H. De Heroe

341 15 2
                                        

Sonreía para mí misma como una idiota mientras miraba al techo de color champán y jugaba con mis dedos y labios, Hugo dormía plácidamente a mi lado, me había pedido disculpas por que supuestamente roncaría, quisiera decirle que yo respiro haciendo más ruido de lo que él hace al dormir, sus ronquidos eran mínimos al punto de haberme tranquilizado, sí, me sentí protegida, no estaba sola y fue sensacional.
Quisiera saber si existe algún defecto en él? Necesitaba encontrarlo o la situación se pondría en mi contra, porque estaba completamente infatuada con él, ya me había quitado el sueño la misma noche de conocerlo, cómo es que en tan poco tiempo consiguió tanto de mí? Y otros que en meses no pudieron nada?
Durante toda la noche de vez en cuando su rostro casi tocaba el mío, me encantó respirar el mismo aire que el soltaba, dormido parecía tan angelical, por otros momentos me daba la espalda y qué espalda amigos! Qué espalda por todos los cielos!
Amé cada segundo de haber estado con él, y jamás me arrepentiría, fue muy dulce y tierno a pesar de la imagen que muestra, para mi fue como hacer el amor y no solo un sexo casual, sentí como si lo conociera de toda la vida, cuando terminamos me llamó para que vaya a su lado y colocara mi cabeza en su pecho y mi pierna en su abdomen, ni siquiera con mi ex jamás tuve esa conexión, acarició mi muslo suavemente por un buen rato, como negarlo? fueron los diez minutos de cariño y sensaciones más placenteros de mi vida y no puedo explicarles con estas pobres palabras, no existen palabras que describan lo que este hombre que apenas conozco su nombre ha hecho por mí.
Me aterraba que terminara, me moría de ganas que ese momento se congelara pero el tiempo pasaba y cada vez se acercaba más la hora de partir, y mi mayor miedo era que nunca más quisiera verme, una cosa es lo que él signifique para mí y otra muy distinta es lo que yo signifique para él pero aún así las esperanzas estaban a la orden del día.
Su nombre es Hugo Lamercier, veinte y cinco años, habla poco y dice todo con sus miradas, por momentos penetrantes y por otros completamente tímidas al contacto con las mías, sentía ganas de abrazarlo, de darle cariño pero no sabía qué podría pensar de mí, así que nada más reprimí todo lo que quería hacer, quería comerle a besos y me acobardé, quería abrazarle y no lo hice, ya estaba arrepintiéndome profundamente.
Esa noche el sueño fue entrecortado, cuando en sueños le dije que tenia frió recuerdo que me abrazó, quién hace eso? Qué quería ganarse mi corazón para siempre? Por qué tenía que ser tan perfecto?
Mi mente estaba hecha un remolino de sensaciones y de pensamientos, contándoles los detalles completamente fuera orden, después de que acabáramos nos duchamos juntos, lave todo su cuerpo con gel de ducha y fue increíble pasar las yemas de mis dedos por sus enormes venas que están completamente dilatadas todo el tiempo y le dejan mucho mas sexi, su pecho firme y duro junto con su abdomen me encendió por completo varías veces y tuve que reprimir esas ganas porque no teníamos más preservativos de lo contrario os juro que no le daría tregua.
No os voy a mentir me quedé con las ganas porque durante el tiempo que estuvimos juntos, nos bañamos varias veces, le practiqué sexo oral varias veces! Y yo no tuve nada en recompensa, así mismo amigos únicamente fui yo quien otorgó más placer de lo que recibí pero de igual manera creo que el orgásmo que tuve con el valió por miles que haya tenido antes, me quedé con ganas sí, cómo negarlo? Quería hacerlo mil veces con él como si no existiese un mañana, fundirme en él sin saber si algún día podría saciarme, esto no quiere decir que haya quedado insatisfecha, claro que no, pero si hubiera podido lo repetiría las veces que se pueda, de igual manera darle algo aunque fuera solo eso, fue muy placentero, amé cada segundo y por ahí escuché que la vida es mucho mejor cuando se busca dar más y no obtener algo de las personas y por alguna razón me sentía renovada, comimos juntos comida del hotel, él pidió su plato favorito, arroz blanco con carne asada, y yo muy fit me comí dos sándwiches y unas magdalenas que no os imagináis lo rico.
Comimos dos veces y dormimos mucho, pasamos largo tiempo duchándonos casi sin decir nada, volvíamos a la cama y nos mirábamos de vez en cuando, me pregunto si alguien ha pasado por lo mismo o algo similar antes? Las cosas se dan sin necesidad de hablar ni dar muchas explicaciones, me preguntó si iría a verlo en Paris sin embargo me pareció algo muy difícil y nada más pude decirle que mi trabajo me lo impedía, si supiera que por el iría hasta el fin del mundo.
No tenía noción del tiempo ni de nada, habíamos cerrado las cortinas y sumidos en un sueño profundo, no había dormido tan feliz en mucho tiempo si no hasta que un teléfono sonó y nos sobresaltó a ambos, los dos nos levantamos al mismo tiempos sin entender qué coño estaba pasando, no tardé en darme cuenta que llamaban de la recepción, miré el reloj que había en la habitación, por poco y no salen mis ojos volando.
*Por dios eran las once y media de la noche, casi veinte y cuatro horas encerrados en esa habitación!
Tomé la llamada de malas maneras, mientras me fregaba los ojos, mi hombre misterioso y encantado volvió a cerrar los ojos como si nada hubiera pasado, la sonrisa que se dibujo en mi rostro al verlo de nuevo y caer en la realidad me hizo nuevamente sentir sin verme la cara lo idiota que me veía.
- Diga...
- Señorita tiene usted una llamada del señor Albert Wessex.
* Albert? Qué carajos?
- Puede pasármela.
- Bridget siento interrumpirte pero debes volver al hotel, ha pasado algo y tenemos que irnos de vuelta a Nueva York.
- Cuanto tiempo tengo?
- Tranquila tienes unas tres horas.
- Vale.
- Nos vemos en la suite del Caesar.
*Colgó.

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora