Estuvimos dando vueltas por pocos minutos, tomé algunas tonterías para acabar rápido, de verdad me incomodaba mucho andar con él teniendo mi uniforme puesto. Rompió el silencio preguntando:
-Ya sabes a qué universidad quieres ir?
-Hasta ahora no he encontrado nada, aún faltan unos meses para inicio de clases, pero todas las que me interesan están muy cerca.
-Dónde vives?
-En el Edificio Aleister en 23rd St. y tú?
-Vivo cerca del central park, amo caminar allí. *Me decía mientras miraba algo que no preste atención, solo tenía ojos para mirar su bello rostro.
-He terminado, dije para que nos pudiéramos ir lo antes posible, me sentía ridícula a su lado.
-Vayamos a la caja.
-Cuéntame sobre tus padres
-Lo que debes saber primero es que soy adoptada, no sé nada de mis padres biológicos, Jack y Amber White me adoptaron cuando tenía 6 años, Emma significa "Mujer con fortaleza", hace referencia a la capacidad para resistir ante cualquier situación, una luchadora innata que no se rinde hasta lograr aquello que se proponga. - Ya me lo imagino, *Dijo seriamente para interrumpirme, y como siempre no entendía lo que quería decir, pero me apresuré a continuar para no olvidar lo que iba a decir.
- Estas eran las palabras de las hermanas de la casa hogar donde me criaron hasta el día de mi adopción, ellas me nombraron Emma por su significado. Mis padres son personas humildes, Jack trabaja como contador y Emma es profesora de una primaria de la ciudad.
-Nunca buscaste a tus padres?
-No, sin recursos y sin pistas no tuve cómo.
-Te gustaría encontrarlos?
-Claro que sí, pero no hay pistas, solo dejaron una nota con la monja que me encontró, pero ella murió dos años después y nadie sabe dónde dejó la nota.
-Interesante, bueno algún día podrás averiguarlo.
-Eso espero!
-Cuéntame de ti.
-Mis padres viven en Santiago de Cali, Colombia, están haciendo un trabajo allí, desde hace unos meses.
-Cómo se llaman?
-Mi padre es Patrik Evans y mi madre es Brooke Evans, ellos dos son ingenieros ambientales.
-Interesante! dije sonriendo, porque no tenía idea de qué hacen los ingenieros ambientales.
Llegamos frente a la caja y en unos segundos después ya estábamos de vuelta frente al automóvil, nos subimos, me percaté que se dirigía a mi calle, y luego me acordé que ya le había dicho donde vivía, hasta el nombre del edificio. Estuvimos sumidos en un silencio, en momentos parecía que él se desconectaba por completo del mundo, fruncía el ceño y se perdía en sus pensamientos. Por otro lado no quería fastidiarlo así que también yo me sumí en los míos. Dos minutos después de salir habíamos llegado y en ese momento me arrepentí de haber querido vivir cerca de todo. No entendía lo que estaba pasando, y no sabía hasta donde llegaría.
- Es aquí *Apunté con el dedo índice a la izquierda al edificio de color morado en los costados con mármol perlado en el frente, el cartel de Aleister building estaba hecho de madera, y cubierto por un techo para que no se estropeara con el agua de las lluvias y los rayos solares.
Aparcó frente a el edificio, por mi parte estuve mirando al rededor y nada, no había señal del automóvil negro de los otros dos días anteriores, sentí un alivio enorme.
-Supongo que te dejo aquí *Me miró con rostro pensativo, como si buscara la respuesta para algo que no entendía, mientras jugueteaba con un llavero el cual tenía una M plateada en el medio, imaginé que fuera la inicial de su nombre, Mike.
-Supongo que sí. *Dije mientras inflaba mis pulmones a tope.
-Sal conmigo Emma, una verdadera cita.
-Está bien pero deberá ser el fin de semana.
-Te escribiré...
Cuando disponía a salir del automóvil, él me detuvo tomando de mi mano izquierda, me estiró hacia sí y de nuevo me plantó un beso de sorpresa, su mano derecha una vez más se encontraba en mi cuello, pero esta vez no hizo ninguna fuerza solo la dejó ahí. Su beso fue corto pero desesperado, se movía con rapidez, llenaba mi boca con su lengua iracunda, cuando llegó al final muy lentamente mordió mi labio inferior y lo fue arrastrando con los dientes, mi super yo estaba feliz, por unos segundos se quedó mirándome fijamente, tomándome ya de las mejillas con sus dos manos, sus miradas no eran tiernas, había deseo en ellas pero también estaban llenas de rabia.
