lo peor es que había olvidado el nombre que el conserje me había dicho, tendría que conversar de nuevo con él, Mike me quitó de mi ensimismamiento.
-Hemos llegado.
Alcé la vista y me encontré con un restaurante muy lujoso y rústico, "Eleven Madison Park" llevaba escrito en un cartel en la entrada, por un momento me sentí fuera de lugar pero a lado de Mike cualquiera ganaba brillo, mi caballero acudió a la puerta para ayudarme a bajar.
-Dónde estamos?
- En Midtown Manhattan, estamos cerca de mi departamento.
-Haz tomando otro camino? Pareció más largo el trayecto.
-Puede ser... *Tomó de mi mano para ubicar mi brazo por debajo del suyo como todo un caballero mientras sonreía con todo su sex appeal.
Estaba más que nerviosa, me sentía rara, creo que Mike tenía el don de Edward Cullen, inmediatamente me abrazó.
-Tranquila nena, estas conmigo.
Le dediqué una amplia y tímida sonrisa y entramos.
-Buenas noches. *Nos dice el encargado de mesas.
-Buenas noches, la reserva está a nombre de Mike Evans.
-Mike Evans, hmmm.., déjeme ver, aquí! Mesa parados.
Lo dijo muy alegre, Mike puso los ojos en blanco, al parecer estaba impaciente o con mucha hambre, el problema era impaciente y con hambre de qué? Elimine esos pensamientos de mi cabeza, creo que eso era lo que me había puesto nerviosa, las piernas me temblaban, parecían gelatina, como toda una perdedora la inseguridad me había ganado, pero di un grito de aleluya mentalmente por no haberme tropezado, sería el hazmereír de todos los comensales.
Nos condujo a nuestra mesa, muy encantadora y romántica, Mike pidió vino blanco, y me ofreció, nunca jamás había bebido, tampoco tenía la edad para hacerlo si me pillaban estaría frita.
-No, yo no... *Me interrumpió. -Puedes tomar una copa nena, es dulce no te hará nada.
-Tres cosas señor bribón. *Me mira con complicidad mientras nos sirve el vino.
-Primero estás haciendo beber a una menor. -Shhhh. *Me dijo casi tapándome la boca.
-Te pueden escuchar nena.
-Dos tú debes de conducir. *Se echó a reír nuevamente.
-Es solo una copa, ok? No pasará nada, además me encanta los peligros a ti no?. *Enarco las cejas mirando a mi escote.
-Y tercero dije con la lengua medio enredada y tapándome los pechos que ni se veían, pero él como si fuese Superman parecía poder ver bajo mi ropa, mis mejillas ardían, volví a repetir.
-Tercero, eres un bribón sí! Creo que intentas emborracharme para que puedas hacer de las tuyas. *Lo miré con gesto acusatorio.
-Tres cosas señorita escandalizada. *Alzo la mano y tocó mi nariz con el dedo índice.
-Primero sí soy un bribón pero sólo contigo. *Me guiñó el ojo. -Segundo si quisiera hacer de las mías no necesitaría de alcohol para desinhibirte y poder hacerte el amor, de eso los dos estamos de acuerdo. *Levanto la mano y acarició mis muslos muy por arriba, la piel se me erizó, de nuevo sentí fuego en mi entrepierna. -Lo ves? *Por un segundo lo odié, es tan seguro de sí mismo que me daba envidia. -Tercero voy a esperar a que tú me lo pidas. *Levanto su copa y bebió del vino, parecía que estaba contemplado a un ángel cazador de sombras bebiendo de la copa mortal, se veía bello y sexy.
Por otro lado me quedé sin habla, él únicamente se dispuso a dar risitas, cuando volvía a acercarse a mis piernas el mozo volvió con la carta para interrumpirlo, hizo una mueca de disgusto o frustración tal vez, tomo de ella y cuando iba a pasarme una lo detuvo con la mano izquierda, el mozo entendió el mensaje de inmediato.
-Solo tú comerás?
-Voy a pedir por ti pequeña.
La baba se me caía cuando escuchaba cosas como esa, pensativo leía atentamente la carta y yo con cara de póquer, segundos después miré al vino y aprovechando que no estaba prestándome atención bebí un sorbo y la verdad tenía razón era muy dulce, me sentía en el paraíso mientras caía por mi garganta, hasta me lamí los labios, y no me había dado cuenta que Mike llevaba unos segundos mirándome, se levantó y atravesando la mesa que casi la echa dijo: -No hagas eso, déjame que yo te quite el resto.