Yo repetía en mi cabeza mientras lo miraba, *Por favor no rompas mi corazón* Pero su rostro expresaba lo contrario, ese fuego en sus ojos no era solo deseo, había algo más que lo consumía.
-Qué quieres de mí? *Volví a preguntar mientras nos mirábamos.
-Tu corazón como trofeo.
No sabía a qué se refería, pero con seguridad me di cuenta que todo era más intenso y complicado con él, lo veía todo desde otra dimensión, y sus respuestas siempre me dejaban pensando, pero no conseguía comprenderlas nunca.
Siendo sincera le respondí *Siempre eres así tan intenso?
-Sí, debemos vivir cada minuto intensamente para no olvidar ninguna sensación, ningún recuerdo.
-No consigo entender tus respuestas nunca.
-Un día lo entenderás.
Después de esas palabras, volvió a darme un beso fugaz antes de que me bajara del automóvil, segundos después se marchó.
El sentimiento mas vacío de todos me volvió a recorrer el cuerpo, mientras veía su automóvil alejarse. Cuando estás con ellos todo esta bien, eres feliz, te sientes bien, segura, pero cuando se marchan, la tristeza inunda el alma, porque no sabemos qué es lo que quieren, la inseguridad, maldita inseguridad, repetía en mi cabeza.
Esa noche pasé casi en vela, en menos de una semana ya me había robado hasta el sueño, ya no era la misma de antes, ahora dependía de él. Las horas pasaron volando pensando en todo lo que podía llegar a ser, y no voy a mentir, planee hasta los nombres de mis hijos con él. Suspiraba con cada imagen que imaginaba, pero sabía que no sería así, esta ciudad, esta situación, él, extraño como ninguna otro, nada era seguro. Creo que esa noche dormí con suerte solo dos horas, mi rutina con el espejo iba empeorando, ya aparecieron las marcas de las ojeras, estaba cansada, debía tranquilizarme y tomar las cosas con calma, al final la ley de Murphy me tranquilizaba, lo que tenga que pasar, pasará, lo que tenga que salir mal, pues saldrá mal y ya, el segundo no me gustó para nada, tapé esas ojeras con maquillaje, desayuné y fuí al trabajo.
En las primeras horas había un montón de gente en la cafetería, Marcus se había ausentado ese día, pero volvería por la tarde, mientras tanto ya estábamos adiestrando a la nueva compañera, una chica muy divertida de nombre Bridget Fuzellier, una pelirroja hermosa, joven como Damien y yo, de ojos azules, alta, parecía una modelo, muy coqueta, fue muy rápida para aprender y entre bromas, pensaba que seriamos buenas amigas.
Al rededor de las 10am, la cafetería se quedo completamente vacía, y aprovechamos para charlar, Damien al parecer había encontrado una nueva amiga, no se despegaba de ella, pero yo no era celosa, me quedé sin decir nada por un buen rato mientras el centro de atención era la señorita Bridget.
Unos minutos después las puertas de la cocina se abrieron y la mujer negra que había visto el otro día y que hasta ese momento no la había conocido, se acercó a nosotros diciendo:
-Hola señoritas como están?
Damien alzó las cejas cuando escuchó señoritas, pero la mujer lo miró, alzó la mano derecha y apuntando con el dedo indice a Damien le dijo:
-No te hagas el ofendido que tú te incluyes.
Damien de nuevo con el gesto ofendido llevo la mano derecha en el pecho, con la boca abierta, luego le sonrío a la mujer. Fue gracioso.
-Me llamo Adele Jones y estoy encargada de la cocina, he venido aquí para avisarles que Marcus estará ausente todo el día, ha ido al homenaje en memoria a los dueños de la cafetería, quienes fallecieron.
Bridget curiosa preguntó: -Los dueños han muerto?
- Sí, hace unos meses lastimosamente. *Respondió Adele.
-Cómo?
-El señor Mikhail Malik murió en un accidente automovilístico y la señora Dhalia Malik no soportó perder a su marido y se suicidó, una historia trágica.
Lleve las manos a la boca horrorizada por lo que había escuchado.
-Y tenemos heredero? *Preguntó Bridget con una cara pícara, yo abrí los ojos como platos sorprendida por su comportamiento.
- Sí, el joven Khaled Malik, tendrá unos veinte y tantos ahora, hace mucho tiempo que no lo veo, lo conocí cuando la cafetería abrió sus puertas, tendría unos 8 u 10 años, desde entonces nunca lo he vuelto a ver, estará muy triste y desconsolado.
-Con que triste y desconsolado... *Murmuró Bridget nuevamente, al parecer era una lanzada como yo diría.
-No te hagas ilusiones ricitos, me han contado que el joven Khaled esta comprometido con la bella señorita Alexa Pierce, también heredera de un imperio hotelero.
Después de decir eso la señora Jones miró de mala gana a Bridget, yo pensé, toma eso, por zorrita. Ella ofendida se alejó.
-El homenaje, se debe a qué? pregunte curiosa.
-La familia Malik junto con su empresa Farmigus & Co. fundaron una organización que ayuda a los niños de a calle, llamada Transmitiendo frecuencias de amor.
-Que hermoso gesto. dije con las manos entrelazadas en la mejilla izquierda. *Soy una tonta, ya lo sé.
-Bueno chicos les dejo trabajar.
-Hasta luego Adele. *Dijo Bridget alzando la mano derecha con una sonrisa desde lejos.
Damien estuvo con la boca abierta todo este tiempo, no dijo una sola palabra.
-Oye Damien qué te pasa?
-Es que estoy petrificado Emma, que historia más dramática no te parece?
-Sí, tragica y dramática.
Damien me abrazó melancólico, no entendía por qué le había afectado tanto escuchar eso, correspondí su abrazo y nos echamos a reír unos segundos después cuando le hice cosquillas para que diera unas carcajadas y se le pasará.
El trabajo estaba tranquilo, Bridget seguía coqueteando con todo el mundo. Unas horas después el tintineo que más adoraba volvió a sonar diferente con él entrando, era como pájaros cantando en la mañana cuando estas de vacaciones. Pero esta vez iba con una cara como de tristeza, alzó la vista mientras entraba y mirándome no hizo ninguna seña, nada, se sentó en una de las mesas al fondo, iba vestido con jeans negro y una camiseta negra, esta vez, no tan ajustada.
Cuando me dispuse a ir a su mesa, Bridget ya me había ganado, pero él no pidió que lo atendiera, no me miro en ningún momento, Damien había ido al baño, estaba sola con Pablo y Erin, quienes habían regresado del almacén hacía unos minutos, Brigdet caminaba moviendo las caderas, sabía que él estaba mirando a su dirección, lo hacía a propósito.
-Emma este es el pedido de aquel pedacito de cielo, ya te fijaste lo guapo que es? Dios muero por una noche con ese hombre!
La miré con una cara de furia, tomé el papel de mala gana y no dije nada, una vez listo el pedido lo llevaría yo, pero la estúpida de Bridget de nuevo me ganó la partida y tomó de la bandeja mientras tomaba unos cubiertos, no sé por qué no hice nada, tal vez el humor de Mike me había hecho sentir que no debía.
-Emma, préstame tu bolígrafo.
-Para qué?
-Solo dámelo.
Maldita hija de puta! zorra! gritaba mi yo a mi super yo para que reaccionara y le diera unas bofetadas, salían humos de mis orejas, quería tirarla en el piso y darle todas las patadas que se merecía por lanzada, definitivamente no sería mi amiga!
Anotó su número con la frase llámame en un trozo de papel para dárselo a Mike. Me hervía la sangre, destilaba fuego por mis mejillas, pero me acobardé en ese momento y no hice nada. De algún modo muy en el fondo quería que se lo diera para ver la reacción de Mike.
El imbecil sonrió, tomó la nota, y la guardó, yo solo quería que se marchara, estúpido, cree que porque es lindo y me planto unos besos, *unos besos increíbles, decía mi super yo a mi ello que en ese momento se acariciaba el cuerpo sensualmente, mi ello ofendido le dio un golpe en la cabeza por pensar en eso en estos momentos, luego de 10 minutos se marchó, Bridget completamente feliz, lo refregaba en mi cara.
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Acto Fallido (Terminada)
RomanceNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