Di un respingo, me tomo por sorpresa, me agarro de la nuca y llevándome hacia sí me lamió los labios, y mordió con fuerza mi labio inferior mientras soltaba un gruñido, fue algo rápido. Los que estaban en las mesas más próximas se escandalizaron y las mujeres me miraban con odio, todas querían estar en mi lugar y no con sus hombres panzudos.
-Estas hecho un volcán le espeté.
-Me pones loco, como quieres que te vea beber mi vino favorito, que hagas como si estuvieras teniendo un orgasmo mientras lo tragas y por encima de todo te lames los labios de esa forma?
Abrí mis ojos como platos, era yo la locamente enamorada y Mike el loco por follarme nada más? Eso sería triste.
-Perdona, fue lo único que conseguí formular.
-Estas perdida! Gritaba todos mis personajes mentales, hasta mi Super yo estaba de acuerdo, eso no era bueno, y hasta que al fin apareció la muy estúpida y mojigata de mi Super yo!
Volvió a concentrarse en el menú, en ese momento me había dado cuenta que el Mike loco de deseo, intenso y el que no se aguanta estaba haciéndome compañía, Adiós al Mike tierno que quería para desvirgarme!
Me encantaba todas sus facetas pero esa noche quería al Mike tierno, y no al salvaje que daba impresión de que no me dejaría dormir si me agarrase. Madre mía, un fuego insoportable irradiaba de todo mi cuerpo, Mike alzó la mano y rápidamente el Mozo acudió a la mesa.
-Creo que nos quedamos con el preferido le dice.
-Excelente elección señor.
-Qué es el preferido? *Pregunté.
-Ya verás no seas impaciente. *Hice un mohín y cruce los brazos.
-Me encanta cuando te enfadas.
-Me encantas tú en todo momento.
-No intentes superarme, lo que yo siento por ti es mucho más poderoso, sobrepasa los limites de la razón.
Dios! Que intenso es este hombre, a qué se ferrería? Amor, deseo? En ese momento estaba más confusa que antes.
-Y como defines eso?
-Deja que el tiempo lo diga.
-Me encantaría que dejes de lado el misterio por lo menos 5 minutos le dije con ironía.
-La verdad tarde o temprano consigue llegar al camino de la luz, no te olvides, sé paciente.
El mozo volvió con la comida, parecía pollo rostizado con un montón de ramitas de color lila saliendo  de la cola, y yo tendría que comerme eso!
-Pato asado con miel y lavanda. *Dice el mozo orgulloso, mientras lo depositó en la mesa.
-Gracias. *Los dos dijimos a la par.
La verdad que estaba una delicia lo que Mike había pedido, faltaba nada más lamer los platos y por primera vez desde que mis padres murieron comí con ganas, Mike hacía mi mundo distinto, estaba tan feliz por tenerlo y que a pesar de todo fuera tan paciente conmigo y mis dudas infantiles, siempre dije que si lo haría con alguien sería con alguien que ame no importa lo que suceda después, lo importante era estar enamorada y desde el primer día que lo ví ya sabía yo que él sería el indicado, es impresionante lo que el corazón y la fuerza de la mente es capaz de atraer, mi madre siempre decía que el poder que tiene la mente, las energías que manda son increíbles y aunque no lo creyera en esos momentos, comprendí que el destino podría ser los grandes deseos que en el fondo del corazón reprimimos, el destino no son las cosas malas que suceden, el destino es lo que en el fondo deseamos. Y yo no solo deseaba a Mike desde el fondo, lo deseaba en todas las dimensiones, no sabía qué más estaba esperando, lo quería, lo deseaba, nunca ni en mis sueños más salvajes imaginé estar en esa posición. Regrese de la luna con la pregunta de Mike.
-Quieres postre? *Entreabrí los ojos mientras pensaba.
-Sí, lo dejo a tu cargo. *Alzo de nuevo la mano y el mozo volvió a la mesa.
-Tarta de queso con frutos del bosque por favor.
-Para compartir. *Añadí y rápidamente el camarero se esfumó.
-Cómo es eso de que esperaras a que te lo pida? *Me atreví a preguntar, tal vez por poco que haya tomado del vino este hizo efecto, estaba tentando a mi suerte.
-Así como lo haz escuchado, no te tocare hasta que me lo pidas. *Hizo un breve pausa.
-Y de rodillas.
-Guau, estas muy seguro?
-Así es!
Estaba loco si pensaba que se lo iba a pedir, mi Ello hizo un mohín y se escondió en algún lugar en mi cabeza. Lo miré diciendo ya veremos y él simplemente se mordió el labio inferior y río irónicamente. Llegaría a tal punto de pedírselo?
Y de rodillas añadió, madre mía!

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora